sábado 19 de noviembre de 2011

El lenguaje humano y la cultura

De nuevo en este capítulo, El lenguaje y la cultura, Leonardo Polo subraya el carácter sistémico de todo lo humano. En esta ocasión es la corporalidad humana la que sólo es comprensible atendiendo al fin al que se ordena. Me refiero a la explicación de las condiciones biológicas del lenguaje.

Sin embargo, el núcleo argumental de mayores consecuencias antropológicas se encuentra en una expresión latina: la cultura es "continuatio naturae". Desde ella es posible acceder a una interesante reflexión ética en torno a la cultura.

Sin duda es también interesante la relación entre "derecho" y "cultura". Por un lado el ordenamiento jurídico de la realidad social es imprescindible -como la cultura misma- y por otro éste puede "acertar o no". El hecho de que sea un desarrollo cultural no niega que se trate de "continuatio naturae". Sin embargo, creo que queda claro hasta qué punto es importante que la legislación, dentro de la pluralidad de soluciones que puede adoptar para resolver los problemas humanos, respete y potencie lo natural que en el desarrollo social acaece. Piénsese en la familia -y por tanto el nacer y el morir-, la educación y la economía. En estos tres ámbitos el ordenamiento jurídico toca la médula de lo humano en cuanto ser "dialógico".

Espero, impaciente, vuestros comentarios: argumentos polianos y análisis personales.

34 comentarios:

Lidia Chamero Palancar dijo...

Lidia Chamero Palancar. 1º Psicopedagogía.

Capítulo VIII. El lenguaje y la cultura. 1º Parte.

Polo nos va presentando al hombre como un ser de oportunidades, de alternativas, como ser familiar, social…, en este capítulo se centra en la capacidad de hablar y en cómo esta dimensión específicamente humana hace que el hombre sea un ser social que se comunica con los otros, que puede compartir sus ideas, su grandeza interior, es capaz de progresar, colaborar con otros, actuar rectamente o no, etc.

El hombre tiene una anatomía que le facilita hablar, pero la voz no es lenguaje. A lo largo de la primera parte del capítulo va argumentando, como la lengua, los labios, los dientes, hacen posible el habla, como una super-función de estos órganos, una función al servicio de un modo de vivir más perfecto. El habla humana está al servicio de la perfección del hombre.
El lenguaje son las voces articuladas a las que se da un significado convencional y ese significado es lo que hace que se pase del habla al lenguaje; esto tiene la ventaja de que siempre se puede ampliar el campo semántico. El significado de la palabra, no se puede emitir aislado, debe ir siempre en un contexto.

Lidia Chamero Palancar dijo...

Lidia Chamero Palancar. 1º Psicopedagogía.

Capítulo VIII. El lenguaje y la cultura. 2º Parte.

Aristóteles dice que las palabras son convencionales y no naturalmente significativas, porque si necesitáramos una palabra para cada cosa, sería imposible el lenguaje. Ahora se está dando un empobrecimiento del lenguaje. Este empobrecimiento se está viendo afectado por las nuevas tecnologías, el uso del mail, los sms…, que de algún modo van acotando el uso de las palabras; también influye el poco valor a la lectura, la falta de intereses, la comodidad de la cultura de la imagen…Señal de cultura es conocer el significado de muchas palabras y utilizar un vocabulario rico.

Otra característica del lenguaje es que es elíptico, ni dice ni puede decir todo. Elipsis y convencionalidad en el lenguaje forman una realidad sistémica. Normalmente comunicamos mejor cuando apoyamos el lenguaje no solo en la voz, sino en gestos, modulación del tono, poner más o menos énfasis, etc.
La elipsis pone al lenguaje al servicio del pensamiento y la convencionalidad pone de manifiesto la inteligencia del hombre; si no fuera así el hombre sería un ser natural sin cultura.
El hombre es un ser simbólico, los símbolos son apoyos para el hombre. El hombre sobrevive entre costumbres y símbolos. En un mucho de costumbres distintas a las nuestras nos encontramos incómodos.
El valor convencional de las palabras no depende de la voluntad individual, porque no nos entenderíamos. El lenguaje es inflexible, no es arbitrario, aunque sea convencional.
Al igual que las costumbres cuando se consolidan, se convierten en reglas, el lenguaje también tiene normas que le hace tener ese carácter universal.

La cultura como continuación de la naturaleza, también tiene reglas. La cultura está al servicio de la dignidad humana. Los hombres van creando cultura a partir de la que ya poseen. La cultura determina a la persona y en definitiva, crea y forma a la persona. La acción cultural es un deber ético.

Paz Lavilla dijo...

Buenas noches,

Me ha parecido un capítulo interesante porque con un método deductivo llega a la conclusión a la que llega S. Agustín: “hacer cosas de gran calidad sin mejorar al hombre es mal negocio; si el hombre es el productor de la cultura, es incoherente que la cultura vaya contra el hombre.”

En primer lugar, Polo se apoya en argumentos aristotélicos para diferenciar al hombre del animal y para dejar claro sus capacidades frente a él.

Para ello, se remonta a Aristóteles que hace un análisis de los distintos condicionantes biológicos que capacitan al hombre al lenguaje. Y que por lo tanto, los animales quedan excluidos.

Por otro lado, Polo insiste en el hecho de que el hombre no es sólo naturaleza sino que también es espíritu. Y la tesis que defiende es que debe haber una continuidad entre los dos conceptos.

De ahí que el título de este capítulo sea lenguaje y cultura, pues son precisamente el puente entre naturaleza y espíritu.

Creo que de las características del lenguaje cabe destacar la continuidad, ya que gracias a ella queda patente la unión entre naturaleza y espíritu.

Queda patente que el hombre es más que naturaleza viendo las costumbres, que pretenden tener solidez para poder transmitírselo a las generaciones futuras. Del mismo modo, el derecho propicia la continuidad. Es más, Polo apunta a que: “El derecho debe inspirarse en la naturaleza para continuarla.”

Y creo que entra en juego la ética que da sentido a la frase de S Agustín, ya que lo producido por el hombre debe ser bueno para él.

Desde mi punto de vista, la educación es la única manera de cultivar hombres que cambien el mundo. Para que de esta manera produzcan una cultura buena que haya sido trabajada a partir de las virtudes.

Muchas gracias,
Paz Lavilla Olleros
(TITULADA)

María Dáneo dijo...

Hola, soy María Dáneo, alumna titulada de psicopedagogía.
Este capítulo me ha parecido muy interesante, me gustaría comentar sobre la convencionalidad y sobre la elipsis. Espero haberlo entendido correctamente.
El hombre es un ser social principalmente porque habla. Aristóteles señalo una serie de condiciones que se tienen que dar para se dé el lenguaje.
La primera condición del lenguaje es el sonido, sin él no se podría hablar. La segunda condición es que el sonido pueda ser oído, pero aun así no es suficiente, estas dos condiciones tienen que estar reunidas dentro del mismo ser. También es necesario que se posea una serie de cosas para producirse el lenguaje, según Aristóteles, cuando nos comunicamos a través del lenguaje utilizamos el aire, por lo que necesitamos unos pulmones, una tráquea, una laringe… Con respecto a los órganos, él hablo de la “plurifinalidad”, esto es que un órgano puede cumplir varias funciones, la función de la laringe no es que podamos hablar, pero sin ella no podríamos hacerlo. Cuando emitimos ciertos sonidos según un ritmo, decimos que estamos produciendo sonidos articulados, estos son más que la voz pero seguimos sin llegar al lenguaje. Para esto necesitamos la lengua y los labios.
El lenguaje finalmente son aquellas voces articuladas a las que se les da un dignificado convencional “la convencionalidad de las palabras”, gracias a este significado pasamos del habla al lenguaje.
Aquí tenemos diversidad de opiniones ya que otros filósofos como Platón, pensaban que no deberíamos utilizar las palabras convencionales si no que deberíamos utilizar el lenguaje natural. Aristóteles era totalmente contrario a esta opinión ya que la convencionalidad del lenguaje no es un defecto, sino que es “el gran procedimiento al alcance del hombre para aumentar su capacidad de dar valor semántico a sus emisiones de voz”. El lenguaje es convencional porque si no, se estaría “charloteando”, no se estaría transmitiendo ningún significado.
Otra de las razones que da Aristóteles a la convencionalidad es que las palabras sustituyen el significado a la voz, es un significado en la voz pero no de la voz. Pero necesitamos la voz porque el significado de las palabras no se puede dar aislado, “la palabra está en la voz sustituyendo su significado”. Sin la convencionalidad de la voz sólo podemos utilizar la voz para poder transmitir lo que queramos. Por tanto para Aristóteles, la palabra es personal, convencional, nunca natural y es convencional porque está en la voz. Otro motivo que da Aristóteles es que no podemos tener una palabra para cada cosa, es más cada vez hablamos con menor número de palabras, no tenemos más remedio que usar una palabra para hablar sobre un conjunto de cosas, el lenguaje por tanto no puede ser natural porque no podemos hablar con distintas voces.
Por otro lado el lenguaje es elíptico, no lo dice todo ni puede decirlo todo, es imposible.
Por tanto “el lenguaje es elíptico en cuanto a la intencionalidad intelectiva y es convencionalidad en atención a la voz” Es mejor el lenguaje hablado ya que la elipsis y la convencionalidad se compensan con la forma de hablar, la rapidez, la lentitud, el tono…

Paloma Campos dijo...

Buenos días, soy Paloma Campos, 1º de psicopedagogía.
En este capítulo Polo nos habla sobre el lenguaje y la cultura. Para comenzar definir el lenguaje como cualquier tipo de código semiótico estructurado, para el que existe un contexto de uso y ciertos principios combinatorios formales. Existen contextos tanto naturales como artificiales.
Podríamos destacar las diferencias entre el lenguaje humano y el animal. El primero se basa en la capacidad de los seres humanos para comunicarse por medio de signos. Principalmente lo hacemos utilizando el signo lingüístico. Aun así, hay diversos tipos de lenguaje. El lenguaje humano puede estudiarse en cuanto a su desarrollo desde dos puntos de vista complementarios: la ontogenia, que remite al proceso de adquisición del lenguaje por el ser humano, y la filogenia. En cambio el lenguaje animal se basa en el uso de señales sonoras, visuales, y olfativas, a modo de signos, para señalar a un referente o un significado diferente de dichas señales. Dentro del lenguaje animal están los gritos de alarma, el lenguaje de las abejas, etc.
El hombre tiene una anatomía que le facilita hablar, pero sin voz no hay lenguaje. Durante la primera parte del capítulo Polo explica como gracias a la lengua, los labios, los dientes es posible el habla, como una superfunción de estos órganos, una función al servicio de un modo de vivir más perfecta.
El lenguaje tiene diferentes significados. El significado convencional de la palabra, es posible porque la palabra sustituye el significado de la voz. Esto quiere decir que cuando decimos una palabra no nos quedamos con el ruido de la palabra, sino con su significado. Por ejemplo, si digo perro, pensamos en el animal de cuatro patas, y no en la palabra perro en sí.
Aristóteles dice que la palabra es convencional, está en la voz, y no naturalmente significativa ya que, sería imposible el uso del lenguaje si se necesitasen una palabra para cada cosa, pues las cosas son infinitas y por lo tanto necesitaríamos infinitas palabras. Hoy en día se está dando un empobrecimiento del lenguaje, hace 40 años el hombre empleaba una media de 800 palabras hoy se ha reducido a 400. Este empobrecimiento se debe al uso de las nuevas tecnologías, ya que reducimos al máximo el uso de la palabra.

Jara dijo...

Jara Tazueco Arroyo
1º Psicopedagogía
Capítulo VIII. El lenguaje y la cultura.
El hombre sabe hablar. El hombre es social porque hablar, puede progresar, colaborar y ser ético por eso; porque habla. Y, no hay otro animal que sepa hablar.
1.Lo primero para que alguien pueda hablar es que exista sonido pero, lo segundo es que el sonido pueda ser oído.
Ciertos animales solo perciben por el tacto o el gusto, no tienen la capacidad de oír. Pero, la capacidad de oír no es suficiente; hay que oír y emitir sonidos. Para esto es necesaria la voz; aspirar el aire.
El hombre posee funciones vitales que le permiten hablar, aspirar aire, respirar, etc.
No se trata sólo de respirar porque, esto es un tema de orden de praxis superior.
Sin oído y sin voz no hay lenguaje. El oído es para oír ruidos y discernir sonidos emitidos por otro animal.
Es cierto que la voz no es todavía el lenguaje ya que se puede emitir voz sin que exista lenguaje. Es decir, sin voz no hay lenguaje pero no al revés.
La lengua en el hombre es apta para hablar, cosa que en los demás animales no sucede.
2.El lenguaje son voces a las que se da un significado convencional. Con la convencionalidad de las palabras, se para del habla al lenguaje.
La primera característica del lenguaje humano, el significado convencional de la palabra, es posible porque la palabra sustituye el significado de la voz.
El carácter convencional del lenguaje se debe a la necesidad de la emisión de la voz como vehículo de un significado que no es el de la voz. El lenguaje es significativamente débil porque es convencional.
Si no fuera comunicativa, la palabra no necesitaría la emisión de voz y no sería convencional.
La palabra está en la voz sustituyendo su significado.
Es señal de cultura saber el significado de muchas palabras. Pero el lenguaje es una cosa viva, abierta; muchas palabras no se emplean y aparecen otras nuevas.
El lenguaje es elíptico, no lo dice todo ni puede decirlo todo. Es elíptico en atención a la intencionalidad, es convencional en atención a la voz. es mejor el lenguaje hablado por el tono, el énfasis, la rapidez y la lentitud. En el lenguaje escrito, esto no se aprecia.
El lenguaje es convencional porque si no, hablar sería un laberinto infinito y se reduciría a charlotear.

Teresa Liza dijo...

Teresa Liza 1ºPsicopedagogía


El hombre tiene la capacidad de hablar. Esto se debe, según Aristóteles, gracias a una serie de rasgos morfológicos, como la laringe, pulmones, labios… que le posibilitan la comunicación por vía oral. Incluso las manos van unidas al acto de comunicación oral, ya que aportan mayor significado a lo que se está diciendo mediante la articulación de estas. Para poder hablar se tienen que dar unas determinadas condiciones, tales como que el ser pueda emitir sonido y que el sonido emitido pueda ser oído. Es la voz la que nos permite emitir este sonido, y es la perfección del hombre la que hace posible que el hombre pueda hablar y los animales, por ejemplo, no puedan.
Ahora pasamos al significado de las palabras. Cuando pronunciamos una palabra que hace referencia a un objeto o persona, simplemente estamos atribuyendo un sonido para referirnos a ello, pero no es natural del objeto o persona designada.
Al igual que en el lenguaje encontramos normas establecidas a la hora de comunicarnos, la cultura también las posee. La cultura es parte del mundo humano, es una continuación dice Polo. Mediante ella el hombre proyecta su espíritu, las obras que realiza quedan impresas en la cultura y se transmiten a generaciones futuras. Volviendo a las normas, cada cultura tiene las suyas propias, no es lo mismo la forma comer en un país asiático que en uno europeo. No hay una cultura mejor que otra, solo diferentes culturas a gusto de cada persona. Con la cultura en la que el hombre se desarrolla, va configurando una cultura propia, añadiendo o suprimiendo aspectos. Y al ser la cultura algo propio del hombre, se establece la relación directa con la ética. Según las virtudes desarrolladas por una sociedad, la cultura irá encaminada hacia la continuación o hacia el derrumbamiento de esta por estar construida sobre pilares débiles y no sobre las virtudes.

Elena Revuelto dijo...

Buenas Tardes!
Elena Revuelto 1º Psicopedagogía. Titulados.
Cap.VIII.
El hombre sabe hablar, he aquí la más importante diferencia con el resto de los animales. Según Aristóteles la condición primogenia del lenguaje es el sonido, otra condición requerida es que el sonido pueda ser oído; estas dos condiciones son necesarias en un mismo ser para poder hablar, emitir así como oír.
Para emitir y oir es necesario un conjunto de partes del cuerpo las cuales conjuntamente llegan al objetivo de emitir. Es un sistema abierto donde estas funciones están interrelacionadas, pero la voz no es todavía lenguaje, sin voz no hay lenguaje, pero no al revés. Para entender la voz debemos darle significado; darle articulación, y para ello es necesaria la lengua y al igual que los órganos necesarios para emitir voz que tienen sus funciones, ésta es diferente de la de hablar pero cumple esa función también.
La voz articulada permite preparar el lenguaje, al igual que la lengua también intervienen los labios y los dientes, que tienen sus funciones específicas pero cumplen superfunciones que intervienen en la constitución del habla. Para Aristóteles el hombre es el ser que habla más y mejor.
Gracias a la convencionalidad de las palabras se pasa del habla al lenguaje; teniendo varias ventajas como aumentar indefinidamente el campo semántico; además Aristóteles al tratar el enfoque sistémico tiene más sentido al tratar la relación de la voz con la palabra ya que el significado de la palabra trasciende la voz.
Es importante que esta relación sea convencional ya que si no fuera comunicativa no sería convencional. La palabra es convencional porque está en la voz. Otra razón de la convencionalidad de las palabras es debido a la economía ya que no se podría hablar con infinitas voces, además otra característica del lenguaje es que es elíptico es decir no se puede decir todo, y éste guarda una relación sistémica con la convencionalidad; dando lugar el lenguaje al arte.
La convencionalidad del lenguaje hace construyamos un mundo; el de los símbolos, la posibilidad del símbolo se apoya en la convencionalidad lingüística. Los símbolos como las costumbres son la abreviatura convencional del tiempo y cuando se consolida se convierte en regla, adquieren carácter de norma.
La convencionalidad del lenguaje no es ajena a las reglas, la sintaxis es lo sistémico del lenguaje.
Nos enfocamos ahora en el porqué el hombre continúa la naturaleza y la supera, ya que tiene potencialidades actualizables. De aquí accedemos al espíritu y esta forma de acceder respeta el planteamiento sistémico, el hombre trasciende el mundo natural ya que tiene continuidad y ésta señala que el hombre es espíritu.
El lenguaje distingue entre naturaleza-espíritu, está entre ambas y por eso continúa a la naturaleza. De igual modo la cultura tiene un dinamismo y una capacidad de desarrollo propio por lo que es también una continuación, es una proyección del espíritu del hombre y está dotada de cierta autonomía.
Para la cultura es necesaria la existencia de la obra externa, sin ella la manifestación del espíritu humano no tendría efecto, hay que alimentar la cultura, entenderla y asimilarla. Esta realimentación hace ver a la cultura en relación sistémica con la ética.
Según Polo derecho es una obra cultural en la que la continuación de la naturaleza se ve de una forma muy clara, en efecto el poder de facultar a alguien para esgrimir un derecho, es aumentar la capacidad humana, a su vez debe inspirarse en la naturaleza para continuarla.
La cultura tiene relaciones con la ética, tiene que ver normativamente con la cultura y la cultura está al servicio de la dignidad humana por lo tanto es un deber ético la acción cultural.
Un Saludo

Guillermo Herrero Muñoz dijo...

Buenas tardes, soy Guillermo Herrero Muñoz de 1º Psicopedagogía.

En este capítulo Polo se centra en el lenguaje, en la capacidad del hombre para hablar.

El lenguaje (hablar) es una dimensión humana específica y es la que hace que el hombre sea un ser social capaz de establecer comunicaciones con los otros (compartir ideas, colaborar...)

La anatomía del hombre facilita el habla. En este apartado vemos como hace hincapié en la diferencia entre voz y lenguaje. Tras esto se expone a lo largo de diferentes puntos, los distintos órganos que hacen posible el habla (lengua, labios, dientes...) y que esta relación de los órganos con la capacidad de hablar sería una "superfunción" de los mismos, es decir, originariamente estos órganos los pueden poseer otros animales, pero esta "superfunción" es única en el hombre y es lo que le permite hablar, se trataría de una función al servicio de la perfección del hombre. El lenguaje esta formado por voces articuladas, a las cuales se les da un significado convencional, este significado es lo que hace que pasemos del habla al lenguaje. Todo significado de palabras tiene que ir englobado en un contexto.

En este capítulo Polo cita a Arístoteles y explica alguna de sus concepciones, por ejemplo, sobre las palabras dice taxativamente que la palabra tiene un significado convencional y no se parece a lo que significa (esta frase creo que se ha expuesto en clase). La palabra está en la voz sustituyendo a su significado, sería imposible hablar de uso de lenguaje si aplicaramos para cada significado una palabra, ya que habría infinitas.
Un dato curioso es el que da Polo con respecto a la evolución del uso de las palabras en el lenguaje habitual ya que cada vez funcionamos con menos palabras (en 40 años hemos pasado a funcionar con el 50%).
El lenguaje es elíptico ("a buen entendedor, pocas palabras bastan"), el lenguaje no puede decir todo, comunicamos mejor cuando apoyamos el lenguaje en gestos, nivel de énfasis... Elípsis y convencionalidad forman una realidad sistémica.

Tras esto Polo nos habla de los símbolos. El hombre como ser simbólico, los símbolos son apoyos de los que se sirve el hombre. Sobrevive entre costumbres y símbolos. Cuando nos encontramos en un ambiente con costumbres diferentes a las que estamos habituados nos sentimos extraños.
El lenguaje, aunque es convencional, es inflexible, no es arbitrario, tiene normas que le dotan de un carácter universal, al igual que cuando consolidamos costumbres las convertimos en reglas.
La cultura también tiene reglas (como continuación de la naturaleza). Está al servicio de la dignidad (cuando la cultura atenta contra la dignidad del hombre, se debilita desde dentro y al final se derrumba) los hombres van ampliando su cultura a partir de la que ya tienen. La cultura determina a la persona (la crea y la forma).La valoración ética es normativa.

María Durán Faustmann dijo...

Buenas tardes, soy María Durán Faustmann!
Voy hacer un resumen de los dos primeros puntos del este nuevo capitulo de polo.
Después de haber estudiado algunas dimensiones humanas en este capitulo nos muestra una muy sobresaliente: el hombre sabe hablar.
Esto es de tal importancia ya que si no fuera así nada de lo que hemos tratado anteriormente sería posible.
Para estudiar el lenguaje Polo sigue las averiguaciones de Aristóteles que ofrece una compresión sistémica del lenguaje.

La mejor manera de empezar es sentar las condiciones de posibilidad corpóreas que son precisas para que el hombre use su saber hablar . Si partimos de un orden ascendente, para Aristóteles la primaria condición del lenguajes es que haya sonido, ya que sin sonido mal se podría hablar. Para que se de el sonido debe haber cuerpos solidos y aire o agua.
La segunda condición requerida es que el sonido pueda ser oído. El sonido es prebiológico, pero el oído es una facultad cognoscitiva que pertenece a algunos animales, no a todos. La capacidad de oír esta en la escala de la perfección del ser vivo. Pero todavía no es suficiente para hablar:hace falta que las dos condiciones estén reunidas en un mismo ser. No basta con tener oído, hace falta también ser capaz de emitir sonidos: es la voz.
Para que se produzca la voz requiere la intervención de varios órganos del cuerpo.
Aristóteles llama plurifinalidad a algo que puede servir para varias cosas. Un instrumento u órgano puede cumplir varias funciones, una de las cuales es la normal pero con algunas modificaciones puede cumplir otra función para la que en principio no estaba hecho.

Sin oído no hay lenguaje , pero sin voz tampoco, y los dos están en una relación sistémica que se descubre epagogicamente.
La voz se caracteriza porque es un ruido significativo, tiene carácter semántico y por tanto es expresiva. No se emiten voces porque si, sino para el que oiga se entere del significado de la voz.
Las voces están al servicio de ciertas necesidades primarias del animal, a las cuales ayudan muy especialmente al aumentar la información acerca de lo que les interesa.
Con la voz no se pueden expresar elementales. De esta manera ya se da cierta comunicación, puesto el que oye la voz ha de ser capaz de captar el significado para ello es importante sea bien interpretada.
La voz todavía no es un sonido articulado. El sonido articulado es algo mas que la voz. Aristóteles lo llama dialékton (añadir cierta cade3ncia que une voces con otras)., emitir sonidos según cierto ritmo es voz articulada.. cuando la voz es articulada, el significado es mas rico que cuando solo se emiten voces. Para que pueda haber articulación de voces nos hace falta la lengua.
La función primaria de la lengua no es hablar. Cuando la lengua sirve también para articular voces, es un órgano al que se le ha dado otra función mas perfecta, esta función cumple respecto de la vida animal un fin superior, en cuanto hay dialecto, no hay voz especifica, sino que aparecen variaciones y al mismo tiempo, es posible aprender.

En el hombre la lengua es extraordinariamente apta para hablar. También intervienen en la articulación de la voz los dientes y labios luego también contribuyen en el habla.

El hombre es el ser que mas habla mas y mejor; la emisión de sonido por parte del hombre es complejísima y su instrumental lingüístico infinito.

Si esto es así el habla humana esta al servicio de su perfección.

María Durán Faustmann dijo...

El lenguaje es algo más, el lenguaje son esas voces articuladas a las que se le añade o se les da, un significado convencional. La convencionalidad de las palabras es un asunto clave, ya que, se pasa del habla al lenguaje.
La primera característica del lenguaje humano, el significado convencional de la palabra, es posible porque la palabra sustituye el significado de la voz. Es un significado en la voz, pero no de la voz, trata de cosas no solo se limita a expresar estados de animo. El carácter convencional del lenguaje se debe a la necesidad de la emisión de la voz como vehículo de un significado que no es la voz. El significado de la palabra no se puede emitir aislado. Si no fuera comunicativa, la palabra no necesitaría la emisión de voz y no seria convencional.
La palabra es convencional y no se parece a la cosa que significa, la palabra esta en la voz sustituyendo su significado.
La palabra es personal,intencional o convencional, nunca natural (solo Dios).
Uno de los motivos que da Aristóteles de porqué las palabras son convencionales es porque si se necesitase una palabra para cada cosa, seria imposible el uso del lenguaje, pues como las cosas son infinitas serian precisas infinitas palabras y esto haría imposible el uso del lenguaje. No tenemos palabras para todo debido al ubi fonético. No tenemos mas remedio que abarcar con una palabra un conjunto de cosas. Es convencional por una necesidad extrínseca..
otra característica del lenguaje: es elíptico, no lo dice todo ni puede decirlo todo.
Elipsis y convencionalidad guardan una relación sistémica. Desde el punto de vista práqctico a veces es mejor apoyar el lenguaje gesto y no solo en la voz.

Gema Bejarano dijo...

Hay una dimensión humana muy distinta en el hombre: el hombre sabe hablar, el hombre es social porque habla; el hombre puede progresar, colaborar y ser ético porque habla, no hay otro animal q lo haga.
Para Aristóteles la primaria condición del lenguaje es el sonido, sin este no se podría hablar. Entiende el sonido como una peculiar cualidad que existe en las cosas naturales y que se produce en determinadas condiciones, no es solo propio de los animales; se da si hay cuerpos sólidos, y aire o agua.
La segunda condición requerida es que pueda ser oído, es una facultad cognosciva que pertenece a algunos animales. Pero todavía eso no es suficiente para hablar; hace falta también que las dos condiciones estén reunidas en un mismo ser.
La voz no es todavía lenguaje, sin esta no hay lenguaje, pero no al revés.
La voz se caracteriza porque es un ruido significativo, tiene carácter semántico y por lo tanto expresivo, las voces están al servicio de ciertas necesidades primarias del animal, a las cuales ayudan muy especialmente al aumentar información acerca de lo que les interese.
Lo más importante de la voz es que sea bien interpretada.
El sonido articulado es algo más que la voz, Aristóteles lo llama dialekton.
Los labios, lo mismo que la lengua, intervienen en la articulación de la voz, por lo tanto, es la constitución del habla, precisamente porque es fácil moverlos, la función del habla es una superfuncion, es decir, una función al servicio de una manera de vivir perfecta.
El hombre es el ser que habla más y mejor; la emisión de sonido por parte del hombre es complejísima y su instrumental lingüístico infinito, de la misma manera que las manos, desde el punto de vista de su instrumentalidad, son también infinitas.
El habla humana está al servicio de su perfección, y al revés: si el hombre fuera menos perfecto de lo que es, ni tendría manos ni tendría labios.
El lenguaje son esas voces articuladas a las que se añade, o en que se da, un significado convencional. La convencionalidad de las palabras es un asunto clave; con él se pasa del habla al lenguaje, un aventaja que tiene el significado convencional es que se puede aumentar indefinidamente el campo semántico, otra diferencia entre la palabra y la voz es que la palabra puede significar reuniendo. La voz se relaciona con lo que significa.
Sigue siendo verdad que no tenemos palabras para todo debido al ubi fonético, no tenemos más remedio que abarcar con una palabra un conjunto de cosas, por tanto, la primera razón de la convencionalidad del lenguaje es la economía: no se podría hablar con infinitas voces.
El lenguaje es elíptico, no lo dice todo, ni puede decirlo.tambien es convencional en atención a la voz, desde el puento de vista parctico es mejor apoyar el lenguaje en gestos y no solo en la voz, o modificar el tono.
El lenguaje escrito tiene otras ventajas, ya que dice lo que dice, con fijeza y de modo resumido.

La convencionalidad del lenguaje permite que con el lenguaje construyamos un mundo, el mundo de los símbolos. El hombre es un animal simbólico y, esto radica en el lenguaje.
El símbolo es la medida en que lo práctico enlaza con lo espiritual, que está más allá del símbolo, porque el espíritu convierte la continuatio naturae en medio.
eso la costumbre consolidada es algo más que un puro uso: es una regla. Las costumbres adquieren carácter de norma. Las normas éticas no son convencionales, y tampoco leyes físicas: se pueden conculcar, aunque no impunemente: si se conculcan, algo le sucede al hombre.
la peculiaridad del mundo cultural es el sentido. Cuando se habla del sentido de la vida o de qué sentido tiene la vida, en definitiva, se está uno refiriendo a ese poder de manifestación que al continuarse es casi capaz de subsistir fuera del hombre
La magia, en esencia, es la forma sapiencial más primitiva. Lo más primitivo no es lo más elemental (lo prelingüístico, lo táctil inmediato), sino el lenguaje. La prueba de esto es la magia.

Marta Forniés dijo...

Buenas tardes, soy Marta Forniés, alumna ordinaria de 1º de Psicopedagogía. Voy a intentar citar los aspectos que me han parecido más importantes de este capítulo: el lenguaje y la cultura.

Hay una dimensión muy importante del hombre, que todavía no había salido en los anteriores capítulos, y es que el hombre sabe hablar. No hay otro animal que sepa hablar, el hombre es social precisamente porque habla.
Según Aristóteles para que haya lenguaje se tienen que dar una serie de condiciones, la primera de ellas es que haya sonido, hace falta que el cuerpo este en el aire o en el agua porque el sonido se transmite en esos medios, la siguiente condición seria que el sonido pueda ser oído. Pero para hablar hace falta que se den las dos condiciones en un mismo ser, ya que no vale solo con tener oído, hace falta también ser capaz de emitir sonidos, a través de la voz. Aunque según Aristóteles, la voz no es algo exclusivo del hombre, a través de la voz se pueden transmitir muchas emociones y pasiones, ya que la voz no es lenguaje, el que oye la voz ha de ser capaz de captar el significado. Aristóteles explica como el hombre, a diferencia de los animales, llega al habla, y que partes de nuestro cuerpo como la lengua, los labios o los dientes son las que lo hacen posible.
El lenguaje son las voces articuladas a las que se añade un significado convencional, este significado convencional es lo que nos hace pasar del habla al lenguaje. Una de las ventajas de esto es que se puede aumentar indefinidamente el campo semántico. El lenguaje es elíptico, no lo dice todo ni puede decirlo todo, ya que no podemos tener una palabra para cada cosa, sino sería imposible el uso del lenguaje. Tanto la elipsis como la convencionalidad lingüística, se compensan con el tono, con los gestos, la rapidez, la lentitud, el énfasis, etc.
La convencionalidad del lenguaje también nos permite que con el lenguaje construyamos un mundo, el mundo de los símbolos. El hombre es un ser simbólico y sobrevive entre costumbres y símbolos. La costumbre consolidada es algo más que un puro uso, es una regla. El lenguaje también tiene normas.
La cultura como continuación de la naturaleza, también tiene reglas. Las palabras abren posibilidades desde las cosas, no las reflejan simplemente, abren el mundo de la creatividad cultural. La cultura crea y forma a los hombres. Pero el hombre es más que naturaleza, y por eso la continúa, esta continuación señala que el hombre es espíritu. El ser espiritual es el ser personal.
Ya que la cultura está al servicio de la dignidad humana, precisamente por eso la acción cultural es un deber ético. Como dice San Agustín: hacer cosas de gran calidad sin mejorar al hombre es mal negocio; si el hombre es el productor de la cultura, es incoherente que la cultura vaya contra el hombre.

Un saludo.

Inmaculada Alonso del Real dijo...

El hombre como ya es bien sabido, es social por naturaleza porque habla, eso a su vez le permite progresar, colaborar y ser ético. Pero para que pueda hablar hay que empezar por sentar las condiciones de posibilidad corpóreas que son precisamente las que el hombre usa para poder efectuar su habla.
Según Aristóteles, la primaria condición para ello es, que exista sonido. Una vez se dé el sonido, hará falta que el cuerpo esté en el aire o en el agua, para que el sonido pueda ser transmitido en esos medio principalmente. Como segunda condición, esta efectivamente que ese sonido pueda ser oído. Puesto que sin el sentido de oído, no se podrá hablar. Podría decirse, que un sentido deriva directamente de otro, o mejor aún , que los dos están en una relación sistemática. Por ello, el sonido o el oído por separado no son suficientes para hablar, ambas deberán de estar reunidas en un mismo ser para poder efectivamente efectuarse la acción del habla.
A su vez, para la realización del habla, tiene que haber efectivamente una capacidad cognitiva de emitir sonidos, esa capacidad es la voz.
El hombre ha ido perfeccionándose en función de todas estas condiciones y a llegado a ser capaz de, a través de la utilización de unos cuantos órganos vitales como pueden ser los pulmones (para aspirar el aire para emitir la voz),o la glotis (lo que le permite vocalizar) , de hablar correctamente.
A esto es a lo que Aristóteles se refiere con la “ plurifinalidad” de los órganos, es decir, llegar a sacar el mayor partido de algunos órganos al utilizarlos, no solo para sus funciones normales para los que están principalmente diseñados, sino que también para otras muchas funciones como pueden llegar a ser el habla.
El texto ahora concreta la necesidad de distinguir entre la voz y el lenguaje. Es verdad que sin voz no es posible el lenguaje, pero si es posible la voz sin que tenga que existir un lenguaje. Con la voz el animal puede cubrir ciertas necesidades primarias como el odio, la atracción sexual, el miedo..pero sin más, no podrá llegarse a expresar más que pasiones elementales.es la comunicación básica entre dos sujetos.


La voz deberá de articularse para que pueda llegar a ser lenguaje. La voz articulada de algún modo, es la emisión de sonidos según cierto ritmo, lo que la convierte en más rica. Ello lo hace posible el musculo de la lengua como tal. Este musculo permite la articulación de la voz, al igual que los labios. Ambos son órganos como ya comentamos anteriormente con “superfunciones”, ya que aparte de realizar sus funciones principales, también permiten la perfección del habla humana.
Ahora cabe preguntarse, que es lenguaje. Pues bien, son esas voces articuladas al as que se añade o se da un significado convencional. Ese significado convencional permite el lenguaje por sí mismo, le capacita para aumentar indefinidamente el campo semántico.
El texto además destaca la convencionalidad de la palabra como característica principal del lenguaje humano. La voz viene a ser sustituida por la propia palabra, aunque la palabra es convencional al estar en la misma voz.
También destaca el carácter positivo de la convencionalidad lingüística que corresponde con una profunda característica de la inteligencia humana, y que da un significado del habla, sin ese convencionalismo la acción de hablar no sería otra cosa más que un simple charloteo sin sentido alguno. Por ello el lenguaje es convencional por su propia naturaleza. Esta convencionalidad, a su vez se refleja en la sintaxis, la semántica, el carácter sistemático del lenguaje, y en general a la cultura creada por el hombre como ser tendente y creador que es, ya que la cultura es una proyección del espíritu del hombre.

Loreto García-Quirós dijo...

Buenas tardes, soy Loreto García-Quirós, alumna ordinaria de 1º de Psicopedagogía, voy a hacer un resumen de las ideas más importantes de la primera parte del capitulo con alguna aportación personal:

Polo hace una pequeña introducción sobre la importancia que tiene la dimensión humana de saber hablar. Esta dimensión abarca todas las que hemos visto hasta ahora: el hombre como ser social, ser familiar, ser que inventa, el animal con manos, capaz de crecimiento irrestricto en el tiempo etc. Si el hombre no pudiera hablar, nada de todo esto podría ser posible. No hay otro animal que sepa hablar.

Como fundamento teórico de este capitulo, Polo se basa en Aristóteles, y comienza diciéndonos las condiciones de posibilidad corpóreas que son necesarias para que el hombre use su saber hablar:

- La primera condición del lenguaje es que haya sonido.
- La segunda es el dicho sonido pueda oírse.

Hay una serie de órganos dentro de la anatomía humana que nos permiten emitir voz, como pueden ser, los pulmones, la traquea y la laringe; pero estos órganos como función vital tienen otra que no es la de emitir voz, por eso se dice, que tienen una plurifinalidad, es decir, que pueden cumplir varias funciones.

Aristóteles hace referencia a muchos más órganos y características de la anatomía humana que posibilitan el habla humano, y es que las explicaciones que es capaz de hacer con los conocimientos fisiológicos que tiene son filosóficas porque sabe entrelazarlas con otras observaciones. Saber sacar provecho a cosas así es característico de un filósofo.

La voz no es todavía un sonido articulado, ni es lenguaje. El sonido articulado es algo más que la voz. Aristóteles lo denomina dialékton y consiste en emitir sonidos según cierto ritmo. Lo que hace falta para emitir sonido articulado es la lengua, los dientes y los labios que como ya hemos dicho tienen una plurifinalidad, ya que su función vital no es emitir sonido articulado. Su función en el habla es una superfunción, una función al servicio de una manera de vivir más perfecta.

El habla humana esta al servicio de su perfección. Hemos visto hasta ahora que la voz y el sonido articulado preparan el lenguaje, pero no lo son todavía. El lenguaje son esas voces articuladas a las que se añade un significado convencional, es decir, las palabras. El carácter convencional del lenguaje se debe a la necesidad de la emisión de la voz como vehiculo de un significado que no es el de la voz. La palabra esta en la voz porque su significado la trasciende, sustituye el significado de la voz.

Muchas gracias, un saludo

Carmen Garralón dijo...

Carmen Garralón Blas -1º Psicopedagogía de Titulados

CAPÍTULO VIII- EL LENGUAJE Y LA CULTURA.

Polo comienza el capítulo hablando de la dimensión humana del hombre que sabe hablar, ya que no hay otro animal que realice esta función. Esto le permite progresar, colaborar y ser ético. La filosofía aristotélica ofrece una comprensión sistémica del lenguaje.

Las condiciones biológicas son precisas para que el hombre use su saber hablar. Aristóteles nos dice que el oído es una facultad cognoscitiva que pertenece a algunos animales, no a todos. Pero en el caso del ser humano hacen falta dos condiciones unidas en el mismo ser: oído para escuchar y la voz para emitir sonidos o hablar. La estructura anatómica que necesitamos para hablar es la caja torácica (pulmones) y el aparato bucofonador (tráquea, laringe...). Sin oído no hay lenguaje, pero sin voz tampoco, con lo cuál los dos están en una relación sistémica.

La voz es un ruido significativo, en el mensaje que se da no se emiten sólo palabras, se transmite tambien el miedo, la alarma, la presencia o la ausencia de algo...

Con la utilización de la voz se da cierta comunicación, pero para que se de la comunicación, tiene que ser bien interpretada.

El sonido según cierto ritmo es voz articulada. Y cuando la voz es articulada, el significado es más rico que cuando sólo se emiten voces, gracias a la lengua del hombre.

Para que los labios sean finos y parte del órgano de la emisión de la voz articulada, es precisa la descarga muscular de la cara, que tiene lugar cuando el animal es bípedo. Por eso hay relación sistémica entre tener manos y saber hablar.

Las manos acompañan al lenguaje, se articula mucho más. Se enfatiza, se expresan diferentes situaciones, etc. Dice Polo que " el habla humana está al servicio de su perfección".

Respecto a la convencionalidad del lenguaje, lo que hace es aumentar su capacidad de dar valor semántico a sus emisiones de voz. Si no hubiera un código establecido no habría comunicación.

Gracias al lenguaje construimos un mundo, el mundo de los símbolos, ya que el hombre es "continuatio naturae" como bien dice Polo.

Carmen Garralón Blas

Eva Iglesias Pérez dijo...

Eva Iglesias Pérez - 1º Psicopedagogía

El lenguaje es una capacidad propia y exclusiva del hombre. Lo diferencia del animal y lo convierte en un ser social. Según Aristóteles, la condición básica para que haya lenguaje es la existencia del sonido, transmitido, escuchado y emitido por la voz. Por lo tanto, son esenciales las bases funcionales del lenguaje de presión (pulmones, tráquea...) de fonación (laringe) y de resonancia (faringe).
Pero la voz en sí misma no conforma lenguaje, sino que los sonidos emitidos por la misma han de poseer un significado que pueda ser descifrado por el receptor que oye. Asimismo debe de tener una articulación adecuada que se consigue gracias a los órganos fonoarticulatorios: paladar, lengua, dientes, labios...
Afirma Polo que el lenguaje son esas voces articuladas a las que se añade o en las cuales se da un significado convencional, lo que permite pasar del habla al lenguaje. Pero este significado no sólo puede abrir varias posibilidades semánticas, sino que no puede ser aislado y tiene que hallarse introducido en un contexto. El lenguaje es funcional porque nombra y por tanto determina el entorno, que a su vez, es quien suscita el lenguaje (necesidad de poner nombre a lo que nos rodea). Pero es imposible que cada cosa tenga un nombre, puesto que si las cosas son infinitas, se necesitarían palabras infinitas y el lenguaje no sería posible, por lo que en algunas ocasiones, se utilizan palabras que abarcan conjuntos de cosas. Se aplica aquí la ley de economía a la convencionalidad del lenguaje.

Asimismo es elíptico; no todo se puede decir, pero se puede sobreentender el significado subyacente del “no todo” que se está diciendo, puesto que de otro modo, se utilizarían demasiadas palabras para no decir nada, además de que entablar diálogo sería realmente dificultoso, pues ¿cuándo daríamos ocasión a nuestro receptor para responder?
Además del habla, poseemos una serie de recursos para enfatizar o apoyar nuestras palabras; el lenguaje no verbal manifestado a través de gesticulaciones, miradas...que acompañan nuestras palabras, además de características fonadoras que permiten modificar nuestra voz (tono, intensidad) de acuerdo a la naturaleza del mensaje que queramos transmitir.

La convencionalidad del lenguaje permite al hombre construir símbolos que representen esas palabras que no se están utilizando sobre aquello que se simboliza. El uso de símbolos hace que el hombre se apoye en ellos y, dice Polo, apoyarse alude a las costumbres. ¿Es el hombre entonces “un animal de costumbres”, como se dice popularmente? El hombre vive y sobrevive en una zona intermedia entre costumbres y símbolos. Pero las costumbres no pueden ser entendidas como rutinas (aunque una pequeña parte de las mismas sea inevitable) sino como abreviaturas convencionales del tiempo. Aquellas que se consolidad, se convierten en reglas.

Eva Iglesias Pérez dijo...

2/2

Eva Iglesias Pérez - 1º Psicopedagogía

El lenguaje, es inflexible, dado que es arbitrario y surge del consenso para la utilización de las palabras y los nombres que se asignan a los elementos del entorno; si el lenguaje fuera individual, no nos entenderíamos. Por ello, como en el caso de las costumbres, el lenguaje tiene reglas necesarias para cada una de sus dimensiones: fonética, morfosintáctica, léxica, semántica, pragmática...esto es, que dentro del lenguaje existe una normatividad ética, y esto conlleva que el hombre es naturaleza y esencia.
El hombre nombra la naturaleza a través del lenguaje y esto implica que establece una continuidad sobre la misma. Por eso, ya que la continúa, la trasciende desde su naturaleza temporal, lo que señala que el hombre, es espíritu, y el intermedio entre la naturaleza y el espíritu, es el lenguaje. Y lo que surge a raíz de la continuación de la naturaleza por parte del hombre, es la cultura, que surge de lo que el hombre crea e inventa, así como de su consideración histórica.

Existen diversas culturas creadas por el hombre en muchas ocasiones para dar respuestas a preguntas que se vienen realizando desde el principio de los tiempos, ¿quiénes somos? ¿qué hacemos aquí? ¿a dónde vamos?. Aunque estas preguntas sean muy generales, son la base de la cultura que afectará después hasta la realización de pequeñas cosas en nuestra vida cotidiana, que con el tiempo se convertirán en costumbres, y tal vez, en normas.

No se debe buscar “la cultura superior” ni obviar los valores culturales de otras culturas que no sean la propia, sino basarse en una antropología trascendental que prioriza el estudio del hombre, que tanto hace la cultura, como la cultura le hace a él, por lo que se puede afirmar que la cultura radica en el ser humano.

Laura dijo...

Laura Piñonosa

1º psicopedagogía parte 1


El hombre es social porque habla; el hombre puede progresar, colaborar y ser ético porque habla. No hay otro animal que sepa hablar. Lo primero para que se pueda hablar es que exista el sonido. El sonido no es sólo propio de los animales; se da si hay cuerpos sólidos, y aire o agua. Los animales que no tienen oído no pueden hablar
No basta con tener oído, hace falta también ser capaz de emitir sonidos: es la voz.
Los pulmones tienen una función vital general. al servicio de necesidades biológicas muy elementales del individuo. Si, además, a los pulmones se les añade la tráquea, la laringe, etc., entonces ya se puede emitir voz. Por lo pronto, tampoco la tráquea es para emitir voz; es un simple conducto. Aristóteles llama plurifinalidad: algo puede servir para varias cosas. Un instrumento u órgano puede cumplir varias funciones, una de las cuales es la normal — por eso se puede decir común —. Pero con algunas modificaciones, ese órgano puede cumplir algo para lo que en principio no está hecho.
La voz no es todavía el lenguaje. Sin voz no hay lenguaje, pero no al revés. La voz se caracteriza porque es un ruido significativo, tiene carácter semántico y, por tanto, es expresiva. No se emiten voces porque sí, sino para que el que oiga se entere del significado de la voz. El odio, el miedo, la atracción sexual, el hambre, todo eso es el contenido significativo de la voz. La voz no puede expresar más que pasiones elementales, señales de repulsión, de atracción, etc
Pero la voz todavía no es un sonido articulado. Cuando la voz es articulada, el significado es más rico que cuando sólo se emiten voces.
la lengua no es hablar, de la misma manera que la de los pulmones no es emitir sonidos o voces; los dientes son para masticar o para defenderse. Asimismo, los labios sirven, igual que los dientes, para comer, y también para sorber. Por tanto su función en el habla es una superfunción.
La primera característica del lenguaje humano, el significado convencional de la palabra, es posible porque la palabra sustituye el significado de la voz, lo deja en suspenso: es un significado en la voz, pero node la voz, que no se limita a expresar estados de ánimo presentes en las voces, sino que trata de cosas. El carácter convencional del lenguaje se debe a la necesidad de la emisión de la voz como vehículo de un significado que no es el de la voz.

Laura dijo...

Laura Piñonosa
1º psicopedagogía parte 2


Aristóteles dice taxativamente que la palabra tiene un significado convencional y no se parece a la cosa que significa: la palabra “gato” no se parece al gato; no tenemos una palabra natural para el gato. Ello se debe a que la palabra está en la voz sustituyendo su significado.
Otro motivo que da Aristóteles para que las palabras sean convencionales y no naturalmente significativas es que, si se necesitase una palabra para cada cosa, sería imposible el uso del lenguaje, pues, como las cosas son infinitas, serían precisas infinitas palabras.
Otra característica del lenguaje: es elíptico, no lo dice todo, ni puede decirlo todo.
El lenguaje escrito tiene otras ventajas. La escritura tiene la gran ventaja de que dice lo que dice, con fijeza y de modo resumido.
Las costumbres son una región de los ritos. En un mundo con costumbres distintas a las nuestras, nos encontramos incómodos, ineptos.
El lenguaje ofrece resistencia a la iniciativa inventiva de cada uno. Si no fuera así, si el valor convencional de las palabras dependiera de la voluntad individual, no nos entenderíamos. El lenguaje es una buena vía para advertir la distinción naturaleza-espíritu. El lenguaje tal como lo enfocamos no es todavía espíritu; apunta al espíritu; es intermedio entre la naturaleza y el espíritu, y por eso continuación de la naturaleza
Otra vía para abrirse a la peculiaridad del mundo cultural es el sentido. Cuando se habla del sentido de la vida o de qué sentido tiene la vida, en definitiva, se está uno refiriendo a ese poder de manifestación que al continuarse es casi capaz de subsistir fuera del hombre.
La cultura, aunque sea imprescindible para el ser humano, es un mundo relativo, pálidamente real: un mundo de sentido que puede adquirir muchas variantes. ¿Se puede decir que una cultura es superior a otra? Cualquier cultura posee dimensiones de las que otra carece. Por eso, la superioridad de cualquiera de ellas es relativa.
La magia, en esencia, es la forma sapiencial más primitiva. Lo más primitivo no es lo más elemental (lo prelingüístico, lo táctil inmediato), sino el lenguaje. La prueba de esto es la magia. La magia se puede describir como el uso de la palabra como fuerza; es la atribución al lenguaje de un poder sobre la naturaleza. Y como eso en principio no es falso, la magia no es simplemente un error.
A veces la cultura se toma en un sentido más subjetivo; se habla entonces del hombre culto y del cultivo de sí mismo o, como dicen los alemanes, de la propia formación, la Bildung. Hombre culto es el capaz de producir cultura y, a la vez, el que la ha asimilado.

Marta Cánovas dijo...

Marta Cánovas 1º Psicopedagogía.
en este capítulo POlo nos habla de la diferencia entre el lenguaje y el habla y establecre las diferencias que existen entre lo biológico y lo cultural referido al lenguaje. Me ha recordado mucho a anteriores clases de adquisiciñon del lenguaje con Sol Torán, pero con una perspectiva mucho más filosófica obviamente. ´Lo referido a lo orgánico hace posible la voz y como decía Aristóteles que se produzca un sonido y al mismo tiempo para poder hablar será necesario poder oir. tras estas afirmaciones que hace Polo me planeto el tema de las persoans con hipoacusia y que son oralistas, es decir qu eno perciben el sonido pero por imitaciñon y después de mucho trabajo son capaces de imitar sonidos a pesar de no oirlos de modo externo, lo escuchan de manera ósea. Después de comentar esto he de decir que he recordado algo que estudiamos en el manual sobre la operación y la capacidad de los hombres. aquello que hablabamos sobre la dignidad del hombre, éste es digno a pesar que no tener la capacidad de percibir los sonidos. Por esta parte el habla, la voz es algo muy diferente al lenguaje, el lenguaje como ya hemos comentado es convencional por lo que se le da un determinado sentido sin emabrgo y es complejo puesto que a pesar de esa convencionalidad es un mundo muy rico, ya que podemos construir un mundo completo con las palabras. Esta propiedad es muy destacada en la lengua castella ya que tiene 5 vocales y 19 consonantes y con esas letras podemos conformar millones de palabras, así ocurre con el lengujae que podemos combinarlo de tal modo de creamos millones de realidades lingúísticas con sentido y convencionalidad.
El lenguaje también es cultural y como defendían los deterministas linguistas como Whorf, el lenguaje es cultural y éste determina el pensamiento; para ejemplificar este determinismo hablaba que en los países Nórdicos existen casi un centerar de palabras que designan la nieve, cuando en países como España existen un par de términos para referirse a la nieve.
Para finalizar quiero dar mi valoración personal y es que gracias a los capítulos y reflexiones de Polo estoy recordando multitud de aspectos tratados en la carrera donde no nos parábamos a reflexionar. Un saludo

Eurídice dijo...

Buenas tardes, soy Laura Martínez Izquierdo y a lo largo de la tarde iré colgando mi habitual "resumen" del capítulo. Aquí os dejo la primera parte:

Introducción
Si el hombre no pudiera hablar, nada de lo que hasta aquí se ha indicado sería posible. El hombre puede progresar, colaborar y ser ético porque habla; es social porque habla. No hay otro animal que sepa hablar.
Abordaremos el tema del lenguaje desde la filosofía aristotélica, que ofrece una comprensión sistémica del mismo.
Las condiciones biológicas del lenguaje
Existe una serie de condiciones de posibilidad corpóreas que son precisas para que el hombre use su saber hablar. Si vamos de las más elementales a las más perfectas tendremos:
1) Que haya sonido. El sonido no es sólo propio de los animales sino que se da si:
 Hay cuerpos sólidos, es decir, se da en el choque de cuerpos que no son demasiado blandos como lo sería por ejemplo la lana.
 Si el cuerpo está en el aire o en el agua, porque el sonido se transmite en esos medios principalmente.
2) Que el sonido pueda ser oído, para lo cual se requiere el sentido de la audición.
Hay animales que no tienen oído y, por tanto, no pueden hablar. De hecho, para que haya vida sensible basta con que haya tacto. La capacidad de oír está en la escala de la perfección del ser vivo. Así, las plantas no oyen.
3) Ser capaz de emitir sonidos, que es la voz, para lo cual es menester que se pueda espirar aire y, por tanto, tener pulmones. Así, los animales que no tienen pulmones tampoco tienen voz.
4) Tener tráquea, laringe, glotis, un conducto en el cual se produzcan los choques sin los cuales no hay sonido. Si no hay tráquea y laringe el animal no puede emitir la voz.
Ahora bien, Aristóteles observa que la primera razón por la que tenemos muchos de estos órganos no es hablar, sino otra función vital. En el caso de:
 El oído, esa función es la de oír ruidos pero a esa función primaria se le añade la de discernir sonidos emitidos por otro animal. Normalmente esos sonidos son de un animal de la misma especie.
 Los pulmones, de acuerdo a la filosofía de esa época, esa función es calentar o enfriar.
 La tráquea, esa función es espirar.
De esta manera, Aristóteles topa con el concepto de plurifinalidad, en virtud de la cual un instrumento u órgano puede cumplir varias funciones, una de las cuales es la normal o común y otra, una función para la cual en principio no está hecho pero que puede realizar si se dan algunas modificaciones en dicho órgano.
En cuanto a la voz, debemos tener en cuenta que la voz no es todavía lenguaje, es decir, que sin voz no hay lenguaje, pero no al revés. Por eso hay animales que oyen ruidos pero no oyen voces y otros que oyen ambos. Así, la capacidad de discernir voces es para el oído una perfección sobreañadida a la función general del oído, que es simplemente oír ruidos.
La voz se caracteriza porque es un ruido significativo, tiene carácter semántico y, por tanto, es expresiva; de manera que se emite con una finalidad: que el que oiga se entere de su significado. Es a través de la voz que el animal expresa sus pasiones (miedo, alarma, atracción sexual, hambre), de manera que está al servicio de ciertas necesidades primarias del animal a las cuales ayudan muy especialmente al aumentar la información acerca de lo que les interesa.
De estos dos párrafos podemos concluir que, según Aristóteles, la voz no es algo exclusivo del hombre, si la entendemos de la forma sistémica planteada, es decir:
 Como algo que requiere la capacidad de oír, a la que añade la de discernir, y por otra la de emitir sonidos, a la que añade que tienen sentido.
 Como algo relacionado con las necesidades del animal.

Eurídice dijo...

Ahora bien, pese a que con la voz se da cierta comunicación, no se pueden expresar más que pasiones elementales de manera que lo más importante es que sea bien interpretada. Precisamente por eso, las voces son constantes en los animales, es decir, que los animales que sólo tienen voz la tienen igual en todos los casos, con ciertas diferencias accidentales que tienen que ver con el tipo de sonido que producen: más grave o menos grave (que depende de si el sonido se mueve poco en o lo hace más rápido).
Pero la voz todavía no es un sonido articulado, este es algo más: es emitir sonidos según cierto ritmo. Aristóteles lo llama dialékton. Cuando la voz es articulada, el significado es más rico que cuando sólo se emiten voces. Ahora bien, esto no es todavía lenguaje, pues algunos animales son capaces de ello. Volvemos de nuevo a las condiciones biológicas para el lenguaje.
5) La lengua, que ha de ser suficientemente plana y no ser rígida, muy fina ni muy pesada. Ello permite la articulación y la inflexión de la voz.
Ahora bien, como ocurría con el resto de los órganos, la función primaria de la lengua no es hablar, sino gustar los alimentos y ayudar a ingerirlos; de manera que cuando sirve también para articular voces, ha hecho falta alguna modificación (por deficiencia en la modificación, las serpientes sólo pueden silbar). De esta forma surge el dialecto. En cuanto hay dialecto, no hay voz específica, sino que aparecen variaciones y, al mismo tiempo, es posible aprender: el pájaro al nacer no sabe “dialecticar”: le tienen que enseñar sus padres. La voz articulada, permite transmitir con mayores matices, pero, sobre todo, prepara el lenguaje.
Por otro lado, la lengua del hombre es extraordinariamente apta para hablar. Si la lengua no interviene, sólo se pueden emitir sonidos guturales. Cuando la voz que viene de la glotis es modulada por las variaciones del aire, que ahora choca con la lengua, de manera que el sonido es más complejo.
6) Los dientes (no las muelas) y los labios. El sonido es todavía más complejo si la lengua choca con los dientes o intervienen los labios, ya que cuando los hay se pueden articular otros sonidos que Aristóteles llama mudos y que son las consonantes.
 Los dientes: Su función primaria es la de masticar o defenderse.
 Los labios:
- Su función primaria es la de comer y sorber.
- Lo mismo que la lengua, intervienen en la articulación de la voz precisamente porque es fácil moverlos. De esta forma, si los labios fueran pesados, como los belfos de un camello, o si la lengua fuera pastosa y difícil de mover, como la de la vaca, no intervendrían en la articulación dialectal.
- Sólo el animal bípedo los tiene. El bipedismo tiene que ver con la desaparición del hocico o de los belfos: para que los labios sean finos y parte del órgano de la emisión de la voz articulada, es menester la descarga muscular de la cara, que tiene lugar cuando el animal es bípedo.
Por eso también hay relación sistémica entre tener manos y saber hablar: Si no se tienen manos, ¿para qué sirve articular voces? Un animal con pezuñas puede hacer muy pocas cosas y, por tanto, se le puede enseñar muy poco, de manera que su dialecto es elemental. Pero a las manos les vienen muy bien los labios, porque con ellos se articula mucho más, y se dispone de un instrumental lingüístico mucho más amplio, necesario para enseñar a mover las manos, y aprovechar los distintos usos de que la mano es capaz.

Eurídice dijo...

Los significados del lenguaje

De todo lo anterior podemos concluir que el habla humana está al servicio de su perfección, y al revés, de manera que si el hombre fuera menos perfecto de lo que es ni tendría manos ni tendría labios, su capacidad dialectal sería mínima y la capacidad de dar y recibir instrucciones para mover sus miembros con sentido práctico sería también escasa.
Ahora bien, ¿qué es el lenguaje? Es la voz articulada a la que se añade, o en que se da, un significado convencional. La convencionalidad de las palabras nos permite pasar del habla al lenguaje. De esta manera, las diferencias entre la palabra (lógos) y la simple voz (foné) estriban en el carácter convencional de las primeras:
 El significado convencional puede aumentar indefinidamente el campo semántico de las emisiones de voz. El significado convencional de la palabra es posible porque la palabra sustituye el significado de la voz, es decir, es un significado en la voz, pero no de la voz, ya que no se limita a expresar estados de ánimo presentes en las voces sino que trata de cosas. De esta forma, la palabra tiene un significado convencional y no se parece a la cosa que significa ya que si en lugar de un lenguaje convencional utilizáramos un lenguaje natural en el cual las palabras imitaran a las cosas, confundiríamos la palabra con la voz. Ej. la palabra “gato” no se parece al gato, no tenemos una palabra natural para el gato. Ello se debe a que la palabra está en la voz sustituyendo su significado. La palabra es personal, intencional o convencional, nunca natural.
 Por convencional, la palabra, siendo una, versa sobre muchos, es decir, puede significar reuniendo; mientras que la voz se relaciona uno a uno con lo que significa. Ello se debe a que si se necesitase una palabra para cada cosa, sería imposible el uso del lenguaje, pues, como las cosas son infinitas, serían precisas infinitas palabras (voces). No tenemos más remedio que abarcar con una palabra un conjunto de cosas.
Hay lenguajes artificiales que sólo entienden los especialistas, como la jerga médica. Cuanto menos se use este tipo de habla, mejor, porque no propicia la comunicación. Necesitamos universales lingüísticos. Un universal lingüístico es una palabra abarca un gran campo de significado sin las precisiones que una comunicación más intensa aconseja, por lo que cabe llamar ahorro de voces. Pero este ahorro no comporta necesariamente una disminución de significados estrictos.
Desde aquí se ve otra característica del lenguaje: es elíptico, no lo dice todo, ni puede decirlo todo. Por eso suele decirse que “a buen entendedor pocas palabras bastan”. El que se pierde en el detalle muestra ser poco inteligente, dice Tomás de Aquino. Perderse en los detalles es no entender. Conclusión: Elipsis y convencionalidad guardan una relación sistémica.
Ahora bien, ¿qué es mejor, el lenguaje hablado o el lenguaje escrito?
 Lenguaje hablado:
 La elipsis y la convencionalidad lingüística se compensan, hasta cierto punto, con el tono, el énfasis, la rapidez y la lentitud, los gestos, la retroalimentación (se puede preguntar), etc.
 El charloteo, la cháchara, es una pérdida de tiempo porque no es decir significados.
 Lenguaje escrito:
 Esto es mucho más difícil de hacer ya que cuenta con muchos menos apoyos (comas, signos de admiración, puntos, etc.).
 Dice lo que dice, con fijeza y de modo resumido.
Otras ideas interesantes:
 Ahora se está dando un empobrecimiento del lenguaje. En el lenguaje habitual, hace 40 años, el hombre medio empleaba 800 palabras; actualmente se calcula que la gente funciona con 400 palabras. Es señal de cultura saber el significado de muchas palabras.
 El significado que da el diccionario es poco flexible e interreferencial, pero el lenguaje es una cosa viva, abierta de manera que muchas palabras no se emplean y otras nuevas aparecen.

Agustín de Thomas dijo...

Agustín de Thomas. Psicopedagogía III. Titulados.

Leer este capítulo me ha aportado la importancia del lenguaje. Polo aclara mucho todo el proceso del lenguaje remitiéndose a Arístóles. Es aleccionador la cantidad de organismos que intervienen en nuestra comunicación sin darnos cuenta, y como con esta habilidad tan peculiar del género humano, somos capaces de interrelacionarnos unos con otros. El hombre, cómo ser social, necesita del lenguaje para establecer una comunicsción de unos con otros. Pero aparte de la propia voz del ser humano, cabe distinguir otros lenguajes, tanto corporales como significativos, que proyectan sobre el hombre una comunicación prolongada en el tiempo. Es apasionante como Polo lo relaciona con la cultura, muchas obras maestras del arte nos transmiten un mensaje del autor más allá de la fugacidad de la vida. El arte nos habla a lo largo del tiempo y nos facilita el conocimiento de la cultura en otros tiempos que no conocimos, es el legado cultural de nuestros antepasados. Además si en su momento fue una cultura religiosa (un románico o un gótico), nos indica que el hombre es un ser espiritual, lleno de facultades para plasmar su relación con Dios. En muchas caedrales góticas es preciso subirse a sus tejados para poder percibir de una manera sutil, los trabajos ralizados por los canteros, que mirando al cielo, labraban la piedra cara al cielo, intentando hablar con Dios.

Por último es interesante el tema de las costumbres. Como dice el refrán "las costumbres hacen leyes", es curioso como las civilizaciones han tratado de legislar las costumbres a lo largo de la historia. Desde el Código de Hammurabi, el derecho romano o el Código Civil Napoleónico, son leyes que ejercitan el poder del estado sobre las costumbres del hombre, para evitar la injusticia y el delito. Polo menciona el hecho de la coacción en la aplicación de las leyes. Es posible que a veces sea necesario aplicarlo, pero esto es muy parecido a la educación: sin normas claras y precisas es imposible salir bien parado de las distintas situaciones en las que se puede encontrar el educador. Sería posible relacionarlo con los postes que se colocan en las carreteras de alta montaña para la época de nieves para saber por donde se encuentra el camino.

Gracias y un saludo.

Fátima Guillén Guillén dijo...

Fátima Guillén Guillén. 1º de Psicopedagogía.

Capítulo VIII: El lenguaje y la cultura.

Según Polo, el hombre es un ser de oportunidades, de alternativas, familiar, social, que inventa, con manos y erguido.

El hombre además de todo eso sabe hablar. El hombre es social porque habla, progresa, colabora y es ético, porque habla. Eso es lo que le diferencia de los otros animales, como ya hemos comentado en los otros capítulos.

Para Aristóteles la primera condición del lenguaje es que haya sonido. Aristóteles entiende el sonido como una peculiar cualidad que existe en las cosas naturales y que se producen en determinadas ocasiones.

Normalmente, en muchas ocasiones hemos querido decir algo o a alguien que no hemos podido, y parecía que nos íbamos a morir. Por eso planteo la siguiente pregunta, ¿es tan importante el lenguaje para el hombre? Si que lo es.
La voz no solo se escucha, sino que se relaciona con cada uno, de ahí que cuando un padre o una madre se dirigen a su hijo, este sonríe, porque le es familiar el sonido o la voz.

El hombre no es un ser hablante por casualidad, sino por necesidad. No obstante, el hombre es el ser que habla más y mejor; la emisión de sonido por parte del hombre es complejísima y su instrumental lingüístico infinito, de la misma manera que las manos, desde el punto de vista de su instrumentalidad, son también infinitas.

El lenguaje es convencional. Si no fuera convencional, no cabría continuar la naturaleza humana. La convencionalidad del lenguaje permite que con éste construyamos el mundo de los símbolos.

El hombre es un ser simbólico. Nos debemos parar un poco es esto.
Casi todos, cuando hablamos utilizamos gestos. Parece que al utilizarlos, las personas que nos escuchan nos entienden mejor. También nos sentimos más seguros cuando gesticulamos. Un niño que quiere comer o beber, hace un gesto y lo entendemos. Por eso el lenguaje es convencional; porque pasa del habla al lenguaje. Elíptico; porque no puede decirlo todo.

También nos dice Polo que el hombre es espíritu. Abrirse más allá de lo puramente natural es propio de un ser espiritual, o del espíritu y lo biológico unidos.

La cultura está al servicio de la dignidad humana. Los hombres van creando cultura a partir de la que ya poseen. La cultura es fundamental, ya que determina a la persona y en definitiva, crea y forma a la persona. La acción cultural es un deber ético.

Las conexiones sistémicas de la cultura con ética son abundantes. Una ética sin cultura es una ética sin deberes. La cultura está al servicio de la dignidad humana, por tanto la acción cultural es un deber ético.

Fátima Guillén Guillén. 1º de Psicopedagogía.

Fátima Guillén Guillén dijo...

Fátima Guillén Guillén. 1º de Psicopedagogía.

Capítulo VIII: El lenguaje y la cultura.

Según Polo, el hombre es un ser de oportunidades, de alternativas, familiar, social, que inventa, con manos y erguido.

El hombre además de todo eso sabe hablar. El hombre es social porque habla, progresa, colabora y es ético, porque habla. Eso es lo que le diferencia de los otros animales, como ya hemos comentado en los otros capítulos.

Para Aristóteles la primera condición del lenguaje es que haya sonido. Aristóteles entiende el sonido como una peculiar cualidad que existe en las cosas naturales y que se producen en determinadas ocasiones.

Normalmente, en muchas ocasiones hemos querido decir algo o a alguien que no hemos podido, y parecía que nos íbamos a morir. Por eso planteo la siguiente pregunta, ¿es tan importante el lenguaje para el hombre? Si que lo es.
La voz no solo se escucha, sino que se relaciona con cada uno, de ahí que cuando un padre o una madre se dirigen a su hijo, este sonríe, porque le es familiar el sonido o la voz.

El hombre no es un ser hablante por casualidad, sino por necesidad. No obstante, el hombre es el ser que habla más y mejor; la emisión de sonido por parte del hombre es complejísima y su instrumental lingüístico infinito, de la misma manera que las manos, desde el punto de vista de su instrumentalidad, son también infinitas.

El lenguaje es convencional. Si no fuera convencional, no cabría continuar la naturaleza humana. La convencionalidad del lenguaje permite que con éste construyamos el mundo de los símbolos.

El hombre es un ser simbólico. Nos debemos parar un poco es esto.
Casi todos, cuando hablamos utilizamos gestos. Parece que al utilizarlos, las personas que nos escuchan nos entienden mejor. También nos sentimos más seguros cuando gesticulamos. Un niño que quiere comer o beber, hace un gesto y lo entendemos. Por eso el lenguaje es convencional; porque pasa del habla al lenguaje. Elíptico; porque no puede decirlo todo.

También nos dice Polo que el hombre es espíritu. Abrirse más allá de lo puramente natural es propio de un ser espiritual, o del espíritu y lo biológico unidos.

La cultura está al servicio de la dignidad humana. Los hombres van creando cultura a partir de la que ya poseen. La cultura es fundamental, ya que determina a la persona y en definitiva, crea y forma a la persona. La acción cultural es un deber ético.

Las conexiones sistémicas de la cultura con ética son abundantes. Una ética sin cultura es una ética sin deberes. La cultura está al servicio de la dignidad humana, por tanto la acción cultural es un deber ético.

Fátima Guillén Guillén. 1º de Psicopedagogía.

Fátima Carreño Echanove dijo...

Buenas noches, soy Fátima Carreño Echanove y me gustaría hacer un comentario-resumen sobre la segunda parte del capítulo: la cultura.

Para empezar, es necesario subrayar la idea de que el hombre es más que naturaleza, es espíritu. El hombre es más que naturaleza, y por eso la continúa, esa continuación señala que el hombre es espíritu. El hombre no forma parte del mundo natural, lo trasciende.

Así, la cultura es el mundo humano, creado por él, una continuación de la naturaleza. Por esto, la cultura es una proyección del espíritu del hombre.

Otra característica del mundo cultural es el sentido. Cuando hablamos de sentido de la vida, nos referimos a “ese poder de manifestación que al continuarse es casi capaz de subsistir fuera del hombre”. El hombre no crea de la nada, continúa la naturaleza creando. Por ello, hay grandes influencias entre unos campos culturales en otros haciéndose la cultura mestiza.

La cultura es relativa, puede adquirir muchos variantes. Hegel se refiere a la cultura sin absolutizarla, la coloca entre el espíritu absoluto y el espíritu del pueblo; cada pueblo tiene su espíritu.

Ahora bien, ¿se puede decir que una cultura es superior a otra? Obviamente, una cultura posee aspectos o dimensiones que otra carece. Por ello, la superioridad de cada una de ellas es relativa. Cada uno tiene sus propias preferencias culturales, pero no quiere decir que una cultura sea superior a otra por esto. Es más, Polo dice que es señal de paletismo cultural no darse cuenta de los valores culturales de los demás. La cultura es positiva.

Por último, es importante mencionar la idolatría. Es incorrecto idolatrar la cultura, cuyo valor positivo, depende del espíritu que reside en la continuación de la naturaleza; esta continuación es adecuada al hombre, está a su servicio, pero no es absoluto.

Eurídice dijo...

La continuación de la naturaleza: el mundo de los símbolos

Así como el arte a veces imita la naturaleza y otras veces la continúa, el lenguaje de suyo la continúa, en tanto que está en la voz; es continuatio naturae. Si el lenguaje no fuera convencional, no cabría continuar la naturaleza humana, o el hombre sería un ser natural sin cultura. La convencionalidad del lenguaje permite que con el lenguaje construyamos el mundo de los símbolos.
El hombre, en cuanto continuador de la naturaleza, es un cuasi creador: continúa el mundo y así aparece algo nuevo, no precontenido. Eso es la cultura y lo simbólico y es ahí donde el hombre habita.
Nos apoyamos en símbolos, que nos envían más allá, los tras-pasamos, trascendemos a través de ellos.
Apoyarse alude a las costumbres, que son convenciones. No obstante, sin ellas el hombre no sobre-vive sin ellas si nos referimos no a la vida humana en sentido biológico, sino a su nivel inmediatamente preespiritual. Las costumbres son la abreviatura convencional del tiempo. Como son lo que se lleva, quedarse en ellas es lo rutinario. Una cierta dosis de rutina es inevitable, porque es el fin de lo biológico humano; pero se traiciona las costumbres si se confunden con la rutina.
Las costumbres son una región de los ritos. No existe convivencia humana sin ellos ya que encauzan o formalizan el poder. En cierto sentido son naturales pues pertenecen a la continuatio naturae pero a la vez no son menos convencionales que la palabra, a la que son afines. Ej. dar la mano y no saludar frotándonos la nariz. En un mundo con costumbres distintas a las nuestras, nos encontramos incómodos, ineptos. Por eso decimos que también resulta raro un idioma que no conocemos. Nos sentimos excluidos, marginados, o bien la pluralidad de las culturas nos lleva a conclusiones escépticas y relativistas que se extienden a la naturaleza del hombre, olvidando la hegemonía del espíritu.
El lenguaje ofrece resistencia a la iniciativa inventiva de cada uno. Si no fuera así, si el valor convencional de las palabras dependiera de la voluntad individual, no nos entenderíamos. El lenguaje es inflexible, aunque sea convencional. Una cosa es ser convencional y otra ser arbitrario. No es que lo cultural no cambie, sino que tiene un ritmo de cambio más lento que la vida humana. En otro caso, la producción no permitiría el uso del producto.
La costumbre consolidada es algo más que un puro uso: es una regla. Las costumbres adquieren carácter de norma. El lenguaje también tiene normas.

El hombre es más que la naturaleza; es espíritu

La convencionalidad del lenguaje no es ajena a las reglas. La sintaxis es lo sistémico del lenguaje. Esto preanuncia lo ético, cuyo valor normativo es más que convencional. Las normas éticas no son convencionales y tampoco leyes físicas: se pueden conculcar (quebrantar), aunque no impunemente (algo le sucede al hombre). El hombre no es un ser anómico. La anomía es una situación insostenible. La cultura, como continuación de la naturaleza, también tiene reglas. Por tanto, la convencionalidad del lenguaje no es indicio de debilidad. Si el lenguaje se pareciera naturalmente a las cosas, sería arte mimético, no continuación de la naturaleza. Las palabras abren posibilidades desde las cosas, no las reflejan simplemente: abren el mundo de la creatividad cultural. La normatividad ética excluye el fijismo natural. La normatividad ética comporta que el hombre no es sólo naturaleza, sino esencia.
Porque el hombre es más que naturaleza, su cuerpo guarda potencialidades actualizables. Dicha potencialidad es superior a lo que se llama inclinación (la inclinación sigue a la forma). Por aquí empezamos a vislumbrar aquello que en el hombre es inmortal, es decir, su esencia espiritual. La consideración de lo temporal en el hombre nos ha encaminado hacia un núcleo resistente al tiempo, a la vez que no indiferente a la actuación en él, es decir, un espíritu encarnado. El hombre no forma parte del mundo natural, lo trasciende y por eso lo continúa. Esa continuación señala que el hombre es espíritu.

Eurídice dijo...

Consuelo, no estoy segura de haber enviado el comentario referido al punto 2 del capítulo aunque creo que sí. Lo reenvío de nuevo por si acaso. Perdona las molestias.

Los significados del lenguaje

De todo lo anterior podemos concluir que el habla humana está al servicio de su perfección, y al revés, de manera que si el hombre fuera menos perfecto de lo que es ni tendría manos ni tendría labios, su capacidad dialectal sería mínima y la capacidad de dar y recibir instrucciones para mover sus miembros con sentido práctico sería también escasa.
Ahora bien, ¿qué es el lenguaje? Es la voz articulada a la que se añade, o en que se da, un significado convencional. La convencionalidad de las palabras nos permite pasar del habla al lenguaje. De esta manera, las diferencias entre la palabra (lógos) y la simple voz (foné) estriban en el carácter convencional de las primeras:
 El significado convencional puede aumentar indefinidamente el campo semántico de las emisiones de voz. El significado convencional de la palabra es posible porque la palabra sustituye el significado de la voz, es decir, es un significado en la voz, pero no de la voz, ya que no se limita a expresar estados de ánimo presentes en las voces sino que trata de cosas. De esta forma, la palabra tiene un significado convencional y no se parece a la cosa que significa ya que si en lugar de un lenguaje convencional utilizáramos un lenguaje natural en el cual las palabras imitaran a las cosas, confundiríamos la palabra con la voz. Ej. la palabra “gato” no se parece al gato, no tenemos una palabra natural para el gato. Ello se debe a que la palabra está en la voz sustituyendo su significado. La palabra es personal, intencional o convencional, nunca natural.
 Por convencional, la palabra, siendo una, versa sobre muchos, es decir, puede significar reuniendo; mientras que la voz se relaciona uno a uno con lo que significa. Ello se debe a que si se necesitase una palabra para cada cosa, sería imposible el uso del lenguaje, pues, como las cosas son infinitas, serían precisas infinitas palabras (voces). No tenemos más remedio que abarcar con una palabra un conjunto de cosas.
Hay lenguajes artificiales que sólo entienden los especialistas, como la jerga médica. Cuanto menos se use este tipo de habla, mejor, porque no propicia la comunicación. Necesitamos universales lingüísticos. Un universal lingüístico es una palabra abarca un gran campo de significado sin las precisiones que una comunicación más intensa aconseja, por lo que cabe llamar ahorro de voces. Pero este ahorro no comporta necesariamente una disminución de significados estrictos.
Desde aquí se ve otra característica del lenguaje: es elíptico, no lo dice todo, ni puede decirlo todo. Por eso suele decirse que “a buen entendedor pocas palabras bastan”. El que se pierde en el detalle muestra ser poco inteligente, dice Tomás de Aquino. Perderse en los detalles es no entender. Conclusión: Elipsis y convencionalidad guardan una relación sistémica.
Ahora bien, ¿qué es mejor, el lenguaje hablado o el lenguaje escrito?
 Lenguaje hablado:
 La elipsis y la convencionalidad lingüística se compensan, hasta cierto punto, con el tono, el énfasis, la rapidez y la lentitud, los gestos, la retroalimentación (se puede preguntar), etc.
 El charloteo, la cháchara, es una pérdida de tiempo porque no es decir significados.
 Lenguaje escrito:
 Esto es mucho más difícil de hacer ya que cuenta con muchos menos apoyos (comas, signos de admiración, puntos, etc.).
 Dice lo que dice, con fijeza y de modo resumido.
Otras ideas interesantes:
 Ahora se está dando un empobrecimiento del lenguaje. En el lenguaje habitual, hace 40 años, el hombre medio empleaba 800 palabras; actualmente se calcula que la gente funciona con 400 palabras. Es señal de cultura saber el significado de muchas palabras.
 El significado que da el diccionario es poco flexible e interreferencial, pero el lenguaje es una cosa viva, abierta de manera que muchas palabras no se emplean y otras nuevas aparecen.

Eurídice dijo...

Abrirse más allá de lo puramente natural es propio de un ser espiritual, o del espíritu y lo biológico unidos. El espíritu va más allá de lo biológico, y con esto establece un puente entre el espíritu y lo biológico. Ese puente tiene carácter ficticio respecto de lo natural; es su continuación.
La cultura es el mundo humano, creado por él, una continuación de la naturaleza. Éste es el sentido positivo de lo convencional: la apertura de un ámbito, que, no siendo estrictamente real como lo es la naturaleza física, está formado por un conjunto de referencias significativas, que se añaden como algo urdido. De esta manera, aun sin tener la consistencia de lo físico, la cultura tiene un dinamismo y una capacidad de desarrollo propios, es una continuación.
Ahora bien, lo cultural no es lo ontológico; tampoco es el espíritu en su sentido real y radical. Pero es cierta objetivación del espíritu, provista de un dinamismo propio irreductible a lo físico. El espíritu objetivado dota de sentido a lo artificial, a los artefactos. De esta manera, la cultura es una proyección del espíritu del hombre y esa proyección está dotada de cierta autonomía. Con todo, lo artificial y lo cultural son mantenidos por el hombre; en otro caso desaparecerían. Ej. una catedral: tiene cierta consistencia, cierta autonomía y por ello no se derrumba pero corresponde a las generaciones siguientes proseguir la tarea cultural. La continuatio naturae no es exactamente la naturaleza, pero posee cierto grado de existencia que deriva del espíritu (una catedral, un libro, un automóvil).

Las distintas culturas

Cuando se habla del sentido de la vida se está uno refiriendo a ese poder de manifestación que al continuarse es casi capaz de subsistir fuera del hombre.
No es que el hombre cree de la nada, sino que continúa la naturaleza, de manera que la capacidad creadora del hombre no es homogénea ni tampoco intemporal sino que tiene urdimbre histórica. La cultura pertenece también a la consideración de lo histórico en el hombre.
Hay grandes influencias de unos campos culturales en otros. Asimismo, la cultura, al ampliarse, se va haciendo mestiza.
La cultura, aunque sea imprescindible para el ser humano, es un mundo relativo, un mundo de sentido que puede adquirir muchas variantes. Hegel consideraba que cada pueblo tiene su espíritu y que los pueblos que han tenido hegemonía en un momento se desvirtúan; viene entonces otro pueblo dominante, que encarna un espíritu superior y el anterior queda como un residuo, al margen de la dinámica de la historia. No obstante, esta interpretación de la pluralidad cultural es demasiado rígida. Por otro lado, hoy en día predomina una interpretación excesivamente pesimista de la cultura, que viene a ser una reacción frente a formulaciones absolutistas en las que se idolatraba la cultura. Es incorrecto idolatrar la cultura ya que su continuación es adecuada al hombre, está a su servicio, pero no es algo absoluto.
Cualquier cultura posee dimensiones de las que otra carece. Por eso, la superioridad de cualquiera de ellas es relativa. Ahora bien, uno puede encontrarse mejor en unas formas culturales que en otras pero es señal de paletismo cultural no darse cuenta de los valores culturales de los demás.
Por otro lado, la filosofía de la cultura ha de estar orientada a su radicalidad, la cual no está en la cultura misma, sino en el ser humano. En este sentido, más que una metafísica de la cultura, hay que buscar una antropología trascendental, que es el estudio de la persona.

Eurídice dijo...

La magia

En el fenómeno de la cultura se aprecia la fuerza que puede llevar a la idolatría, pero esta fuerza también se capta por la magia. La magia es, en esencia, la forma sapiencial más primitiva. Ahora bien, lo más primitivo no es lo más elemental (lo prelingüístico, lo táctil inmediato), sino el lenguaje. La prueba de esto es la magia.
Las llamadas preculturas, anteriores a las culturas agrícolas, institucionalizan la magia. En su primera versión, la magia se puede describir como el uso de la palabra como fuerza; es la atribución al lenguaje de un poder sobre la naturaleza. Y como eso en principio no es falso, la magia no es simplemente un error.
La magia es desplazada por otras formas culturales, pero también pervive y se desvirtúa, haciéndose magia negra o magia humana. La forma antropológica de la magia, la sofística, la retórica, es el uso de la palabra como fuerza dominante de la psicología humana. La retórica, la publicidad, es una extrapolación a veces perversa de la magia. Pero es claro que la retórica exige que el hombre se dé cuenta de que el lenguaje es continuatio naturae.

El derecho como continuación de la naturaleza

Para la cultura es imprescindible la existencia de la obra externa, es decir, tiene carácter fingido, palabra que no es peyorativa sino vinculada al significado latino de fingo, producir. Sin producto externo no hay cultura; el hombre no se cultiva a sí mismo tan sólo en sentido intimista.
A veces la cultura se toma en un sentido más subjetivo; se habla entonces del hombre culto y del cultivo de sí mismo o de la propia formación. Hombre culto es aquel capaz de producir cultura y, a la vez, el que la ha asimilado.
El hombre es un configurador; de acuerdo con las configuraciones producidas también se cultiva a sí mismo. De acuerdo con tal realimentación, sobre la cultura transmitida también se construye la propia y, a su vez, con la propia se incrementa o modifica la anterior.
Por otro lado, uno de los aspectos más importantes de la cultura es el derecho. La cultura lleva consigo normatividad, y en este sentido también alude a la ética. Ej. el que se apropia de un terreno puede construir un muro para evitar que sea invadido o colocar un cartel de “prohibido el paso” pues el derecho le faculta para eso (la noción de facultad jurídica es central). El cartel es una continuación de la naturaleza fingida: no impide el paso como un poder físico pero tiene carácter coactivo. El hecho de que siga una sanción a la conculcación del derecho es una prueba de que no se trata de una ficción en sentido trivial. La coacción es una muestra del poder que el derecho confiere. Es evidente que la facultad jurídica amplía la capacidad natural: facultar a alguien para esgrimir un derecho es aumentar la capacidad humana. Por otro lado, la debilidad natural está asistida por el derecho. Ej. un niño puede ofrecer poca resistencia a quien le quiera matar, pero el que le mata va a la cárcel. Lo que el derecho tiene de protector, lo que suele llamarse seguridad jurídica, es una de las funciones que cumple en la sociedad humana. En el fondo, el hombre es fortalecido por la norma. Por eso, la tecnología ha de ir acompañada por la ficción jurídica, normada por ésta.
El derecho debe inspirarse en la naturaleza para continuarla y en tanto que se inspira en ella, puede hablarse de derecho natural. Hay que continuar la naturaleza humana porque la persona es dignidad humana y esta es la raíz de la cultura.Ética y cultura son conexas sin confundirse. El modo de plasmar la continuación de la naturaleza no es absoluto, inequívoco e igual en todas partes, porque es ficta. La ética, en cambio, mira al fortalecimiento intrínseco, real, del hombre.

Eurídice dijo...

Existe una historia de la cultura. Hoy las culturas tienden a unificarse para constituir una cultura universal. Un anuncio de esa cultura universal son las declaraciones de derechos, aunque no todos las aceptan todavía.
En ciertos casos, aceptar una forma de cultura comporta dificultades y resulta constrictivo; es la situación de ghetto. Se entiende por proletariado aquel grupo humano que no participa de algunas importantes vigencias culturales de la sociedad a la que pertenece, y cuya actividad no se integra o es rechazada por tales vigencias. Un caso típico es el cristianismo primitivo en la Roma pagana. Las minorías pueden ser proletariados culturales; pero si son dinámicas, acaban siendo reconocidas.

Relaciones de la cultura con la ética

Aunque la obra cultural quede separada del sujeto que la hace, sigue vinculada a su acción en tanto que producida o usada (en otro caso, deja de ser continuación de la naturaleza). En este sentido, el hombre encauza su vida por las instancias culturales. Pero en ocasiones se rebela contra ellas e intenta imponer otras o bien es reducido a la situación de ghetto. Todo esto plantea el problema de la eticidad de la cultura. Es evidente que hay instituciones culturales (sin la relatividad de la cultura esto sería imposible) que son éticamente condenables; por ejemplo, los sacrificios humanos.
La relatividad cultural no comporta el relativismo moral. Tampoco es aceptable rehuir la calificación ética de la cultura, puesto que su vinculación a la acción pone en juego las virtudes. Considerada sistémicamente, en coordinación con las obras culturales, la ética muestra otras dimensiones suyas: la norma moral y el deber moral:
 Corresponde a la ética determinar si una obra humana concreta es continuatio naturae o su producción y uso pervierte la naturaleza. La ética tiene que ver normativamente con la cultura.
Además, una sociedad cuyos miembros desarrollan virtudes producirá según líneas culturales distintas de otra enviciada. No obstante, medir las virtudes es difícil y es raro que todos tengan un alto grado de virtud.
Por otro lado, la valoración ética es normativa. La normatividad ética suele ser negativa porque ha de garantizar la libertad. “No hagas esto” equivale a decir “tienes que hacer otra cosa”. La alternativa se marca mejor de modo negativo ya que si el imperativo ético fuera directamente positivo, sería constrictivo para la cultura: que no se pueda hacer algo no implica que se reduzca la capacidad humana de hacer; al revés, la encauza.
 Precisamente porque la cultura está al servicio de la dignidad humana, la acción cultural es un deber ético. “Haz el bien”. “Desarrolla tus propias capacidades, continúa tu propia naturaleza”: Sería absurdo pretender una gran obra y estropear al hombre al hacerla o lo que es lo mismo, una organización del trabajo eficaz desde el punto de vista de la cultura objetiva pero que vaya en contra de la dignidad humana, es éticamente reprobable ya que si el hombre es el productor de la cultura, es incoherente que la cultura vaya contra del hombre. De esta manera, si los procedimientos formales violentan la naturaleza de los agentes, hay que denunciarlos como antiéticos y, a la larga, como anticulturales.
Inversamente, una ética sin cultura es una ética sin deberes.

María Moral García dijo...

Soy alumna ordinaria de 1º de Psicopedagogía, y comentaré a continuación el capítulo VIII, “El lenguaje y la cultura”.

El hombre a diferencia del animal, es un ser con una dimensión humana, con capacidad de hablar, y por tanto sociable.

La condición del lenguaje en todo ser vivo, es el sonido, pero para que exista este no solo es necesario el oído (facultad cognoscitiva) sino, ser capaz de emitir sonidos, lo que nos lleva al significado de la voz. Son dos condiciones presentes en un mismo ser. Como bien dice Aristóteles, se puede emitir voz gracias a las funciones primarias conjuntas de diferentes órganos: lo que nos lleva a emitir sonidos. Según aclara Aristóteles, estos órganos pueden cumplir varias funciones, lo que llamamos “plurifinalidad”, es decir, cada uno de estos órganos realizan una función determinada y a su vez, guardan una relación sistémica, pero que en conjunto, nos lleva a poder realizar una tarea, en este caso, emitir la voz.

Pero lo más importante es la capacidad del lenguaje de los seres vivos. Se puede emitir sonidos, pero no siempre es lenguaje. Solo hay lenguaje, si somos capaces de oír, diferenciar y distinguir un sonido de otro (destacando su sentido) y la comunicación con los de nuestra misma especie.

Aristóteles diferencia y se centra en la importancia del lenguaje del ser humano diferente y único del de los demás seres vivos, con capacidad de un lenguaje, no solo significativo y expresivo. Existen distintos condicionantes biológicos que capacitan al hombre al lenguaje, lo que excluye a los demás seres vivos. Destacando el carácter convencional de la palabra, no solo siendo voz, pudiendo aumentar nuestra capacidad de desarrollo en el habla. Y a su vez, el lenguaje es elíptico, guardando estrecha relación con su convencionalidad; la capacidad para modificar o enfatizar las palabras, con la sustitución de gestos en lugar del lenguaje, todo ello hace posible que el lenguaje sea convencional y elíptico, gracias a nuestro carácter intelectivo.

A su vez, en las características del lenguaje del hombre, hay continuidad, pues no solo es materia, sino que hay naturaleza y espíritu; pues gracias a la convencionalidad del lenguaje, el hombre es un ser con cultura e inteligente, con capacidad de imaginación y con gran capacidad lingüística simbólica.

Como comenta el autor, trascendemos de los símbolos, llegando a ser seres de costumbres, que junto con el espíritu, nos capacita para convivir en un mundo cultural, con valores y normas, con capacidad de elección. Por tanto, concluimos que el hombre es más que naturaleza, pues vive de acuerdo a unas costumbres propias, vividas en nuestra vida cotidiana, propiciando la continuidad. Es necesaria e importante la educación, junto con la elección de virtudes.

Gracias, un saludo.