De nuevo con algún día de retraso... espero no haber desordenado mucho vuestro plan de trabajo.
"Hemos intentado esbozar una antropología en sentido práctico, es decir, estudiar la temporalidad del hombre, sacar a la luz la compleja acción humana. Pero más allá de la acción humana está el NOUS (nus), y radicalmente la persona, que es la fuente de todo. Hemos de ocuparnos ahora de estos asuntos..."
1. La apertura de la inteligencia y el triunfo sobre lo efímero
2. Similitud de la inteligencia con el hombre despierto
3. Pruebas de la inmortalidad del alma: su carácter inmaterial (argumentos)
4. Reflexiones en torno a la muerte
Creo que se trata de un capítulo importante en el que se esgrimen argumentos sólidos: quisiera que los desglosárais. Tal vez, en vuestras intervenciones podríais esquematizarlos para hacerlos más claros... tal vez alguno de ellos en cada intervención.
He de aclarar que en el manual se denomina "espiritualidad" a lo que Polo denomina "inmaterialidad". Se trata de una inmaterialidad que se manifiesta operativamente. Entiendo que, entre la inmaterialidad de cualquier "causa formal" y la del hombre hay sustancial diferencia.
Otra cuestión: detalla Polo algunos aspectos de teoría del conocimiento. Podréis ver, creo, los conceptos de "operación", "objeto", "facultad", etc. usados con la brillantez de Polo: un disfrute.
Que le saquéis partido. Un cordial saludo


32 comentarios:
Lidia Chamero Palancar. 1º psicopedagogía.
Capítulo IX. La Inteligencia y la Inmortalidad del hombre:
1. La apertura de la inteligencia y el triunfo sobre lo efímero
Cuando la inteligencia, lo intelectual del hombre no se trata desde el punto de vista filosófico queda en el orden de las intuiciones.
La filosofía en su origen es el descubrimiento de que la realidad no está sometida al imperio el tiempo.
El hombre existe en lo estable, tiene un punto de referencia definitivo. El hombre despierta a la luz de un modo formal que se llama admiración.
El concepto de ente se define, como lo invariable, lo enteramente firme, lo real como consistente, lo que no está sujeto al imperio del tiempo.
Si el imperio del tiempo es total, la realidad se corrompe, es inestable y contingente, se destruye, lo único que hace es pasar. Si el hombre está sujeto al imperio del tiempo de modo total es “el efímero”, por eso la filosofía sustituye el imperio del tiempo por el imperio del ente:
El hombre es una mente que supera lo efímero, por tanto supera la muerte. Somos seres temporales comprometidos con el tiempo, llevamos a cabo actividades prácticas, pero somos mucho más; en el hombre hay algo intemporal.
2. La similitud de la inteligencia con el hombre despierto.
En el hombre existe el nous que es capaz de corresponderse con la estabilidad de lo real y por eso debe ser estable y extratemporal. Esto plantea una dificultad: ¿qué pasa con el sueño?. Cuando el hombre está dormido, sigue teniendo nous pero no se corresponde con el ente (el hombre dormido es como si estuviese cerrado a la luz). Hay distinción entre el hombre despierto y dormido. Corresponderse con lo estable de la realidad es estar despierto. Estar dormido es en cierto modo no estar, quitarse de en medio.
Lidia Chamero Palancar. 1º psicopedagogía.
Capítulo IX. La Inteligencia y la Inmortalidad del hombre: 2º parte.
Para que el hombre entienda en acto es importante que ejerza el acto de entender, pero para que ese acto de entender se haga uno con la cosa, es importante que la ponga en acto de ser entendida.
Para que podamos entender algo, no basta con que la cosa exista, sea en sí, y con que yo tenga la capacidad de entenderla, sino que las dos estén en acto, yo esté “despierta” y la cosa esté en acto de ser entendida.
3. Prueba de la inmortalidad del alma
La filosofía escolástica propone que el alma se conoce por sus actos. Uno de los caracteres el alma, el nous, en cuanto que constituye al hombre, es precisamente inmortal; eso se demuestra a través de los actos de conocimiento que ejercemos. La inmortalidad del alma se prueba por las características de los actos y los objetos intelectuales.
la noción filosófica de “universal” nos dice que nuestro conocimiento teórico es universal y esto se manifiesta en las cosas que conocemos; conocemos objetos universales. Para que sea posible poseer objetos universales es necesario estar por encima de lo que sucumbe al tiempo, esto es lo inmaterial. Decir que un alma es inmortal equivale a decir que es inmaterial, aunque se una al cuerpo. Lo inmaterial se muestra en lo que conocemos, si consideramos el rasgo de la universalidad.
Nuestro conocimiento es universal y se muestra en la actividad productiva del hombre; con nuestra actividad práctica construimos medios.
Otro modo de argumentar lo inmaterial es la negación y la reflexión. La reflexión se parece a la negación.
La reflexión es universal: El rasgo de la universalidad es característico de nuestras ideas y no de nuestro conocimiento sensible. Decir que nuestro conocimiento es universal, negativo o reflexivo, son distintos modos de expresar la inmaterialidad del pensamiento. El hombre es capaz de pensarlo todo. El alma en cierto modo lo es todo. Ese modo es el conocer intelectual, hay algo real en nosotros que responde por él y que tiene que ser inmortal.
Lidia Chamero Palancar. 1º psicopedagogía.
Capítulo IX. La Inteligencia y la Inmortalidad del hombre: 3º parte.
4. Reflexiones en torno a la muerte
El hombre es mortal, es un hecho real que el hombre muere porque conocemos personas que han muerto.
El hombre siente la muerte como un desgarramiento, una ruptura de su ser entero; en la muerte, algo sucumbe y algo no; ese algo que no muere se queda sin cuerpo. Santo Tomás dice que al alma no le viene bien quedarse sola, de aquí se deduce la resurrección de la carne, si en el hombre algo es inmortal, ese algo inmortal queda incompleto sin lo mortal, por lo tanto lo mortal tendrá que hacerse inmortal.
El hombre como tal muere, pero algo en el hombre no muere: su alma. El alma no es todo el hombre, sino una parte. La muerte es algo enigmático, no sabemos propiamente lo que es.
Se puede considerar la muerte como el acontecimiento biológico terminal: se vive o no se vive.
La muerte también es un acontecimiento social: un hombre puede morir aislado, pero normalmente la muerte sucede en sociedad y la afecta. La muerte de un ser humano es una quiebra en la sociedad. Ese modo social de enfrentarnos con la muerte, lleva consigo la veneración de los muertos, el enterrarlos, proteger su fama, etc. El nacimiento del hombre es social y también su muerte.
Esto no tiene porqué ser un obstáculo, sino algo compatible con el cristianismo: el culto a los muertos, es una forma más de la virtud de la piedad y tiene que ver con el honor: los méritos personales sobreviven en forma de fama.
Según Hegel la sociedad civil no sostiene el recuerdo de los muertos, sino que el muerto pervive en la familia.
Es importante comentar el sentido subjetivo de la muerte: no es lo mismo que alguien muera, a que muera yo; la muerte del hombre en general no es la mía.
La muerte es un hecho biológico y un acontecimiento social frente al que la sociedad reacciona e institucionaliza por su carácter disgregador respecto a la sociedad. Un cuerpo muerto, no es un hombre muerto, es un cadáver; el hombre ya murió.
La muerte es un enigma del que nos preocupamos mientras vivimos. El hombre se angustia ante su propia muerte o la de otros, pero el angustiarse o dolerse no es la muerte para él.
Que el alma sea inmortal no significa que el hombre lo sea. Lo mortal es el hombre, a no ser que lo reduzcamos a ser alma. Pero el hombre no es solo alma, ni solo cuerpo, sino su unión radical. La muerte es la desintegración de esa unidad. Platón decía: muere el cuerpo, el hombre realmente no muere, porque es alma. Esto no es así: el hombre muere puesto que el hombre no es alma, sino alma y cuerpo. No se muere el cuerpo sino que se muere el hombre. .Todos sabemos que tarde o temprano nos vamos a ir. El hombre no está preparado para la muerte, la supera pero no está preparado. En otros países están más acostumbrados a vivir con ella, pero en Europa no es así.
Por eso sabemos que el cuerpo muere pero el alma nunca. Siempre está viva. Cuando Dios quiera volveremos a encontrarnos con aquellas personas que ya no están con nosotros.
La muerte es la separación del alma y del cuerpo
Hola, soy María Dáneo, alumna titulada.
Este capítulo me ha parecido interesante pero a la vez me ha parecido el capítulo más difícil de los que llevamos trabajando.
Una de las cosas que nos diferencia del resto de los seres vivos es el intelecto o la mente, la mente fue hallada por la filosofía. La filosofía es la actividad teórica del ser humano.
La filosofía en sus orígenes se dio cuenta de que la realidad no está sometida al tiempo, la realidad es algo estable y firme, el hombre es un ser que está en lo estable y tiene un punto de referencia definitivo, no dependiente del tiempo (la realidad). Por esto la filosofía sustituye el imperio del tiempo por el imperio del ente (lo invariable, lo permanentemente firme). Por esto el hombre es un ser temporal que realiza actividades prácticas pero también en él hay algo extratemporal, que es lo que llamamos Nous o lo que es lo mismo la mente. El alma del hombre se distingue del alma del resto de los seres vivos en que tiene Nous. Este nous es lo que se relaciona o lo que se corresponde con la realidad, por esto al igual que la realidad el nous es extratemporal y estable. “El hombre supera al tiempo. Aunque en el haya cosas sujetas al tiempo hay algo que lo supera”.
Pero el autor en el libro habla sobre el sueño, cuando una persona está dormida sigue teniendo nous, pero este ya no se corresponde con el ente, por lo que para poder correspondernos con la realidad tenemos que estar despiertos, “corresponderse con lo estable de la realidad es estar despierto” La filosofía también es solo posible cuando se está en vigilia.
El nous tiene que pasar de la situación en si en la que se encuentra para llegar a la mediación con la realidad, el hombre necesita ejercitar el acto de entender (nóesis) para poder entender en acto, por tanto para llegar al noema (lo entendido) las dos cosas tienen que estar en acto, tanto yo como la cosa que quiero entender.
Una vez aclarado esto en el libro se habla sobre la inmortalidad del alma, la inmortalidad del alma se entiende por sus actos. Sólo se puede explicar si existe el acto de entender (sino estamos dormidos).Por tanto uno de los caracteres del alma, el nous, en cuanto que constituye al hombre es inmortal. La inmortalidad del alma se explica por las características de los actos y los objetos intelectuales. Nuestro conocimiento teórico es universal por lo que conocemos objetos universales (con nuestra practica producimos medios, estos solo nos sirven en cuanto que son universales, si no, no se entenderían como medios. Si no fueran universales no los utilizaríamos y no sabríamos hacerlo), para poder poseer conocimientos universales tenemos que estar por encima del tiempo, aquí es donde aparece lo inmaterial. Por tanto lo inmaterial se muestra en las cosas que conocemos, en tanto que las conocemos.
Agustín de Thomas. Psicopedagogía titulados.
Hola
Vamos a tratar de desglosar este interesante y a la vez difícil capítulo de Polo sobre la inteligencia y la inmortalidad.
Polo empieza el capítulo con una serie de apuntes sobre el origen de la filosofía. Menciona a la filosofía como una actividad humana muy especial y al que pocas personas se dedican. Es necesario destacar en este texto que la propia filosofía no está sometida al tiempo, sino que señala directamente a la realidad, que a su vez es estable. Por eso la filosofía mira más al ente (lo invariable) que al tiempo (al que no está sujeto).
A partir de aquí surge el tema de la inmortalidad al no ser efímeros, nuestro principio vital somete y gobierna nuestras vidas, ya que lo mental y el alma son inseparables.
Otro tema que explica Polo es el del hombre dormido o despierto. Queda claro que para poder ver la luz es necesario estar despierto, incluso compara el sueño con la muerte, no hay posibilidad alguna de ver la realidad, aunque también aclara que la mente sola no basta.
Y llegamos al tema de la inmortalidad del alma. La muerte, ese momento en que el alma se separa del cuerpo, supone un mar de dudas sobre la inmortidad del propio cuerpo a la hora de creer en la resurección de la carne. Por eso importa entender el propio acto de entender, sino lo hacemos estariamos dormidos o seríamos como una piedra. Creo necesario destacar el propio hecho de la muerte en si, algo en si enigmático y con un contenido social imponente. La muerte de la persona es un momento crucial en el devenir social, morimos en sociedad, la sociedad nos valora despues de muertos y es nuestra propia familia la que nos recuerda que es en cierto modo un modo de inmortalidad, nuestros recuerdos de la persona fallecida, implican revivirlos. Aunque también es interesante otro tipos de muerte como la cárcel (muerte civil), en la cual el individuo peligroso es condenado a una especie de muerte inútil.
Otro aspecto que por último comentaré es el de la inmortalidad del alma, al que más arriba me referí. Es cierto que el alma es inmortal, pero no que lo sea el hombre. El contrasentido es la inmortalidad del alma, ya que el hombre no es el alma. No somos solo alma, ya que la muerte es un tránsito, un hasta luego, no un adios.
Gracias y un saludo
Fátima Guillén Guillén,alumna titulada de 1ºde Psicopedagogía.
Capítulo IX: La inteligencia y la inmortalidad del hombre.
La filosofía es la actividad teórica del ser humano, rara, muy localizada geográficamente y culturalmente. Los primeros filósofos son griegos. La filosofía nace en el siglo VII a. C; sus primeros focos son en las colonias de Asia Menor y de la Magna Grecia, aunque la filosofía se va concentrando en Atenas.
Sin reflexión, sin teoría, sin filosofía, el hombre no podría haber llegado a ser lo que es. La filosofía es un gran paso adelante.
En su origen Polo nos dice que la filosofía no está sometida al tiempo y que no es unilateral. La realidad es estable y firme.
La filosofía nos habla del cuerpo y del alma, Noús y Ente. No se pueden separar. El hombre es cuerpo y alma. Los que somos cristianos sabemos que no se pueden separar y aunque el cuerpo no esté, siempre estará el alma. Eso es lo que sucede cada día en el Oratorio. El cuerpo de Cristo está representado, pero lo que no da calma, la paz es el alma del Señor y saber que siempre está con nosotros.
Respecto a la muerte tiene muchas dimensiones; aparece de distintas maneras, La muerte es un acontecimiento biológico terminal y, también, es un acontecimiento social frente al cual la sociedad reacciona.
Filosóficamente la existencia de la inmortalidad del alma, su carácter no efímero, su no sucumbir al tiempo, sólo se puede probar si existe el acto de entender. Los caracteres del alma se desprenden de sus actos. Esa misma diversidad de enfoques concuerda con que la muerte carezca de sentido unitario, la muerte es enigmática. La muerte es el acontecimiento biológico terminal.
Pero también la muerte es un acontecimiento social, tiene lugar en sociedad y la afecta, al morir el ser humano no cae en el olvido por la virtud de la piedad y el honor.
Esta parte del capítulo me ha costado mucho escribir. Hace un año murió mi única hermana de muerte súbita. Cuando te sometes a algo así, sin avisar sin pensar no se supera tan fácilmente. Todos sabemos que tarde o temprano nos vamos a ir, pero cuando le sucede a uno es terrible. El hombre no está preparado para la muerte. En otros países están más acostumbrados a vivir con ella, pero en Europa no es así.
Por eso sabemos que el cuerpo muere pero el alma nunca. Siempre está viva. En mi caso, desde que mi hermana falleció tengo la sensación que me acompaña en todo momento y que cuando Dios quiera nos volveremos a encontrar. Alma con alma.
La muerte es la desintegración de esa unidad.
Fátima Guillén Guillén.
Este capítulo, a mi modo de entender, se puede dividir en dos partes: conocimiento intelectual del hombre, y la muerte. Ambas partes estarían conectadas por medio del alma humana.
En primer lugar, el conocimiento intelectual. Para introducir este apartado, Polo empieza explicando que en la persona hay algo más allá de la acción humana, a ese algo lo llama “noús”. El noús o intelecto, al ser la única actividad teórica del ser humano, es el objeto de estudio de la filosofía. Gracias a la filosofía sabemos que el hombre es capaz de superar el tiempo, que es un ente, es decir que posee algo que le hace eternamente firme e invariable.
Por otro lado, gracias al noús, nos diferenciamos principalmente del resto de criaturas.
Después de estudiar al hombre, se llega a la conclusión de que no es un ser puramente material (la inteligencia no se puede apreciar con los sentidos); y por tanto que posee una parte inmortal, y a la vez estable en sí misma: el alma, que es además la encargada del conocimiento.
Una vez llegados a esta conclusión, surge la duda: sabemos que tenemos inteligencia porque podemos conocer y pensar, incluso en cosas pasadas, pero conocemos lo que nos llega por los sentidos, por lo tanto ¿cuándo dormimos dejamos de tener noús?
Está claro que mientras dormimos no estamos con los sentidos receptivos, y por tanto podríamos decir que no estamos conociendo. A este problema tanto Platón como Aristóteles dan una solución.
Platón explica que para conocer no sólo hace falta la realidad en sí misma, sino que también es necesario el noús (el hombre que conozca); y es más, para que llegue a haber conocimiento, tiene que darse una unión entre ambos; a esta unión Platón la denomina “koinomía” o unidad hiperestática.
Aristóteles en cambio, lo explica diciendo que la cosa en sí puede ser inteligible en acto y en potencia. Los hombres que también podemos conocer en acto y estar en potencia de conocer, cuando dormimos no es que no tengamos inteligencia, sino que estamos en potencia de conocer.
Para finalizar con este apartado, señalar tres características del conocimiento intelectual: universal (es inmaterial, y por tanto supera el tiempo y el espacio); negativo: gracias a la negación podemos conocer de forma concreta (sabemos lo que la cosa no es), aunque luego generalicemos ese conocimiento; y por último es reflexivo, podemos pensar sobre el acto mismo de pensar.
El segundo apartado es sobre la muerte.
Si hemos dicho que en el hombre no todo es material, por tanto, con la muerte no todo se corrompe y destruye. Esto da pie a pensar en el más allá, en la vida eterna, la resurrección…; pero aquí se trata la muerte más como un acontecimiento subjetivo pero con repercusión social.
Es un acontecimiento subjetivo en el sentido de que la muerte le ocurre a uno mismo, la conocemos como algo ajeno a nosotros ya que no la hemos experimentado personalmente; aunque la experimentamos de modo más social: “una muerte es una quiebra para la sociedad” y ante ella reaccionamos con el culto a los muertos, entierros…
Está claro que la muerte supone una alternativa: o se vive o no se vive; y que nunca es agradable, pero hay una esperanza, y esa es que el alma es inmortal, y que por tanto en cierto modo no morimos del todo.
Buenas tardes,soy Laura Martínez Izquierdo y esta vez he decidido hacer antes mi "resumen" porque durante la semana me va a resultar imposible. Espero no perderme durante el seminario, ya que no lo llevaré tan fresco como de costumbre. Aquí os dejo la primera parte:
Hasta ahora hemos intentado esbozar una antropología en sentido práctico: estudiar la temporalidad del hombre, la compleja acción humana. Pero más allá de ella está el noús, y radicalmente la persona. Ahora presentaremos la demostración clásica del carácter espiritual del ser humano, el cual se halla vinculado a la racionalidad/intelecto/mente, que es un tipo de conocimiento exclusivo del hombre.
1. La apertura de la inteligencia: la filosofía
La inteligencia no ha sido investigada en todos los momentos de la historia ni en todas las culturas; de manera que no es tema cultural sino estrictamente filosófico.
Si no se trata filosóficamente, lo intelectual en el hombre queda en el orden de las intuiciones, pero no es suficientemente averiguado.
El hallazgo de lo intelectual en el hombre y la invención de la filosofía son inseparables.
La filosofía es una actividad humana muy especial pero también rara ya que:
El hombre la ejerce pocas veces.
A ella se dedican de modo preferente muy pocos seres humanos.
Ha estado muy localizada geográfica y culturalmente. Repito que la rareza es una característica de la filosofía. Esto quiere decir que se trata de una actividad especial; más alta que otras, aunque también esas otras son importantes.
Es la actividad teórica del ser humano; las otras actividades son prácticas. La teoría se recaba como independiente de la práctica, la deja a un lado y se destaca ella sola.
Surge en Grecia en el siglo VII a.C. Sus primeros focos son las colonias del Asia Menor (Heráclito de Éfeso) y de la Magna Grecia (Parménides de Elea), pero poco a poco se va concentrando en Atenas.
Aparece en un momento en el que hay una coincidencia de movimientos con los cuales la humanidad parece tomar conciencia de sus fuerzas espirituales (Confucio en China, el budismo en la India, Zoroastro en Persia, el profetismo en Israel, etc.).
La filosofía sustituye el imperio del tiempo por el imperio del ente:
En su origen la filosofía es el descubrimiento de que la realidad no está sometida al imperio del tiempo, sino que esta es estable, firme, invariable, consistente y, por tanto, una instancia de referencia para el ser humano que proporciona una seguridad inaudita y un punto de referencia definitivo. La denominación de lo real estable es “lo ente” o “el ente”.
Si la trama de la vida es el tiempo, el hombre está colocado en una situación problemática ya que si el imperio del tiempo es total, la realidad es inestable y contingente, se corrompe, se destruye y carece de “dentro”, pues no hace más que pasar. Además, si el hombre está sujeto al imperio del tiempo de una manera total es “el efímero”.
1. La filosofía como triunfo sobre lo efímero
En el hombre hay algo:
Intemporal: En cierto modo somos efímeros, seres temporales y, por tanto, comprometidos con el tiempo, de manera que tenemos que llevar a cabo actividades prácticas.
Extratemporal: En cierto modo somos inmortales. Es lo que los griegos llamaron noús, lo mental.
Se corresponde con “el ente”.
Si el hombre no es un ser efímero, se ha encontrado una dimensión suya de dignidad muy alta.
La superación de lo efímero en el hombre es una victoria sobre la muerte, una ventaja, aunque sea total.
Noús y alma son inseparables. El alma del hombre se distingue de los principios vitales de otros seres vivos en que tiene noús; el cual la constituye. Nuestro principio vital es un principio firme desde el que podemos gobernar nuestras vidas.
La realidad exterior y el tiempo mismo están sometidos al imperio del ente: no hay un caos de acontecimientos, sino orden, cosmos intensamente regulado, legalizado; hay leyes naturales en el mundo.
La filosofía, aun habiendo sido raramente cultivada, ha colonizado la cultura. Ahora bien, la filosofía no es cultura, pues no tiene obra externa (los libros de filosofía sólo son testimonios por recuperar, no ficciones producidas).
Desde la filosofía la actividad temporal del hombre puede ser regida: la contemplación completa el estatuto normativo de la vida humana.
2. La similitud de la inteligencia con el hombre despierto
A veces el hombre no está en relación con lo estable. Es el fenómeno del sueño. El hombre dormido sigue teniendo noús, pero no se corresponde con el ente; el que está dormido es como si estuviese cerrado a la luz (en este sentido el sueño se parece a la muerte).
Hay distinción entre el hombre dormido y el hombre despierto. Corresponderse con lo estable de la realidad es estar despierto (la filosofía es posible si existe la vigilia).
Para llegar teóricamente a la realidad (para conocerla teóricamente) hace falta tanto el noús como la realidad, pero no sólo eso: se precisa además la unificación de ambos, lo cual exige comunicación, interrelación entre ambos.
Si la realidad es estable, es en sí misma; entonces, también el noús es en sí. Pero cuando el hombre está dormido, el noús está separado del ente, lo cual significa que el noús en sí no basta. Por lo tanto, el noús tiene que pasar de la situación de en sí a la de mediación con la realidad.
Si la realidad es exclusivamente en sí, ¿cómo se alcanza? Realidad en sí viene a ser también como realidad dormida. Esto no es metafórico, porque en la realidad la distinción dormido-despierto es la que hay entre una piedra y un irradiar. Si la realidad siempre es como una piedra, nunca se conocería, se escaparía, quedaría encerrada dentro de sus límites. Para Platón la koinonía es el salir de sí, el ex-tasis. Lo extático proviene de arriba, es lo que trasciende.
Conclusiones:
La unidad hiperestática pone en relación el noús y la realidad, pues ambos proceden de ella.
La unificación (la teoría en cuanto que tal) no puede ser en sí: En tanto que la realidad es como una piedra, la unificación no se encuentra en ella (la teoría, incluso si versa sobre la piedra, no es una piedra). Lo que es en sí, aunque sea real, no ejerce la comunicación teórica porque está enteramente separado.
Aristóteles encontró la solución al problema del hombre despierto y el hombre dormido planteada por Platón: La diferencia entre ambos es la diferencia entre el estar en potencia y el estar en acto, entre poder conocer (que es la situación en que está el noús cuando no ejerce actos) y la teoría (que es el noús en tanto que se ejerce en acto).
También en la realidad hay que distinguir entre ser inteligible en potencia (poder ser entendida) y ser entendida en acto (lo que es extrínseco a la realidad). La cosa es real en sí, pero, desde el punto de vista de la cosa, esto no significa entender ni ser entendida en acto. En otras palabras, no basta con que exista la cosa, es preciso iluminarla: lo inteligible no está en acto en la cosa, sino en el acto de conocerla.
Conclusión: Hay dos potencialidades: por parte del noús, el noús en potencia; por parte de la cosa, la cosa en tanto que cognoscible, sin ser entendida en acto. Para que el hombre entienda en acto es menester que ejerza el acto de entender, pero para que ese acto de entender se haga uno con la cosa es menester que la ponga en acto de ser entendida. De esta forma, en el acto de entender existen dos aspectos: el acto de entender como acto del noús, como acto del que entiende (nóesis), y lo entendido en acto, es decir, la cosa en tanto que está en el acto de entender y no en sí; lo poseído por el acto de entender (noema).
4. La prueba de la inmortalidad del alma
La nóesis tiene el noema en cuanto que es acto; se entiende y se tiene lo entendido. Ambos son simultáneos.
La inmortalidad del alma, su carácter no efímero, su no sucumbir al tiempo, sólo se puede probar si existe el acto de entender; ya que si no existe el acto de entender, estamos dormidos o somos como una piedra, y no hay manera de probar nada. El alma se conoce por sus actos. La prueba filosófica de la inmortalidad del alma es la misma noción de teoría:
Si el hombre ejerce actos que muestran características que excluyen la materia y no pueden proceder de un principio material, entonces su principio potencial, su facultad también será inmaterial.
Si existe lo estable y en nosotros algo se corresponde con lo estable, entonces en nosotros hay algo inmortal.
Lo inmaterial, lo inmortal se engloba en una noción acuñada por los filósofos: la de “universal”. Nuestro conocimiento teórico es universal y esto se manifiesta en lo inteligido: conocemos objetos universales. Para que sea posible poseer objetos universales es necesario estar por encima de lo que sucumbe al tiempo; eso es, justamente, lo inmaterial.
Decir que nuestra alma es inmortal equivale a advertir que, aunque se una al cuerpo, de suyo es inmaterial.
5. El problema de los medios
Aunque parezca extraño, la universalidad se muestra en la actividad productiva del hombre. Con nuestra actividad práctica construimos medios y la razón de medio es universal (solamente hay medios en la medida en que son universales). Si el medio no fuera universal:
No se entendería como medio Si entendiéramos un instrumento como algo se limita a una acción concreta, a ser usado una vez y nada más, no sería un instrumento, no sería un medio.
No se produciría.
No se sabría utilizar: Si nuestra comprensión del medio variara constantemente cuando recurrimos a varios, no le entenderíamos como medio.
Es una cosa extraña a primera vista y, sin embargo, obvia, si recordamos el planteamiento sistémico propuesto para la práctica humana. La teoría preside la práctica. (Sin teoría no hay práctica).
Los medios tienen ese carácter de “siempre”. Otra cosa es que se cambie de medio, pero ese medio es siempre el medio que es, tiene una consistencia interna según la cual es el medio que es o no es ninguno. Sin un núcleo de perennidad, de invariancia, el medio no tiene sentido.
Los medios son universales aunque las cosas que “son” medios sean singulares: este martillo es éste y no otro, pero sin la comprensión, sin la idea de martillo (la taleidad del martillo), no sabemos que “esto” es un martillo.
6. La negación como argumento de lo inmaterial
El carácter universal de la negación es más amplio que el de la idea de instrumento.
Para negar es menester mantener nuestras ideas separadas de cosas concretas, porque la negación se hace siempre en general. Lo negativo es lo general comparado formalmente con lo particular, de modo que es inmaterial.
Un animal no se mantiene en la idea de negar ni desarrolla la lógica formal porque no destaca lo general respecto de lo particular.
Si el acto de entender no fuera independiente de toda temporalidad, no podríamos pensar lo negativo, que está enteramente separado del tiempo, pues ni siquiera es. Dicho De con otras palabras, sólo es posible pensar lo que no es si hay en mí algo intemporal.
7. La reflexión y otros modos de captar lo inmaterial
Nuestro conocimiento intelectual es reflexivo, pero solamente lo inmaterial es reflexivo. Prescindiendo de cómo entendamos la reflexión, que es un asunto de teoría del conocimiento, es patente que pensamos que pensamos, y que ello constituye una diferencia respecto de la materia superior incluso a la negación.
La reflexión también es universal, o bien es imposible que sea particular (o pienso en general, o no pienso). Ahora bien, el rasgo de la universalidad es característico de nuestras ideas, y no de nuestro conocimiento sensible.
Advertir que nuestro conocimiento es universal, o negativo, o reflexivo, etc., son distintas maneras de mostrar la inmaterialidad del pensamiento. Por consiguiente, o en nosotros hay algo constitutivamente inmaterial, o no podríamos ejercer estos actos.
En principio, el hombre es capaz de pensarlo todo y el alma en cierto modo lo es todo.
8. Consideraciones sobre la muerte: en el hombre hay algo que no muere
La muerte no nos importaría en cuanto que tal, o sólo como término de la vida en el tiempo, si muriéramos del todo, como un animal. El hombre siente la muerte como un desgarramiento, como una ruptura de su ser entero, porque en la muerte algo sucumbe y algo no, y ese algo que no se extingue, el alma, queda sin cuerpo. Por lo tanto, si en el hombre algo es inmortal, ese algo inmortal es incompleto sin lo mortal; de manera que lo mortal tendrá que hacerse inmortal (resurrección de la carne).
No sabemos qué es exactamente la muerte. Esta tiene muchas dimensiones; aparece de distintas maneras, bastante diversas. Esa misma diversidad de enfoques concuerda con que la muerte carezca de sentido unitario, es decir, con su no comparecer al pensar y ser innegable.
De esta manera, podemos entender la muerte desde distintos puntos de vista:
1) Como acontecimiento biológico terminal.
Es evidente que la muerte no es sólo un hecho biológico.
Se puede prolongar la vida (o retrasar este acontecimiento terminal):
Artificialmente y de forma indefinida aunque el sujeto esté sumido en una situación de coma profundo aunque, ahora, todavía técnicamente no sea posible en todos los casos.
Natural con el auxilio de los procedimientos técnicos.
Se trata, pues, de una alternativa. Ahora bien, una vida prolongada es una generalización, no la inmortalidad.
2) Como acontecimiento social:
Tiene lugar en sociedad (lo cual no quiere decir que un hombre aislado no pueda morirse, pero, normalmente, la muerte tiene lugar en sociedad) y la afecta; ya que la muerte de un ser humano es una quiebra de la sociedad (es evidente que la sociedad humana desaparecería si sus miembros se extinguieran).
Ante esa quiebra, la sociedad tiene un modo de reaccionar, que es todo el ceremonial social, la institucionalización de la muerte, que lleva consigo manifestaciones como la veneración de los muertos, el enterrarlos, la fama de los muertos, etc.
Ello pone de manifiesto la relación con dos virtudes:
La piedad, la cual justifica que un ser humano que haya muerto no caiga en el olvido de los supervivientes, pues las generaciones siguientes no son posibles sin las anteriores; en este sentido tienen una deuda con ellas.
El honor: el culto y el respeto a los muertos, el que los muertos pervivan de acuerdo con un estatuto social; los méritos sobreviven en forma de fama.
Según Hegel, la sociedad civil no es capaz de sostener el recuerdo de los muertos. La institución en la que el muerto pervive es la familia. Si la familia se debilita, el sentido de la supervivencia social de los muertos se debilita también.
9. El sentido subjetivo de la muerte
Cuando la sociedad estima que algunos de sus miembros no lo son en rigor y no deberían ser integrados en el recuerdo, sino eliminados, apartados, echados fuera de la sociedad, entonces se recurre a:
La pena de muerte:
¿Es necesario para que exista que el no haber muerto alguien sea una pura desventaja para la sociedad, en vez de una ventaja?
¿La vindicatio la justifica la pena de muerte?
La muerte civil, el meter a la gente en la cárcel.
La cárcel es un símbolo bastante claro de una existencia postmortem inútil.
3) De manera subjetivo-biográfica.
Tener en cuenta la muerte en tanto que pertenece a mi vida, o en tanto que acontecimiento futuro. No es lo mismo que se muera otro que morirme yo, la muerte del hombre no es exactamente la mía.
La diferencia es enorme, hasta el punto de que cuando se mueren los demás yo asisto a su muerte, pero si yo me muero, la muerte me pasa a mí mismo, no es algo respecto de lo cual yo pueda tomar una actitud vertida hacia fuera.
Quizá mi muerte es integrable en mi vida antes de que ocurra, o quizá convenga extrañarla, esperar a que ocurra la interrupción de mi vida.
Los animales no se preocupan de su muerte, ni tienen culto a sus muertos, pero el hombre sí se angustia ante su propia muerte, y se duele por la de los otros.
La muerte para el que muere no es un hecho social: cada uno se muere solo. Para el que se muere, la muerte es la exclusión de la sociedad misma; aunque la sociedad reaccione, esa reacción es de los vivos.
La vida temporal no se contrapone a lo inmortal. Más bien lo contrapuesto es su término, el cual, por lo mismo, ni se anticipa ni se prolonga.
La muerte es un enigma del cual nos ocupamos mientras vivimos temporalmente, es decir, mientras que como acontecimiento no ha tenido lugar salvo para otros. Sin tiempo no hay muerte, pero la consideración temporal de la muerte es impropia.
El hombre muere:
No el cuerpo un cuerpo muerto no es un hombre muerto, sino un cadáver: el hombre ya murió.
Puesto que no es el alma, sino el alma y el cuerpo y aunque es cierto que el alma es inmortal, eso no significa que el hombre lo sea. Es un equívoco postular que no me importa morir porque no soy más que alma
La muerte es un tránsito, un paso incompleto o parcial: lo inmortal (el alma) pasa, pero no es capaz de sumar al tránsito al hombre entero. El tránsito completo exigiría la noción de continuatio naturae.
Hola buenas tardes soy Almudena Cires, alumna ordinaria de 1º de piscopedagogía.
Capitulo IX. La inteligencia y la inmortalidad del hombre.
Personalmente yo este capitulo lo he entendido en varios apartados empiezo con el primero:
1/La apertura de la inteligencia y el triunfo sobre lo efímero:
El hombre existe en lo estable, tiene un punto de referencia definitivo.
El concepto de este se define como lo invariable lo enteramente firme lo real.
El hombre es una mente que supera lo efimero por tanto supera la muerte.
El hallazgo de lo intelectual es el hombre y la invención de la filosofía son inseparables.
La filosofia es una actividad humana.
En el hombre hay algo:
A/Intemporal: somos temporales, comprometidos con el tiempo.
B/Extratemporal:en cierto modo somos inmortales.
2/Similitud de la inteligencia con el hombre despierto:
A veces el hombre no esta en relacion con lo estable es el fenomeno del sueño.
Hay una clara diferencia entre el hombre despierto y el hombre dormido.
Si la realidad es estable en si misma entonces tambien el "nous" en si.
Si la realidad es exclusivamente en si ¿como se alcanza? realidad en si viene a ser tambien como realidad dormida.
Tambien en la realidad hay que distinguir entre ser inteligible en potencia y ser entendido en acto.
Hay dos potencialidades: por parte del Nous en potencia, por parte de la cosa.
3/Inmortalidad del alma.
La filosofia escolastica propone que el alma se conoce por sus actos.
La inmortalidad del alma se prueba por las caracteristicas de los actos y los objetos intelectuales.
El concepto filoofico de "unioversal" npos dice que nuestro conocimiento teorico es universal y esto se manifiesta en las cosas que conocemos.
Otro modo de argumentar lo inmaterial es la negación y la reflexión se parece a la negación.
4/Reflexiones en torno a la muerte.
El hombre es mortal, es un hecho real que el hombre muere, ya que conocemos personas que han muerto.
El hombre siente la muerte como un desgarramoento, al morirse hay algo que no muere se queda sin cuerpo, ese algo que queda es "EL ALMA"Santo Tomas dice que alalma no leconviene quedarse sola, se aqui se deduce la resurrección de la carne.
El hombre como tal muere pero hay algo que no su alma.
El alma no es todo pero si parte.
La muerte se puede considerar como el acontecimiento biologico terminal: se vive o no se vive.
El hombre no esta preparado para la muerte pero lo supera.
La muerte es la separación del alma y del cuerpo.
Gracias.
Un saludo.
Elena Chamorro Monte.
Capitulo IX.
La inteligencia y la inmortalidad del hombre.
En el primer apartado la apertura de la inteligencia: la filosofía, Polo habla de que la inteligencia solo se puede valorar desde un punto estrictamente filosófico y profundo.
La filosofía es la actividad teórica del ser humano que aparece cuando se considera independiente de la práctica.
Karl Jaspers propone la noción tiempo-eje entendida como los periodos de tiempo en que la humanidad da un paso adelante , pero la filosofía va mas allá y descubre que no todo es el tiempo, que la realidad es estable, firme, una referencia para el ser humano.
Polo aclara que si el tiempo fuese la base de toda la realidad seria inestable, convirtiendo al propio hombre en un ser efímero
A continuación en el apartado de la filosofía como triunfo sobre lo efímero , el autor explica como la superación de lo efímero en el hombre es una victoria sobre la muerte, además dice que en el hombre hay algo intemporal( en cierto modo, somos efímeros y, en cierto modo somos inmortales) y que el alma del hombre se distingue de los principios vitales de otros seres vivos en que tiene noús. Este noús es capaz de corresponderse con la estabilidad de lo real y, precisamente por eso, él mismo debe ser estable y, por tanto, extratemporal, por lo que el noús debe ser inmoral.
Polo haciendo referencia a Platón explica que el hombre cuando esta dormido es como si estuviese cerrado a la luz, el noús se separa del ente en este estado y es como si se sepárese de la realidad.
En contra de esta teoría aparece el escepticismo, que afirma que el ente esta cerrado y nunca se escapa.
A raíz de esto, Aristóteles afirma que la diferencia entre estar dormido y despierto es la potencia (inteligible) y el acto (entendido).
Aristóteles distingue entre entender en potencia y el entender en acto. Para estar en acto debemos entender, si no existe el acto de entender somos como una piedra y estamos en potencia, además si el hombre realiza actos inmateriales estaremos hablando del principio de potencia.
El autor recalca que si en nosotros existe algo estable tenemos algo inmortal, y afirma que nuestra alma es inmortal y para definir este estado del alma utiliza la palabra "universal".
En el apartado el problema de los medios Polo nos explica que el término universal nos ayuda a poner significado a las mismas cosas, pero en el caso de la "inmortalidad" del alma como inmaterial, debemos concretar el término universal.
Otro punto a destacar es la negación como argumento de lo inmaterial, Polo afirma que la negación es inmaterial por que es respectiva a lo particular, lo negativo es lo general comparado formalmente con lo particular.
En la reflexión y otros modos de captar lo inmaterial, se habla de que el acto de pensar que pensamos es inmaterial y volver a pensar lo que hemos pensado es más pensamiento que nunca. El autor recalca que el acto de la reflexión es universal por que pienso en general.
En uno de los últimos apartados Polo trata el tema de la muerte. Dice que el hombre es mortal e inmortal a la vez, estamos formados por una parte física y por el alma, la muerte en la sociedad de hoy en día es el acontecimiento biológico terminal. En todas las épocas y más concretamente en la actualidad se intenta prolongar la vida natural utilizado procedimientos técnicos pensando que seremos un poco mas inmortales , sin tener en cuenta que una parte de nosotros ya es inmortal . Cuando un ser humano se muere se quiebra la sociedad, como si fuera el fin ultimo.
Para terminar quiero resaltar que la muerte es una interrupción del tiempo biográfico , no todo en el hombre muere hay una parte inmaterial y al igual que la inteligencia ( desde el punto de vista filosófico) que esta infravalorada.
Un saludo,
Elena.
Hola, Soy Eelena Revuelto, 1º Psicopedagogía titulados.
Capítulo IX
Más allá de la acción humana está la persona y dentro de la persona lo que nos diferencia del resto de los animales es el intelecto. La filosofía estudia de manera teórica el intelecto humano, no estando vinculado al imperio del tiempo, es una actividad no caduca.
El hombre está vinculado con la temporalidad, es temporal pero también tiene algo intemporal, el NOÚS es decir lo mental.
La filosofía se caracteriza por haber asentado el mundo, el hombre no es efímero supera al tiempo. Esto es el NOÚS es extratemporal por eso no será caduco. El NOÚS es inmortal. El hombre para llegar teóricamente a la realidad necesita del NOÚS y también de la realidad pero de forma unificada.
La noción de en sí, nos dice que no basta con que exista la cosa, sino que debe conocerla en el acto. No solo basta con que esté sino ponerla en acto de ser entendida.
Esto lo explica el concepto de NOÉSIS-NOEMA, noésis es el acto de entender como acto del que entiende, y el noema es lo entendido.
Estas palabras son simultáneas, nos sirve para entender la inmortalidad del alma, no sucumbe al tiempo, solo se puede probar si existe el acto de entender.
La inmortalidad del alma se prueba por las características de los actos y los objetos intelectuales, este conocimiento es universal, así como los actos. Desde la universalidad entendemos que nuestro conocimiento es universal, y éste hay que admitirlo en los medios. Los medios hay que entenderlos como universales sino no serían medios.
Otra forma de separarse de lo particular y lo material es la negación. Lo negativo es lo general comparado con lo particular, se niega separando lo general y destacándolo sino no se negaría.
Otra característica de la inmortalidad del alma es la reflexión, que también es universal, por eso en nosotros hay algo inmortal ya que sino no podríamos hacer estos actos, como el pensar.
El hombre es mortal pero hay una parte que no muere, su alma. La muerte es el final biológico desde una perspectiva, desde otra es un acontecimiento social, se rinde culto a los muertos, se recuerdan y sufren los que se quedan pero el que no muere no participa de su muerte, existe desde esta perspectiva un ceremonial social.
La muerte de uno mismo no se puede participar, es reacción y participación de los vivos. Aquí nos planteamos que el hombre no muere, porque el hombre es alma, pero no es así ya que el hombre es el alma y el cuerpo, se muere el hombre pero no el cuerpo.
El hombre es mortal y su contrapunto es la inmortalidad del alma.
Un Saludo
Buenos días soy María Duran Faustamnn y voy hacer un resumen de algunos de los epígrafes de este nuevo capítulo.
La inteligencia es una dimensión humana que aparece o se descubre ante todo vinculada a la racionalidad, a un cierto tipo de conocimiento que es exclusivo del hombre y también se le llama intelecto o mente.
Esta alta dimensión del hombre es un tema estrictamente filosófico. El hallazgo de lo intelectual en el hombre y la invención de la filosofía son inseparables.
¿Qué es filosofar? Se trata de una actividad especial, más alta que otras. La filosofía es la actividad teórica del ser humano, las otras actividades son prácticas. Cuando la teoría se recaba como independiente de la práctica es cuando nace la filosofía.
Nace por primera vez en Grecia en el siglo VII a.C, y a lo largo de los siglos se va concentrando en Atenas.
En su origen la filosofía es el descubierto de que la realidad no está sometida al imperio del tiempo, el tiempo no es gran telar de las cosas y descubre la filosofía que la realidad es estable: se corresponde con la intelección. Luego, si el hombre existe en lo estable cuenta con un punto de referencia definitivo y eso que es definitivo es la luz.
La filosofía desarrolla activamente por cuanto que esa estabilidad definitiva no es unilateral, sino que se corresponde con una dimensión humana que sin ser práctica es una actividad de profundización luminosa en la luz.
Si el imperio del tiempo es total, la realidad es inestable y contingente, se corrompe, se destruye y carece de “dentro”.
La filosofía es un gran paso adelante porque también en el hombre hay algo extratemporal. Es lo que los griegos llamaron noús, lo mental. El hombre es una mente; la superación de lo efímero en el hombre es una victoria sobre la muerte. Si el hombre no es un ser efímero, se ha encontrado una dimensión suya de dignidad muy alta. Por un lado somos seres temporales y por tanto, comprometidos con el tiempo, tenemos que llevar a cabo actividades prácticas.
Pero la filosofía nos pone en otra realidad: en el hombre hay algo intemporal y de esta manera vislumbra el tema del alma. Noús y alma no son separables; el noús la constituye. La realidad exterior y el tiempo mismo, están sometidos al imperio del ente. En esta misma medida hay un orden, cosmos regulado, legalizado.
La filosofía ha colonizado la cultura, pero no es cultura, pues no tiene obra externa. Es algo más íntimo. Pero desde ella la actividad temporal del hombre puede ser regida.
La filosofía se caracteriza por haber asentado el mundo y el hombre en algo distinto de lo que sucumbe al desgaste del tiempo y a la extinción. Que el hombre supera el tiempo lo descubrió en sus orígenes.
Buenos días soy María Duran Faustamnn y voy hacer un resumen de algunos de los epígrafes de este nuevo capítulo.
La inteligencia es una dimensión humana que aparece o se descubre ante todo vinculada a la racionalidad, a un cierto tipo de conocimiento que es exclusivo del hombre y también se le llama intelecto o mente.
Esta alta dimensión del hombre es un tema estrictamente filosófico. El hallazgo de lo intelectual en el hombre y la invención de la filosofía son inseparables.
¿Qué es filosofar? Se trata de una actividad especial, más alta que otras. La filosofía es la actividad teórica del ser humano, las otras actividades son prácticas. Cuando la teoría se recaba como independiente de la práctica es cuando nace la filosofía.
Nace por primera vez en Grecia en el siglo VII a.C, y a lo largo de los siglos se va concentrando en Atenas.
En su origen la filosofía es el descubierto de que la realidad no está sometida al imperio del tiempo, el tiempo no es gran telar de las cosas y descubre la filosofía que la realidad es estable: se corresponde con la intelección. Luego, si el hombre existe en lo estable cuenta con un punto de referencia definitivo y eso que es definitivo es la luz.
La filosofía desarrolla activamente por cuanto que esa estabilidad definitiva no es unilateral, sino que se corresponde con una dimensión humana que sin ser práctica es una actividad de profundización luminosa en la luz.
Si el imperio del tiempo es total, la realidad es inestable y contingente, se corrompe, se destruye y carece de “dentro”.
La filosofía es un gran paso adelante porque también en el hombre hay algo extratemporal. Es lo que los griegos llamaron noús, lo mental. El hombre es una mente; la superación de lo efímero en el hombre es una victoria sobre la muerte. Si el hombre no es un ser efímero, se ha encontrado una dimensión suya de dignidad muy alta. Por un lado somos seres temporales y por tanto, comprometidos con el tiempo, tenemos que llevar a cabo actividades prácticas.
Pero la filosofía nos pone en otra realidad: en el hombre hay algo intemporal y de esta manera vislumbra el tema del alma. Noús y alma no son separables; el noús la constituye. La realidad exterior y el tiempo mismo, están sometidos al imperio del ente. En esta misma medida hay un orden, cosmos regulado, legalizado.
La filosofía ha colonizado la cultura, pero no es cultura, pues no tiene obra externa. Es algo más íntimo. Pero desde ella la actividad temporal del hombre puede ser regida.
La filosofía se caracteriza por haber asentado el mundo y el hombre en algo distinto de lo que sucumbe al desgaste del tiempo y a la extinción. Que el hombre supera el tiempo lo descubrió en sus orígenes.
El mundo es entitativo, es real de una manera definitivamente estable, en el hombre existe el noús. El noús es capaz de corresponderse con la la estabilidad de lo real y por eso el mismo, debe ser estable, y por tanto, extratemporal. Y esto abre paso al tema de lo inmortalidad. Aunque en el hombre haya muchas cosas sujetas al tiempo hay algo que lo supera y si supera el tiempo, no será caduco.
A partir de esta deducción se cae en la cuenta que hay algunas dificultades y una de ellas es que el hombre a veces no está relacionado con lo estable. Es el fenómeno del sueño.
El hombre dormido sigue teniendo noús pero no se corresponde con el ente. Hay distinción entre el hombre dormido y el hombre despierto. Corresponde con la realidad estar despierto pero el hombre dormido no está en esa situación estar dormido es como quitarse del medio.
La distinción entre estos dos es el cauce principal del avace de la filosofía.
¿Qué pasa cuando el hombre está dormido?
Responder a esta pregunta surge una dificultad ya que si la realidad es estable, en sí misma, entonces el noús es en sí. Pero esto abre un hiato: entre dos en sí hay una separación y la comunicación cognoscitiva no es posible. El ente en s y el noús en sí están cerrados el uno al otro: lo que cabe llamar el estatuto subjetivo de la realidad. Así mismo cuando el hombre está dormido, el nous está separado del ente, lo cual significa que el noús en sí no basta.
Si la realidad es en sí para llegar a ella hace falta comunicación. El noús tiene que pasar de la situación de en sí a la mediación con la realidad. Realidad en sí viene a ser también como realidad dormida.
El hombre llega teóricamente a la realidad, para eso hace falta el noús, la realidad y una unificación de los dos.
Aristóteles señala que la diferencia entre ambos es el estar en potencia y el estar en acto. La diferencia de potencia y acto es el modo filosófico de formular la distinción entre poder conocer, que es la situación en que esta el noús cuando no ejerce actos, y la teoría que es el nous en tanto que se ejerce en acto.
Buenos días, soy María Hernández López-Quesada, alumna de 1º de Psicopedagogía. Voy a comentar el capítulo de la inteligencia y la inmortalidad del hombre.
El intelecto o mente es exclusivo del hombre, esta dimensión no siempre ha sido investigada, ya que es un tema filosófico y no cultural. La filosofía y el hallazgo de lo intelectual son inseparables, la filosofía es puramente teórica, no tiene nada de práctica.
Los primeros filósofos fueron los griegos en el siglo 6 a.C. Polo define el termino tiempo-eje como momento en que la humanidad da un gran paso adelante y es a partir de este siglo cuando el mundo empieza a tomar conciencia de la fuerza espiritual.
La filosofía comienza afirmando que la realidad es estable. La filosofía sustituye el imperio del tiempo por el imperio del ente. Los griegos a lo mental lo llamaros nous. El hombre vence sobre la muerte cuando supero lo efímero. Somos en parte efímeros y en parte inmortales, y esto es debido a que el alma tiene nous y eso es lo que distingue al hombre de otros seres vivos. En el mundo hay leyes naturales y aunque estas hayan ido evolucionando siguen siendo la base de la ciencia física moderna.
La filosofía ha colonizado la cultura, aunque esta no sea cultura porque no tiene obra externa. La filosofía por tanto se caracteriza por haber asentado el mundo y el hombre en algo distinto de lo que sucumbe al desgaste del tiempo y a la extinción, el hombre supera el tiempo. El nous es lo que da paso a la inmortalidad, ya que este tiene que ser inmortal, aunque en el hombre haya muchas cosas sujetas al tiempo hay algo que lo supero y por lo tanto no será caduco. Se vió que este planteamiento presentaba dificultades, y se cayó en la cuenta de que a veces el hombre no está en relación con lo estable y esto es el fenómeno del sueño. Mientras el hombre duerme sigue teniendo nous, pero este no se corresponde con el ente, ya que es como si estuviese cerrado a la luz.
Buenas tarde, soy Fátima Carreño Echanove alumna ordinaria de primero de psicopedagogía:
Los capítulos anteriores abordaron los contenidos en el sentido práctico, es decir, estudiamos la temporalidad del hombre. Ahora bien, en este capítulo Polo va más allá de la acción del hombre, descubre un tipo de conocimiento que es exclusivo del hombre llamado intelecto o mente.
Esta dimensión humana es estudiada por la filosofía. La filosofía nos descubre que la realidad no está sometida al imperio del tiempo, descubre que la realidad es estable, firme y, por lo tanto, proporciona una seguridad para el ser humano, es decir, si el hombre existe en lo estable cuenta con un punto de referencia definitivo y lo definitivo es la luz. El hombre despierta la luz de un modo formal que se llama admiración.
Ahora bien, antes de seguir me gustaría explicar unos conceptos importantes:
-El noús: lo MENTAL
-El ente: lo invariable, firme, consistente y que NO ESTA SUJETO AL TIEMPO.
-Efímero: sujeto de manera total al tiempo.
La filosofía sustituye el imperio del tiempo por el del ente. En el hombre hay algo extratemporal, es lo que los griegos llamaron Noús, lo mental. Así, la superación de lo efímero en el hombre es una victoria sobre la muerte.
De este modo, por un lado somos seres temporales, comprometidos con el tiempo, y por otro en el hombre hay algo intemporal. Por tanto, en cierto modo somos efímeros y en cierto modo, inmortales. De esta manera la filosofía vislumbra el tema del alma, Noús y alma son INSEPARABLES.
Ahora bien, a veces el hombre no está en relación con lo estable: es el fenómeno del SUEÑO: el hombre dormido sigue teniendo noús (lo mental) pero no se corresponde con el ente. En este sentido el sueño se parece a la muerte. Hay una distinción entre el hombre dormido y el hombre despierto:
-Aristóteles: es la diferencia entre estar en potencia y estar en acto. Estar en potencia sería PODER CONOCER, y estar en acto sería EL ACTO QUE EJERCE DE CONOCER, es decir, poder ser entendida (inteligible en potencia) y ser entendida (inteligible en acto).
Hay dos potencialidades:
-Por parte del Noús: en POTENCIA.
-Por parte de la cosa: COGNOSCIBLE, sin ser entendida en acto.
Noésis: acto de entender como acto del que entiende.
Noema: es lo entendido, lo poseído por el acto de entender.
Muchas gracias
Teresa Liza Rúa 1º Psicopedagogía
La inteligencia no es cultural, dado que no ha sido investigada desde siempre por la historia, sino a partir del surgimiento de la filosofía, considerada como la actividad teórica del ser humano. La filosofía se centra en la parte teórica del ser humano, deja de lado la práctica y toma la teoría como independiente. La filosofía determina que la realidad es estable y definitiva, y el hombre es algo más que un cuerpo, también es una mente, por lo que puede considerarse extratemporal. Esto es lo que nos diferencia del resto de seres vivos, la existencia de una mente que es inseparable del alma humana. Esta distinción entre cuerpo y mente es lo que nos hace por un lado mortales y por el otro inmortales. Sin embargo encontramos en la fase del sueño que el hombre dormido mantiene noús, pero aquí no está vinculado con la realidad, solo el hombre despierto puede corresponderse con la realidad ya que dormido el noús se separa del ente. Esta separación del ente provoca que no exista el acto de entender, y el alma se conoce por los actos que realiza. El conocimiento tiene tres características, que son la universalidad, al ser algo que no es perecedero existe siempre; la negación, solo podemos negar cuando las ideas están separadas de las cosas concretas; y la reflexión, ya que solo lo inmaterial puede ser reflexionado.
Respecto a la muerte, el hombre la considera como la ruptura del cuerpo, la separación de este y el alma. Se necesita la parte mortal para que el hombre sea algo inmortal. La muerte es un hecho biológico, pero solo en cuanto que el cuerpo deja de vivir, el alma sin embargo permanece, y por eso no se puede reducir a algo biológico. La muerte también es social, ya que afecta a las personas del entorno y que viven la experiencia de la muerte de alguien cercano, pero no afecta a la propia persona que muere en el sentido social, ya que no puedo hablar de la muerte si no estoy vivo. Solo podemos reaccionar ante la muerte de otros, pero ante la propia muerte no podemos tener reacción ya que no la hemos experimentado hasta que ocurre. La muerte es un tránsito, ya que el alma no muere con el hombre, sino que continúa.
Eva Iglesias Pérez
1º Psicopedagogía
En este capítulo, Polo habla fundamentalmente de dos temas: la inteligencia humana y la muerte, desde la perspectiva inmortal del hombre, donde ambas dimensiones se encuentran unidas a través del alma.
Comienza el capítulo hablando de la filosofía como apertura de la inteligencia; el hombre comienza a utilizar su intelecto a raíz de las teorías que se plantea sobre sí mismo y sobre su existencia desde una perspectiva teórica.
Como se ha mencionado en capítulos anteriores, el hombre es un ser que vive en el tiempo, y el hecho de tener un tiempo conlleva ejercer su libertad en el mismo eligiendo alternativas y llevándolas a la práctica dentro de ese espacio finito de tiempo del que dispone dada su naturaleza efímera.
Sin embargo, el intelecto, que se corresponde con la realidad, es estable y firme, por lo tanto supera el tiempo. Ya que el hombre existe en una realidad, tiene lugar un punto de referencia estable, a pesar de su inestabilidad, donde hay cabida para una parte del hombre que va más allá del tiempo, extratemporal, lo que los griegos denominaron noús, lo que está en la mente y constituye el alma.
Por lo tanto, Polo afirma que el hombre es un ser inmortal, yendo más allá de las leyes naturales, debido a la existencia del noús, del alma del hombre, que supera al tiempo y vence la muerte. La prueba filosófica de la inmortalidad del alma, es la misma teoría. El hombre puede realizar actos universales fuera de lo material, así como las facultades que presenta son inmateriales. La realidad existe y es estable, se corresponde con el hombre y por ello se puede afirmar que en el hombre hay algo estable. La estabilidad está por encima del tiempo porque es fija y no es efímera. Por lo tanto, hay algo inmortal en el hombre.
El modo en que el hombre conoce las cosas es intelectual, y lleva a la reflexión. La reflexión es otra prueba de la inmortalidad del alma, ya que se reflexiona sobre lo inmaterial y asimismo es un acto universal.
Es evidente que el hombre muere, pero no muere “del todo” como es el caso de los animales. No es una muerte completa, sino, según Tomas de Aquino, es una escisión. El hombre está formado por cuerpo y alma, y ante la muerte, se realiza una separación, donde hay un cuerpo incompleto sin alma y un alma incompleta sin cuerpo, lo que sugiere la resurrección de la carne. Lo mortal ha de hacerse inmortal para que lo inmortal no sea incompleto.
La muerte tiene diversas dimensiones, muchas de ellas influídas por culturas o puntos de vista, por ejemplo, desde un punto de vista biológico, muerte significa fin de las funciones vitales, desde un punto de vista social, es una quiebra, una persona que desaparece y ya no está afecta a la sociedad en la que vivía, por eso existe una diferencia enorme entre “mi” muerte y la muerte del otro. El hombre no conoce la muerte hacia sí mismo, pero experimenta de modo doloroso la muerte del otro debido al cambio que supone.
En definitiva, el hombre muere, pero el alma no, y dado que el hombre tiene algo inmortal, lo convierte en inmortal. Pero la muerte sigue siendo en gran parte, un tránsito o una consecuencia, que viene dada por la temporalidad de la vida, y esta temporalidad es marcada por la muerte, lo que da sentido a las acciones prácticas de la vida; que tienen un tiempo.
Hola muy buenas tardes, soy Marta Prats de 1º de Psicopedagogía y voy a exponer de la mejor manera posible lo entendido en el capítulo 9, la inteligencia y la muerte en el hombre.
Polo comienza reflejando la idea de noús, lo mental. En el hombre es obvio que existe el nóus. Alma y noús no son separables, nos distinguimos de otros seres vivos porque lo poseemos, y éste tiene que ser inmortal.
El hombre es un ente, “es estable, invariable, enteramente firme…” estamos por encima del tiempo, lo superamos.
A continuación plantea el tema del sueño. Cuando estamos dormidos seguimos poseyendo nóus, pero no se corresponde con el ente; el nóus en sí no basta, es decir, cuando dormimos es indiscutible que no percibimos ni atendemos a la realidad exterior, sino que estamos “apartados”.
Platón señala que necesitamos el nóus para conocer, no nos sirve sólo la realidad en sí; y no sólo es necesario esto, sino la unión de los mismos a la que denomina “kiononía”.
Por otro lado Aristóteles comenta que la diferencia entre estar dormido y estar despierto es “la diferencia entre estar en potencia y el estar en acto”.
Es necesario que por un lado que para que entendamos ejerzamos el acto de entender, y a continuación ponerlo en acto de ser entendida. Esto lo refleja con dos palabras: noesis- noema.
Nóesis, acto de entender, como acto del que entiende y Noema, lo que hemos entendido; lo que hemos adquirido a raíz del acto de entender.
Cuando dormimos no existe el acto de entender, “el alma se conoce por sus actos”.
Nuestro conocimiento es unviersal, esta universalidad se explica gracias a nuestra actividad productiva. Los medios son universales (ej la idea de martillo, mesa..), inmaterial.
Es negativo,( se niega separando lo general, destacándolo, y si no, no se niega) y reflexivo. Son distintas maneras de revelar la inmaterialidad del pensamiento.
El tema de la muerta es muy interesante pero a la vez me parece bastante complejo. Es cierto que cuando nos morimos no nos extinguimos. Morimos como hombres que somos pero dentro de nosotros hay algo que nunca muere y eso es : el alma.
El alma es una parte de nosotros, es lo que anima al ente en el que se encuentra. Es por lo que vivimos, es sinónimo de vida.
El alma no nos mueve, porque no es así, pero sí es el que nos mantiene vivos.
Polo también añade que la muerte afecta a la sociedad y nos morimos en ella. Cuando nos morimos digamos que nos excluimos de la sociedad, y ellos reaccionan como es natural.
En el hombre hay algo inmortal y eso está claro, no morimos “por completo” sino que tenemos una parte inmaterial dentro de nosotros. El alma es lo inmortal, pero el hombre es mortal; eso hay que tenerlo en cuenta ya que si no nos estaríamos reduciendo a ser simplemente alma.
En definitiva, el alma es el cuerpo viviente, el cuerpo muerto no es un cuerpo humano; se muere el hombre, el alma, no.
Buenas tardes, soy Marta Forniés de 1º de psicopedagogía, voy a intentar hacer un resumen del capítulo 9: La inteligencia y la inmortalidad del hombre.
La filosofía es una actividad muy especial, y por otra parte rara, es la actividad teórica del ser humano, ya que las otras son prácticas. Sin negar la importancia del tiempo, lo que descubre la filosofía es que la realidad es estable. La denominación de lo real estable que ha tenido una historia más larga es la del ente. Ente es lo invariable, lo eternamente firme, lo real como consistente y lo que no está sujeto al imperio del tiempo. Si el imperio del tiempo es total, la realidad es inestable y contingente, se destruye. La filosofía sustituye el imperio del tiempo por el imperio del ente.
La filosofía es un gran paso adelante porque también en el hombre hay algo extratemporal. Es lo que los griegos llamaron noús, lo mental.
Por un lado somos seres temporales, por tanto comprometidos con el tiempo.
Pero la filosofía nos pone ante otra realidad: en el hombre hay algo intemporal. Noús y alma no son separables, el alma del hombre se distingue de los principios vitales de otros seres vivos en que tiene noús; el noús la constituye.
El noús debe ser estable, y por tanto, extratemporal. El noús tiene que ser inmortal.
Los escolásticos afirman que el alma se conoce por sus actos. La inmortalidad del alma se prueba por las características de los actos y los objetos intelectuales.
Negar es estar ante algo suprimido. Con el no estamos eliminando teóricamente todo lo que algo tenga de real, y nos mantenemos de un modo constante en esa eliminación. La negación es inmaterial porque es respectiva lo particular.
Otra característica de nuestro conocimiento intelectual, es la reflexión. Nuestro conocimiento intelectual es reflexivo, pero solo lo inmaterial es reflexivo. La reflexión también es universal.
También el hombre es mortal, es un hecho real que muchos hombres murieron. Cuando se muere un animal, se muere todo, a diferencia del hombre que su alma no muere. Pero el alma no es todo el hombre, o el hombre en general, sino una parte. La muerte del hombre es una muerte muy especial. La muerte es el acontecimiento biológico terminal, se vive o no se vive. También se puede decir que la muerte es un acontecimiento social: tiene lugar en sociedad. La muerte se puede enfocar desde otros puntos de vista, por ejemplo no es lo mismo que se muera otro que morirme yo, es lo que podríamos llamar el sentido subjetivo de la muerte. Cuando se mueren los demás yo puedo asistir a su muerte, pero cuando me muero yo, la muerte me pasa a mí mismo. Polo insiste en que muere el hombre, no el cuerpo y el alma.
Un saludo.
Buenas tardes, soy Loreto García-Quirós Banús, alumna ordinaria, voy a comentar la segunda parte de esta capitulo haciendo una muy breve introducción de la primera. He elegido centrarme en el tema de la muerte, ya que en uno de los primeros capítulos me llamo mucho la atención que la muerte es la alternativa por excelencia.
A lo largo de todos estos capítulos, hemos ido viendo la temporalidad del hombre en relación con la acción humana, ahora nos metemos en un asunto muy importante que es el carácter espiritual del hombre.
La primera parte de este capitulo nos explica la importancia de la filosofía y que es la filosofía, descubrimos la parte extratemporal del hombre que es a lo que los griegos le llamaron noús, es decir, lo mental, y descubrimos de la mano de Polo, la prueba de la inmortalidad del alma y la importancia del termino universal, entre otras muchas cuestiones.
Ahora me voy a centrar en el tema de la muerte, que es la segunda parte, haciendo un resumen aportando mis ideas personales: el hombre es mortal como es evidente, pero a diferencia del animal, cuando el hombre se muere, no se muere todo, y es un tema complicado de tratar.
El hombre siente la muerte como una ruptura de su entero, ya que hay algo que muere y algo que no, y ese algo que no muere se queda sin cuerpo. Si en el hombre algo es inmortal, ese algo inmortal es incompleto sin lo mortal; por lo tanto, lo mortal tendría que hacerse con lo inmortal. Esa parte inmortal es el alma, y por eso, Santo Tomas de Aquino nos habla de la resurrección de la carne, para que lo mortal vuelva a hacerse con lo inmortal.
No sabemos con exactitud lo que es la muerte, sabemos que tiene muchas dimensiones y aparece de distintas maneras, y esa misma diversidad de enfoques concuerda con que la muerte no tiene un único sentido. A continuación vamos a ver algunas consideraciones sobre la muerte.
La muerte es el acontecimiento biológico terminal, pero es evidente, que no es solo un hecho biológico. Se puede prolongar la vida, aunque la persona este en un estado de coma profundo y este retraso es indefinido. A la prolongación artificial de la vida hay que añadir la posibilidad de la prolongación de la vida natural mediante procedimientos técnicos. Y esta es una consideración: la interrupción de la vida bilogía y la posibilidad de retrasarla indefinidamente. Gracias a esta consideración, podemos observar claramente el carácter alternativo de la muerte.
Otra consideración, es que la muerte es un acontecimiento social, es decir, tiene lugar en sociedad. Obviamente esto no indica, que un hombre que este aislado no se muere, pero normalmente la muerte tiene lugar en sociedad y esto le afecta. Claro esta que la sociedad humana desaparecería si sus miembros se extinguirían. Si nos morimos todos, no hay sociedad humana, porque no hay hombres. La muerte de un ser humano es una quiebra en la sociedad y ante esto, adopta un modo de reaccionar, un modo social de enfrentarse a la muerte que es todo el ceremonial social (entierros, veneración a los muertos etc.).
Al leer el ultimo punto del capitulo, que habla del sentido subjetivo de la muerte, no se si me ha quedado muy claro la complejidad del termino, pero voy a destacar únicamente lo que quiere decir, porque las consideraciones finales no me han quedado muy claras. No es lo mismo que se muera otro, y que me muera yo; y esto es a lo que llamamos el estado subjetivo de la muerte. Es una diferencia enorme, hasta el punto de que cuando se mueren los demás, yo puedo asistir a su muerte, pero si me muero yo, la muerte me pasa a mi mismo. La muerte para el que muere no es un hecho social, ya que cada uno se muere solo.
Muchas gracias, un saludo
Guillermo Herrero Muñoz. 1º Psicopedagogía. Capitulo IX.
La apertura de la inteligencia: La filosofía
Se trata de un tema estrictamente filosófico, si no se trata filosóficamente, lo intelectual en el hombre queda en el orden de las intuiciones. La filosofía es la actividad teórica del ser humano, las otras actividades son prácticas, es una actividad especial, más alta que otras, nace en Grecia en el siglo VII a.c y poco a poco va concentrándose en Atenas. Originariamente, la filosofía es el descubrimiento de que la realidad no esta sometida al imperio del tiempo, descubre que la realidad es estable, se corresponde con la intelección. Aristóteles es el que ingresa el tema del movimiento en la filosofía. Si la trama de vida es el tiempo, el hombre está colocado en una situación problemática. Si el hombre existe en lo estable consta con un punto de referencia definitivo. No se trata de un poder enigmático al que el hombre está sometido, pues eso que es definitivo es luz. A esa luz el hombre despierta en el modo formal que se llama ADMIRACIÓN.
La filosofía se desarrolla por cuanto que esa estabilidad, se corresponde con una dimensión humana que, sin ser práctica, es una actividad de profundización en la luz.
ENTE = lo real estable, lo invariable, enteramente firme, lo real como consistente, como guardado en sí mismo. Lo que no está sujeto al imperio del tiempo.
Con ente se designa la intención fundamental que destaca la teoría de las demás actividades. La filosofía sustituye el imperio del tiempo por el imperio del ente.
La filosofía como triunfo sobre lo efímero
Nous (lo extratemporal del hombre). La separación de lo efímero en el hombre es una victoria sobre la muerte, un gran avance.
De la misma manera que se puede hablar sobre el imperio del ente, en el hombre se puede hablar del imperio del noús. En cierto modo son efímeros y en cierto modo inmortales. Noús y alma son inseparables, el alma del hombre se distingue del de otros seres vivos en que está constituida por el Nous. Desde nuestro principio vital podemos gobernar nuestras vidas. La realidad exterior y el tiempo están sometidos al imperio del ente: hay orden, cosmos intensamente regulado, legalizado (hay leyes naturales en el mundo).
La filosofía ha colonizado la cultura, desde ella la actividad temporal del hombre puede ser regida (la contemplación completa, el estatuto normativo de la vida humana). Para Aristóteles el Nous es lo hegemónico.
La similitud de la inteligencia con el hombre despierto
El hombre supera al tiempo, el mundo es entitativo, es real de una manera definitivamente estable, la realidad goza de consistencia propia. En el hombre existe el noús, capaz de corresponderse con la estabilidad de lo real (es estable y extratemporal). El noús tiene que ser inmortal. A veces el hombre no está en relación con lo estable (fenómeno el sueño). El hombre dormido sigue teniendo Noús pero no se corresponde con el ente. Hay distinción entre hombre dormido y despierto. Corresponderse con lo estable de la realidad es estar despierto: la filosofía es posible si existe la vigilia, requiere la vigilante atención del hombre.
La distinción entre hombre dormido y hombre despierto es el cauce principal del avance de la filosofía, a partir, sobre todo, de Platón.
Platón expone que el ente “en sí” y el noús “en sí” están cerrados el uno al otro: lo que cabe llamar el estatuto subjetivo de la realidad, lo puramente óntico, se separa de la inteligencia. Cuando el hombre está dormido, el Nous está separado del ente (significa que el Nous en sí no basta).
Para llegar a la realidad en sí, hace falta comunicación, Platón la llama “koinomia”: es la no-separación, la mediación de la unidad. El noús tiene que pasar de la situación de “en sí” a la de mediación con la realidad.
Realidad “en sí” viene a ser como realidad dormida. La “koinomia” es el salir de sí, el ex-tasis. Lo extático proviene de la unidad difusiva del Bien. La unidad hiperestática relaciona el noús y la realidad, ya que ambos proceden de ella. Esta solución de Platón es meramente tentativa, encamina la teoría hacia la mística.
El escepticismo se basa en que, por más que exista el ente, está cerrado y se nos escapa. No basta el carácter de “en sí” para sentar de modo preciso al teoría. Por otra parte la solución platónica no es filosófica, porque es hiperteórica.
Aristóteles encontró la solución filosóficamente madura del problema formulado por Platón. Señala que la diferencia entre el hombre dormido y despierto es la diferencia entre estar en potencia y en acto. Esta diferencia (potencia y acto) es el modo filosófico de formular con precisión la distinción entre poder conocer (situación del noús cuando no ejerce actos) y la teoría (el noús es tanto que ejerce en acto). Según esto en la realidad hay que distinguir entre ser inteligible en potencia (poder ser entendido) y ser entendido en acto (es extrínseco a la realidad). La cosa es real “en sí”, pero, desde el punto de vista de la cosa, esto no significa entender ni ser entendida en acto (hay distinción entre ser inteligible en potencia y ser inteligible en acto). No basta con que exista la cosa, es preciso iluminarla, que el acto que salva la distancia con el “en sí”, sea capaz de poseer en acto. La cosa en cuanto que inteligible: lo inteligible no está en acto en la cosa, sino en el acto de conocerla.
La prueba de la inmortalidad del alma: la inmortalidad del alma solo se puede probar si existe el acto de entender, el alma se conoce por sus actos. Los caracteres del alma se desprenden de sus actos. El noús, en cuanto constituyente nuestro es, precisamente, inmortal. La prueba filosófica de la inmortalidad del alma es la misma noción de teoría.
La inmortalidad del alma se prueba por la característica de los actos y los objetos intelectuales.
Este es el procedimiento clásico de mostrar la inmortalidad del alma. En principio existe lo estable, si existe lo estable y en nosotros algo se corresponde con lo estable, entonces hay algo inmortal (no sucumbe al tiempo).
Si formulamos las características del acto teórico y podemos verificarlas de tal manera que la dificultad que entraña para la filosofía la separación de la inseidad es vencida, obtenemos un argumento para sostener que en el hombre hay algo inmortal, principio de los actos cuyos noemas son netamente intemporales.
Lo importante en este contexto son las características de lo inteligido que permiten concluir que en nosotros algo es inmortal. Se engloban en la noción de “universal”. Nuestro conocimiento teórico es universal, conocemos objetos universales. Para poseer objetos universales se necesita estar por encima de lo que sucumbe al tiempo.
Decir que el alma es inmortal equivale a advertir que, aunque se una al cuerpo, de suyo es inmaterial.
El problema de los medios:
La universalidad se muestra en la actividad productiva del hombre. Con nuestra actividad práctica construimos medios.
Solamente hay medios en la medida en que son universales. La teoría preside la práctica. Vemos el ejemplo que pone Polo del martillo. Sin teoría no hay práctica. Los medios tienen ese carácter de siempre. Otra cosa es que se cambie de medio, pero ese medio es siempre el medio que es , tiene una consistencia interna según la cual es el medio que es o no es ninguno.
Sin un núcleo de perennidad, de invariancia, el medio no tiene sentido. Si nuestra comprensión del medio variara constantemente cuando recurrimos a varios, no le entenderíamos como medio.
La cuestión de lo universal puede estudiarse en directo pero la demostración de la inmortalidad del alma en atención a lo universal, hay que buscarla, ante todo, en la razón de medio.
Jara Tazueco Arroyo
1º de Psicopedagogía
Capitulo IX
La inteligencia y la inmortalidad del hombre
En este capítulo, Polo se centra en el noús, que está más allá de la acción humana. El intelecto o mente.
1.Esta alta dimensión del hombre no es un tema cultural sino filosófico. Lo intelectual en el hombre debe tratarse filosóficamente para que no quede en el orden de las intuiciones.
El hallazgo de lo intelectual en el hombre y la invención de la filosofía son inseparables.
La filosofía es una actividad humana especial, rara y que el hombre la ejerce pocas veces. Es una actividad teórica del ser humano.
Encontramos el origen de la filosofía en el siglo VII a.C.
En su origen, es el descubrimiento de que la realidad no está sometida al imperio del tiempo. Si el hombre existe en lo estable, cuenta con un punto de referencia definitivo; la luz. Esa luz recibe el nombre de admiración.
Como la filosofía se desarrolla activamente, esa estabilidad definitiva no es unilateral sino que se corresponde con una dimensión humana.
2.También en el hombre hay algo extratemporal; lo que los griegos llamaron noús, lo mental.
En el hombre hay algo intemporal. Se puede hablar del imperio del noús al igual que del imperio del ente. En cierto modo somos efímeros e inmortales. Noús y alma no son separables.
La filosofía no es cultura, pues no tiene obra externa.
3.El hombre supera el tiempo.
El mundo es entitativo, es real de una manera definitivamente estable. El noús es capaz de corresponderse con la estabilidad de lo real y, precisamente por eso, él mismo debe ser estable y, por lo tanto, extratemporal.
El noús tiene que ser inmortal. Aunque en el hombre hay cosas sujetas al tiempo, hay algo que lo supera. Y si supera al tiempo, no sucumbirá a su influjo, no será caduco.
El hombre dormido sigue teniendo noús, pero no se corresponde con el ente. La filosofía es posible si existe la vigilia.
Hay dos potencialidades: el noús en potencia; por parte de la cosa, la cosa en tanto que cognoscible, sin ser entendida en acto. En el acto de entender existen dos aspectos: el acto de entender (noesis) y lo entendido en acto (noema).
4.Aristoteles afirma que podemos entender en potencia o entender en acto. La noesis y el noema son simultáneos; si hay algo entendido, se ejerce noesis. La inmortalidad del alma, su carácter no efímero, su no sucumbir al tiempo, sólo se puede probar si existe el acto de entender.
La inmortalidad del alma se prueba por las características de los actos y los objetos intelectuales.
Decir que nuestra alma es inmortal equivale a advertir que es inmaterial. Lo inmaterial se muestra en lo que conocemos; “universalidad”.
5.Solamente hay medios en la medida en que son universales; si el medio no fuera universal, no se entendería como medio, y no se produciría ni se sabría utilizar. La teoría preside en la práctica.
La primera mostración de la universalidad, la más clara, la más obvia, es la razón universal de medio. Los medios son universales aunque las cosas que son medios, sean singulares.
6.El carácter universal de la negación es más amplio que el de la idea de instrumento. Para negar hay que mantener nuestras ideas separadas de cosas concretas.
La negación es inmaterial porque es respectiva a lo particular. Lo negativo es lo general comparado formalmente con lo particular: se niega separando lo general comparado formalmente con lo particular. Destacando lo general.
7.El conocimiento intelectual es reflexivo, pero solamente lo inmaterial es reflexivo.
No solamente los noemas son inmateriales; también la noesis es inmaterial.
Cuando el pensamiento vuelve sobre el pensamiento es más pensamiento que nunca. La reflexión se parece a la negación.
La reflexión es universal o imposible que sea particular.
En principio, el hombre es capaz de pensarlo todo. El alma en cierto modo lo es todo. Ese modo es el conocer intelectual. Hay algo real en nosotros que responde por él, y que tiene que ser inmortal.
Buenas noches,
Me gustaría comentar a partir del comentario de Almudena Valdivieso.
Coincido bastante en su comentario ya que hace una síntesis muy clara y concisa del capítulo.
Me gustaría añadir las pinceladas que nos da este capítulo nos en cuanto a “¿Quién es el hombre?”
El hombre es un “ente” inteligente: El hombre niega (puede pensar lo negativo), el hombre reflexiona.
El hombre es “algo” inmortal.
El hombre no es efímero: El hombre hace filosofía, algo intemporal.
El hombre es “algo” inmortal.
El hombre es despierto: Para “conocer algo” necesita participar de ello. Se hace a través de la inteligencia, requiere de la abstracción.
El hombre es “algo inmortal”.
El hombre muere pero no en su totalidad:
El hombre es “algo inmortal”.
EL HOMBRE TIENE ALMA Y ES INMORTAL.
Me ha salido un comentario un poco poético pero creo que ya está todo dicho con el comentario de Almu.
Muchas gracias,
Paz Lavilla Olleros
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