jueves 29 de septiembre de 2011

El hombre ante los problemas

Iniciamos con este post la "aventura" de leer y escribir de la mano de Leonardo Polo: os aseguro que es muy buena compañía.

Ya indicamos que iniciar los comentarios con un resumen de los conceptos fundamentales, o subrayando los argumentos que se consideran más interesantes o que resultan especialmente novedosos, etc. es buena cosa... En esa línea, voy a indicar sólo algunos núcleos temáticos en los que podréis centrar la atención.

1. Sin duda la primera expresión resume un hecho destacable lleno de implícitos "El hombre se encuentra en una situación muy problemática": creador y solucionador.
2. Ahora bien ¿Cómo es posible que el hombre solucione problemas? La primera aparición de la inteligencia...
3. ¿Qué estructura tiene un problema y cómo se han intentado solucionar?
4. ¿La aportación de la ciencia ha sido satisfactoria? ¿Por qué?
5. ¿Cómo podemos hacernos cargo de los límites de la ciencia?
Obviamente vivimos dentro de algunos de los ideales propuestos en este capítulo... luego vivimos inmersos en las dificultades que se señalan. De eso y otras tantas cosas tendremos ocasión de hablar en los comentarios y en el seminario.
Mucho ánimo.

30 comentarios:

Elena Romero Alonso dijo...

Buenas tardes Consuelo,
Soy Elena Romero, de primero de psico. Le escribo por aquí porque no encuentro por ninguna parte su correo.
Al intentar descargarme el capítulo que nos ha comentado en clase "Sobre la filosofía del hombre" me he dado cuenta de que faltan páginas. Solo están las páginas impares. Al terminar de leer un hoja no conseguía entender lo siguiente que venía a continuación.
Quería decírselo para que lo arreglara.
Un saludo,
Elena

Consuelo Martínez-Priego dijo...

Ya está arreglado. Gracias y disculpa el error.

marta canovas dijo...

Buenas tardes, soy Marta Cánovas, titulada de 1º de psico.l Después de haber leido el primer capitulo que nos recomiendas he de decir que vuelvo a quedar impresionada por todos los temas que abrca el señor Polo y sobre todo me hace reflexionar de nuevo. Lo imprevisible dela vida y del hombre. Personalmente me parece que lo imprevisto tanto de un aspecto como de otro es lo que hace al hombre un ser totalmente distinto a los demás, cómo nos enfrentamos a los problemas, las diferentes teorias de Dewey y otro que discuten sobre cómo el hombre reacciona ante lo imprevisto, la relación con la inteligencia. Es un tema complejo del cual tengo la opinión personal de que la vida en sí es imprevisto, el hombre es capaz de solventar los problemas a medida que tiene herramientas y no solo herramientas referentes a lainteligencia sino que creo que el hecho de ser seres sociales está muy relacionado. Seguramente no reaccione del mismo modo una persona nacida en Oriente que en Occidente ni dos persona nacidas en el mismo lugar; por lo que insisto en la importancia del ambiente y las experiencias personales de cada hombre, que lo hace único e irrepetible en todos los aspectos.
Para finalizar mi comentaio quiero decir que el simili que utiliza el autor con respecto a la corriente artistica del manierismo me ha entusiasmado pues personalmente siempre relaciono mucho al hombre y a la educación con el arte, cosa que no todo el mundo entiende. Un saludo

Elena Chamorro Monte dijo...

Buenas tardes soy Elena Chamorro, a continuación intentare explicar lo que he entendido, sobre este primer capitulo, sin profundizar demasiado hilándolo con mi opinión personal
El hombre es el único ser que es capaz de provocar y resolver problemas por si mismo, es capaz de resolver problemas por que es inteligente y tiene capacidad abstractiva.
En este primer capitulo Polo nos invita a la reflexión , para comenzar habla de que el hombre se diferencia de los animales por la capacidad de enfrentarse a los imprevistos, haciendo que la vida del ser humano no sea lineal, pudiéndonos encontrar obstáculos (aporía) a los que nos tendremos que enfrentar.
A raíz de estas explicaciones aparentemente sencillas el autor introduce una serie de ideas y términos que me gustaría recalcar.
Muchas veces los seres humanos se encuentran con una serie de obstáculos que no son capaces de superar de una forma innovadora, nos guiamos por los planteamientos obsoletos convirtiéndonos en autómatas.
Esto desde mi punto de vista se podría deber a nuestro exceso de conformismo, que puede ser debido a la cantidad de acontecimientos que ocurren a lo largo de nuestra vida, que nos preocupan y frustran ,que nos llevan a plantearnos una forma de vida mas despreocupada y relajada .
A continuación el autor habla de una serie de términos, de los cuales el que mas me ha llamado la atención es el de crisis.
Explica que muchas veces las crisis que afectan a la humanidad es consecuencia de no poder abordar los problemas de forma innovadora dejándonos llevar por el manierismo o ceremonialismo. Esta idea de crisis se traslada a muchos ámbitos entre los que cabe destacar la ciencia, que ante la incertidumbre de no encontrar la solución a un problema, no es capaz de buscar otra hipótesis, que no sea la primera, para solucionarlo.
El autor explica como el hombre para resolver dichos problemas ha inventado la ciencia moderna que tampoco tiene fundamento ni consistencia, por ejemplo: Cuando se relaciona las consecuencias del cáncer se crea un bucle que no lleva a ninguna solución.
La conclusión a la que he llegado con respecto a la ciencia es que en este ámbito estamos estancados, por que no tenemos la suficiente iniciativa como para poder crear por nuestra cuenta y empezando de cero, nuevas hipótesis validas.
Otros dos términos que me han llamado mucho la atención son el de enfermedad a nivel social y a nivel personal. Podemos considerar que la enfermedad afecta tanto al individuo como a la sociedad .En el caso del individuo el que nos puede curar es el medico y en el caso de la sociedad el que debería de "curarnos" es el Estado, lo cual resulta imposible, por que estamos estancados ante el progreso.
Un saludo

Consuelo Martínez-Priego dijo...

Magnífica intervención, Elena.

Pero... aún no ha comentado nadie los trilemas con cierto detalle. No es fácil, pero merece la pena.

Un cordial saludo

Teresa Liza dijo...

Buenas tardes, soy Teresa Liza. Personalmente el tema que más me ha llamado la atención de todos los que trata Polo en este capítulo ha sido el de la aparición de lo imprevisible a la hora de afrontar la vida. Es cierto que el hombre tiene mayor capacidad de resolver problemas que los animales, pero también cuando estos imprevistos surgen tiene que encontrar soluciones nuevas en vez de resolverlos mediante otros procedimientos que experiencias pasadas le habían enseñado. Esta nueva inventiva de procedimientos es algo complicado para el ser humano, acostumbrado como está a anclarse en soluciones pasadas que en algunos casos no sirven para el problema planteado. En este sentido, el autor señala que la ciencia a la hora de resolver problemas es un elemento racional y lógico en el que no podemos encontrar las vías de escape que el hombre es capaz de inventar cuando se queda estancado, por lo cual es un método que sólo consigue estancarnos. Aquí hace aparición el manierismo, en el que el hombre se centra en resolver problemas cegado y sin darse cuenta de que las soluciones son inútiles. Cuando el autor habla de crisis se refiere a esta situación concreta en la cual no somos capaces de continuar hacia delante debido a que nuestra idea de progreso queda sumergida en todos los problemas que surgen a medida que intentamos avanzar hacia el futuro. Inventamos la ciencia moderna para resolver cada tipo de problema, pero esta a su vez nos crea otros problemas que no somos capaces de abarcar, por lo que nos encontramos en un círculo sin salida debido al cual acabamos abandonando aquello que nos hacía seguir adelante. En mi opinión esto es debido a esa desilusión y cansancio que produce en el hombre el enfrentamiento continuo a problemas que no es capaz de solucionar.
Un saludo

Elena Romero Alonso dijo...

Reflexionando sobre aquello que me ha llamado la atención durante la lectura del capítulo, he optado por comentar algunos comentarios que aluden a la ciencia y el ejemplo del barón de Münchhausen.
Cuando Polo habla de la idea de progreso hace alusión a Leibniz como el primero que la expresa como la ley de la existencia temporal. Se pretendía “dominar” la naturaleza y para ello hay que hacer que el saber penetre en la sociedad. Si aumenta el saber y queda impregnado en la dinámica social podemos mejorar nuestras condiciones de vida, la situación de la humanidad, etc. Esta teoría o primera idea de progreso confía en el futuro para librarse de los males que ha ido soportando la humanidad hasta el presente.
Ahora bien, ¿la ciencia nos garantiza el cumplimiento de las esperanzas que se han puesto en ella? Los teóricos de la ciencia actuales (Popper, Kuhn o Feyerbend) dicen que no. Para comprenderlo lo explican de manera metafórica con el trilema del barón de Münchhausen. Lo describen como alguien “fanfarrón y confiado y que emprende aventuras con optimismos insensatos y acude a procedimientos imposibles”. En el capítulo se explica la metáfora por lo tanto no la describiré con detalle porqué ya la hemos leído todos. Simplemente comentar que el barón tenía un objetivo: atravesar un lago para alcanzar un castillo, pero no lo logra. Tiene tres posibilidades, todas fallidas.
Al trasladar las enseñanzas de esta metáfora a la ciencia es cuando yo empiezo a sorprenderme. La primera razón por la que el barón no pudo llegar es porque no hacía pie. La ciencia no hace pie, no tiene una base en la que sustentarse, carece de fundamento. Tampoco podía mantenerse desde sí. El barón no puede bastarse a sí mismo para lograr llegar al castillo. Siguiendo con estos teóricos la ciencia tampoco se vale por sí misma ya que no es un sistema completo. Y finalmente nadar, no puede optar por ir nadando al castillo porque no sabe. Esto lo relacionan con la imagen de discusividad. En ciencia, de una hipótesis se formula otra. Esto exige su continuación. La ciencia construye modelos o nuevas hipótesis cuando la realidad no se adapta a las anteriores, cuando no sirven. Pero no hay un criterio lógico para la construcción de ese otro modelo.
Por tanto, al varón no le sirvió para mucho ser emprendedor, optimista y confiado ya que no logró su objetivo. ¿Y la ciencia? La ciencia moderna no tiene fundamento, no es un sistema completo y además no sabemos cuál es la racionalidad progresiva de la ciencia, a través de la cual cuando una explicación científica fracasa podemos encontrar otra. Por tanto, ¿que nos queda? ¿Esperar a la aparición de genios para que formulen nuevas hipótesis o amplíen las que tenemos?
Estoy de acuerdo con mi compañera Elena Chamorro cuando dice que estamos estancados en el ámbito de la ciencia ya que nos falta iniciativa para crear por nuestra cuenta nuevas hipótesis válidas. Esto también puede ser, como dice Polo en este primer capítulo porque “el hombre lleva siglos embarcado en la idea de progreso y de pronto se perciben síntomas de que esa noción se hace agua”. Ya no queremos saber nada, ya no tenemos esa mirada ilusionada o que confía en el futuro. Le damos la espalda.

Carmen Garralón dijo...

Buenas tardes Consuelo,

Soy Carmen Garralón, de primero de Psicopedagía Semipresencial y voy a intentar enfrentarme a los trilemas.

Pensaba que, ¿Porqué no proponer soluciones a las dificultades que se expresan con el trilema aludido?

Yo creo que sí sabemos como se curan las enfermedades sociales, de hecho creo que la crisis económica que estamos sufriendo es una crisis de valores. Por tanto, las enfermedades sociales se curan cultivando al ser humano desde que nace: haciéndolo crecer con unos valores, con una dignidad, respeto, marcándolo unos límites... Así estaremos construyendo la sociedad, poniéndolos cimientos muy bien.

Si construimos así, es difícil que se dé el caso de que si es capaz de sanar a una persona enferma, no lo haga, porque le habremos enseñado a utilizar bien su libertad. Es más, pienso que si tiene la capacidad de sanar al enfermo lo hará de forma natural porque "lo habrá mamado desde pequeño" (perdón por la expresión, pero me parece muy ilustrativa).Y una persona con valores, será una persona capaz de afrontar los problemas como le vengan, porque al tener bien puestos los cimientos, tendrá la capacidad de compadecerse, de tirar del carro, de pasar oculto cuando sea necesario...y la clave de todo esto está en educar en la verdad. Pero es cierto que la verdad, la tenemos que conquistar cada uno, y aquí entra en juego la libertad.

Un saludo

Anónimo dijo...

Buenas tardes soy Marta Prats de 1º de Psicopedagogía, voy a intentar exponer de la mejor manera posible lo he entendido en la lectura.
La idea principal de la lectura de este primer capítulo de Polo, bajo mi punto de vista, es que todo ser humano tiene que enfrentarse con problemas a lo largo de su existencia, y que debe resolver ciertas dificultades, teniendo en cuenta que somos creadores de problemas y además solucionadores de los mismos; que somos seres, y que la capacidad para resolverlos es mucho mayor que cualquier otro viviente porque somos inteligentes.
A mayor capacidad de abstracción menor dificultad para resolver los problemas, y gracias a la inteligencia, el hombre posee esta capacidad que le diferencia del animal. El ser humano posee la capacidad de idear.
Como cita John Dewey “no hay recetas para resolver los problemas, porque estos son equívocos”, creo que Polo quiere hacernos recapacitar sobre que los problemas son imprevisibles, que nunca vas a saber el problema futuro, que van apareciendo “sobre la marcha”. Cita la virtud de la prudencia que es la capacidad de decidir atendiendo a lo real, que lo une a la solertia.
En el punto de la aparición de lo imprevisible, he sacado la conclusión de que nunca de sebe utilizar las estrategias o procedimientos anteriores, es decir, que utilizábamos en el pasado, ya que no nos servirán para afrontar y superar los problemas presentes y futuros. Las estrategias anteriores según Polo se pueden y deben ensayar pero no sirven, quedan “obsoletos”.
Nos ha dejado claro que la ciencia no es el método a utilizar para la resolución de problemas, ya que es bastante incompleta, no nos garantiza que se cumplan nuestras expectativas. Polo pone el ejemplo, muy claro del llamado trilema del barón de Müchhausen, que yo he entendido después de su lectura, que la ciencia no es válida ya que no tienen un criterio lógico para fundar una hipótesis a partir del falso, es decir, la única solución es que alguien invente una superior o ampliar lo que tenemos, en definitiva, todo depende de la potencialidad humana. La ciencia no puede garantizar nada.
Polo en primer lugar, nos planteaba el Trilema desde la perspectiva del hombre como solucionador y más adelante se centra en la medicina. La explicación es perfectamente entendible, pero no me queda claro la conexión con lo anterior.
Del punto de la enfermedad lo importante es que sabemos hablar es lo que nos diferencia del animal, podemos transmitir nuestro dolor, nuestro sufrimiento. Buscamos una técnica para curarnos, poseemos una tendencia a salir de ella.
Como vimos en la primera clase, sabemos que el hombre no tiene instintos sino tendencias que nos dicen a dónde ir pero no el cómo.
“El enfermo se cura él, o no se cura” frase significativa; esta segunda parte del trilema creo que nos muestra que aunque una persona se pueda llegar a curar con ayuda de un médico si él no quiere su bienestar, nunca podrá llegar a estar sano.
Por último recalcar tenemos respuestas culturales a los problemas, no respuestas biológicas, luego no tenemos instintos, somos biológicamente inviables.
Un saludo

Loreto García-Quirós dijo...

Buenas tardes:
Soy Loreto García-Quirós Banús, alumna ordinaria; voy a hacer un resumen sobre las primeras cuestiones que plantea el libro del hombre y los problemas.

Leonardo Polo empieza planteando la situación de que el hombre se encuentra en una situación muy problemática y nos muestra las distintas actitudes que el hombre toma ante esto. Esta situación ha ocurrido durante toda la historia y el hombre ha conseguido salir adelante, lo que nos quiere decir, que es capaz de solucionar los problemas.

Por el contrario, los animales están mucho mas limitados a la hora de solucionar los problemas, ya que los medios o recursos que tienen para hacerlo son estereotipados, no los inventan. Se van adaptando a los cambios con lo que poseen.

Me parece importante resaltar la idea de que el hombre no solo es capaz de solucionar los problemas, sino que los ocasiona, los provoca. Tienen un doble sentido: es el que origina los problemas, pero a su vez, es el mayor solucionador de los mismos.

Pero… ¿cómo soluciona el hombre los problemas?

La mayor capacidad para hacerlo depende de la capacidad de idear, de inventar. El hombre resuelve problemas ante todo porque es un ser INTELIGENTE. “La inteligencia en la práctica, es la fijación de propiedades, de un modo abstracto, no particular”. El hombre gracias a esa capacidad puede idear o inventar los recursos necesarios aunque cambien las circunstancias de las cosas.

A esa capacidad de fijación le llamamos capacidad abstractiva y es la que hace que el hombre sea el mayor solucionador de problemas. Son muy importantes los recursos a la hora de solucionar un problema, pero sin una captación de las propiedades, la utilización de los recursos es muy limitada.

Otra forma de solucionar problemas según Dewey es que la solución aplicada a un problema pasado, sirve como solución para el nuevo problema que se plantea. Es una forma “equivoca” de solucionar los problemas, ya que no existen recetas y aunque el hombre lo pretenda esquivar, siempre aparecen problemas nuevos, no se puede negar la aparición de lo imprevisible. Por esto, en la pedagogía no podemos utilizar una estrategia común, hay que ensayar siempre soluciones nuevas.

Agustín de Thomas dijo...

Buenas tardes Consuelo,
soy Agustin de Thomas de 1º de psicopedagía de titulados. Me sorprendido mucho el texto del Sr. Polo, creo que hace un análisis muy profundo de la naturaleza humana. Cuando leía el texto detenidamente, he intentado relacionarlo con la historia (como historiador que soy) y creo que se puede relacionar con el devenir de la humanidad a lo largo de la historia. El hombre se ha ido adaptando a las circunstancias que le rodeaban sin ninguna experiencia previa. A base de ingenio y de numerosos tropiezos ha ido construyendo lo que hoy en día conocemos.
Un ejemplo es la civilización griega, sin recursos naturales que explotar, fue capaz de salir fuera de sus límites geográficos y crear una sociedad avanzada para su tiempo y cuyo legado todavía pervive.
Otro apartado que me ha llamado la atención es el tema de la enfermedad. No sé donde oí que no hay enfermedades sino enfermos, parece evidente que el hombre puede enfermar y se entrega al médico para sanar. El hombre a diferencia de los animales, sufre y ese sufrimiento nos hace capaces de ver nuestra propia naturaleza humana. La ciencia pone los medios para poder curar a los enfermos, pero la ciencia tiene sus límites, no es un todo o un absoluto, sino que muchas veces utiliza el empirismo para curar y no sabe con seguridad si la enfermedad se ha curado gracias a la medicina o la fortaleza del paciente.
Por último quiero reseñar el apartado referido a la ciencia, muy empeñada hoy en día en convertirse en la piedra angular del hombre. Polo coloca a la ciencia donde debe estar, en la propia limitación del hombre. Los descubrimientos científicos han rodado a una velocidad increible, pero hay que recoradar que muchos de ellos se basan en hipótesis. Otras teorías pueden sepultar a las anteriores que creíamos inamovibles.
Gracias y un saludo

Eva Iglesias Pérez dijo...

Buenas tardes, soy Eva Iglesias y a continuación me dispongo a comentar aquellos aspectos más relevantes que considero de la lectura de Polo.
En primer lugar destacar la diferencia que el autor realiza entre el hombre y el animal donde observamos que el hombre como ser, posee una capacidad de abstracción que le permite obtener recursos para resolver problemas de la que los animales carecen.
Éstos problemas a los que el sujeto se enfrenta siempre son nuevos y diferentes por lo que se necesitan constantemente nuevas formas de enfrentarse a ellos. La experiencia nos otorga la prudencia necesaria para enfrentarnos a lo imprevisible, pero los planteamientos antiguos se quedan inservibles cuando de nuevos contextos se trata.
Asimismo, cada nueva etapa, o cada nuevo problema, siempre es diferente para el hombre a cualquier otro que haya vivido antes y de igual manera es distinto para cada individuo ya que cada uno es único e irrepetible.
No se puede evitar la existencia de los problemas aunque haya momentos de equilibrio entre ellos y las soluciones, ya que siempre acontecerán nuevos obstáculos hacia los que habrá que utilizar nuevos procedimientos para alcanzar una solución.
De los nuevos obstáculos y de que aquellos que la sociedad comparte nace la ceremonialización y surge la crisis cuando se pretende aplicar procedimientos anticuados ante nuevos problemas que presentan una resolución distinta a los anteriores.
Por ello, el hombre se sirve de la ciencia para obtener nuevos modos de solución y alcanzar el progreso. Sin embargo, es capaz de causar tantos problemas como los que soluciona. La ciencia por sí sola no es suficiente y de aquí nace el denominado trilema, ya que la ciencia no se sustenta, no se mantiene y no garantiza su continuidad.
Pongamos como ejemplo las Matemáticas, entendidas en la mayoría de sus contextos como ciencias exactas. Aplicando esta idea, descubrimos que no dejan de ser una especie de “acto de fe” a través del cual es necesario creer que existe un número llamado 0, pero que no simboliza ninguna cantidad observable ni experimentable, a partir del cual surgen todos los números naturales tanto en positivo como en negativo y desarrollan posteriormente todo el sistema numérico que conocemos con todas las aplicaciones matemáticas que surgen del mismo. En este caso, no hay una base inicial, lo que impide un mantenimiento posterior. La continuidad vendría a partir de la formulación de nuevas hipótesis pero, ¿podríamos asegurar que las habrá?.
Por lo tanto, la ciencia proporciona avance, pero no es infalible ya que se enfrenta a unos límites basados principalmente en lo desconocido que tal vez nunca sabremos, en aquellas cuestiones que es imposible saber y en aquellas otras a las que la ciencia por sí sola no puede responder y tal vez deba buscar apoyo en otros campos para alcanzar una solución satisfactoria.
Este trilema, se aplica igualmente a nuestra propia vida donde tampoco podemos asegurar nuestra consistencia, ni autocompletarnos ni garantizar hasta donde llegaremos puesto que lo desconocemos. De ahí viene el planteamiento acerca de la enfermedad humana, tanto en el caso de la salud, como social, donde confiamos en agentes externos (medicina, Estado...) para garantizar nuestra “cura”, es decir el progreso, lo que nos lleva de nuevo a la búsqueda de nuevas soluciones, de nuevos procedimientos y planteamientos ante nuestra naturaleza problemática que caracteriza al hombre como ser.

Mario López García dijo...

Buenas noches, soy Mario López de 1º de psicopedagogía titulados, para mi en este primer capítulo aborda un tema fundamental y es el poder decisional de las personas, el cual, viene influenciado completamente por las vivencias anteriores de cada persona, y que en base a esa experiencia tomamos la decisión que consideramos mejor en cada momento. Es más, en ocasiones, intentamos resolver situaciones problemáticas (muchas de ellas creadas por nosotros mismos) de la manera que hemos aprendido a hacerlo y no pensando en cual es la mejor forma de hacerlo. Esto mismo podemos aplicarlo a toda nuestra realidad pues actuamos conformes a nuestras experiencias y así haremos hasta que llegue otra persona,el autor habla de genios, y nos ilustre con una idea, pensamiento u ocurrencia que nos demuestre que es posible hacer algo mejor o de otra manera que la que nosotros conocíamos. En la línea de esta idea, con el progreso vamos avanzando con ideas, hipótesis y soluciones obsoletas y que en ocasiones nos vemos obligados a replantear, pero las cuales acaban remitiendo de nuevo a las mismas hipótesis o idewas ya formuladas anteriormente, por el miedo que tiene el ser humano a fallar, equivocarse y fundamentalmente a enfrentarse a todo aquello que es nuevo para él y que requiere de un gran esfuerzo. Me ha encantado el trilema del Barón de Münchhausen pues refleja fielmente como actua el hombre ante las dificultades que se le presentan, ya sean físicas, científicas o sociales, pues siempre tendemos a solucionarlas de ese modo.
Un saludo.

PAZ LAVILLA dijo...

Muy buenas noches,
Soy Paz Lavilla de 1º de Psicopedagogía por titulados.

Me gustaría intentar responder a las dos preguntas que plantea Polo al final del capítulo: “¿Por qué la ciencia ha terminado en un conjunto de dificultades que, en mayor o menor medida, se expresan con el trilema aludido? Y ¿Por qué los planteamientos políticos modernos son hoy objeto de una fuerte crítica?”

Respecto a la primera pregunta, el hacer ciencia supone encontrar soluciones y al mismo tiempo encontrar más interrogantes. En última instancia, “la ciencia no garantiza que esté en condiciones de ayudar a resolver siempre los problemas que sobrevengan.” Pues “la ciencia es contingente porque no hay manera de construir un sistema científico completamente unitario.” A lo que llega es al trilema. Del que, haciendo una analogía entre la medicina con el sistema político, se llega a la conclusión de que no sabemos cómo se curan las enfermedades sociales.

Y esto me lleva a contestar la siguiente pregunta…

La gran crítica de los planteamientos políticos existentes es no vivir con vistas a una utopía, a un futurismo médico. En palabras de ciudadano de “a pie”, a amodorrarse y no inquietarse, como los antiguos, de resolver problemas…

Esto puede desencadenar la pérdida de la filosofía, ya que estudia las últimas causas y principios a la luz de la razón…
Muchas gracias.

Anónimo dijo...

Hola soy María Dáneo, alumna de primero de psicopedagogía.
Este texto me ha parecido bastante interesante y me gustaría hablar sobre la ciencia. Esto es lo que yo he entendido respecto a la ciencia y a la resolución de problemas pero probablemente, lo que he escrito tenga sus errores y su falta de razonamiento o información.
Como se señala al principio de este primer capítulo el hombre es el ser que mejor soluciona los problemas, también el hombre es el único ser que puede a su vez crear distintos problemas que tendrá que resolver él mismo posteriormente.
Aplicando el saber podemos llegar a entender el mundo para así poder llegar a dominarlo, aquí cabe destacar a Newton “si hacemos del universo una gran máquina, podemos controlarlo y mejorar con ello nuestra situación en él". El futuro siempre va a ser mejor que el pasado, a esto se le llama el futurismo “la gran esperanza en el porvenir”. Gracias a la ciencia podremos conseguir numerosas conquistas.
Pero la ciencia no es perfecta, “la ciencia no garantiza el cumplimiento de las esperanzas que se han puesto en ella”. La ciencia no nos garantiza nada ya que podemos decir que tiene tres grandes inconvenientes:
1. El saber moderno, la ciencia carece de fundamento. El fundamento es “Principio y cimiento en que estriba y sobre el que se apoya un edificio u otra cosa”. Por lo que la ciencia no tiene sitio donde pisar, no tiene nada en lo que apoyarse. La ciencia carece de fundamento ya que cuando pensamos no sabemos científicamente porqué lo hacemos.
2. Aunque la ciencia no tiene fundamento nos podría valer si fuera un sistema completo pero no lo es. No se basta por sí misma. No podemos conseguir un sistema total de la ciencia. La ciencia es coherente y tiene sentido en sus partes por separado pero el problema viene en que no sabemos si es igual de coherente en su conjunto. El hombre no tiene acceso al saber absoluto y aquí aparece la figura divina ya que Él es único que tiene el saber absoluto, con todas sus partes.
3. Por último la ciencia tiene el inconveniente de que a la hora de formular una hipótesis hay que comprobarla con la realidad y si esta primera hipótesis no es válida hay que formar otra nueva a través de la primera que la realidad nos ha negado. Aquí viene el problema ya que la ciencia es incapaz de crear una nueva hipótesis a partir de la primera. Como no hay ningún tipo de criterio discursivo, no podemos crear nuevas hipótesis. La ciencia no nos dice como construir otra hipótesis u otro modelo, aquí aparece la inteligencia humana, de la genialidad humana depende la creación de un nuevo modelo.
Debido a estos tres inconvenientes nos damos cuenta de que la ciencia no es perfecta, la ciencia tiene sus limitaciones y también debido a este “trilema” el hombre se encuentra con una gran barrera a la hora de solucionar los problemas. Por esto el hombre ha inventado un nuevo método para poder solucionar los problemas, que es la llamada ciencia moderna, que a su vez no nos soluciona los tres problemas antes mencionados. Esta ciencia moderna se inventa explicaciones acerca del universo para así poder controlarlo, poder solucionar problemas y poder llevar a la sociedad a una situación mejor que la anterior, pero la ciencia se inventa estas explicaciones y debido a los tres problemas podemos decir que la ciencia a día de hoy no puede garantizar absolutamente nada.

Paloma Campos dijo...

Buenos tardes soy Paloma Campos de 1º de psicopedagogía. Polo en el primer capítulo hace una reflexión profunda sobre el ser humano ante las dificultades. Comienza recordando al lector en la situación problemática que el hombre sufre actualmente, ya que está inmerso en una situación extremadamente difícil. Destaca la actitud de pasotismo ante esta situación de algunos, cómo somos capaces de hacer oídos sordos ante lo que sucede a nuestro alrededor. Pero recuerda que el hombre se define como un solucionador de problemas, un ser cuya capacidad de resolverlos es mucho mayor que la de cualquier otro viviente. Al igual que el hombre soluciona los problemas también los suscita, posee ese doble papel: crea y soluciona problemas. El hombre es capaz de resolver problemas porque es un ser inteligente, la cuestión es: ¿hacemos buen uso de nuestra inteligencia? o ¿nos dejamos llevar o influir por el pasotismo social?
Acerca de la inteligencia Polo comenta que esta se caracteriza por ser capaz de fijación de propiedades, de un modo abstracto, no particular: la inteligencia puede acudir a un mismo remedio aunque cambien las circunstancias, ya que es algo que no podemos controlar.
Finalmente destacaría como el hombre pretende esquivar la aparición de lo imprevisible, el miedo que tiene el ser humano a lo desconocido. La novedad asusta y nos hace pensar que nos pueda desviar de nuestro “camino recto”. La confianza que depositamos en lo conocido o tradicional. Cuando el hombre presenta nuevos problemas, se apoya en solucionarlo con procedimientos antiguos, pero que no sirven para encarar la novedad. Los planteamientos antiguos tienen más valor y por eso se ensayan, a pesar de estar obsoletos. Un ejemplo puede ser en el aula, cuando llega un nuevo maestro con intención de renovar, innovar y aportar nuevas ideas o estrategias. Los maestros tradicionales o que ya tienen más experiencia prefieren apoyarse en lo que ya conocen que en lo nuevo que le ofertan.

Anónimo dijo...

Buenas tardes, soy María Hernández López-Quesada, alumna ordinaria de 1º de psicopedagogía.

Me gustaría empezar a comentar desde el principio del capítulo, Polo nos expone la idea de que el hombre es el único animal capaz de resolver problemas pero a su vez dice, que este mismo es el propio creador de los problemas, lo que esta afirmación me lleva a preguntarme es: ¿el hombre crea los problemas a sabiendas de que luego va a haber un problema? ¿o simplemente actúa de una manera sin pensar en las consecuencias y estas luego le llevan a buscar soluciones para ese problema?

Luego Dewey comenta que la solución de un problema no sirve para el siguiente, lo cual es un relativo, es cierto que no hay recetas para resolver problemas, pero eso no significa que no se pueda aplicar una misma resolución para más de un problema. Me ha llamado la atención del ejemplo que pone Polo sobre los adolescentes con respecto a los problemas, es cierto que todos sabemos que la adolescencia es problemática y a pesar de que se explique de un modo y de otro, nunca podrá ayudar a un adolescente a pensar que la adolescencia es sencilla y tendrá que ser él mismo el que encuentre la manera de solucionar los problemas que le están aconteciendo, por muchos consejos o soluciones que se le puedan estar dando. No hay ningún ser humano que no tenga problemas.

La solución de los problemas a mi parecer es lo que va haciendo que el mundo progrese, la gente se plantea problemas que intenta resolver, de esta manera podríamos decir que así o gracias a eso, como va surgiendo la idea de progreso, el saber que se puede llegar a entender el universo entero. Y por eso Liebniz afirma que el futuro es mejor que el pasado y que es la esperanza en el porvenir.

lidia chamero dijo...

Lidia Chamero. 1º Psicopedagogía. Titulados.

Capítulo I: El hombre ante los problemas. Los límites de la ciencia

La ciencia no es un sistema completo, carece de coherencia, no se basta a sí misma.

Hemos estudiado al hombre como solucionador de problemas, pero nos hemos encontrado con el trilema del barón. El procedimiento más audaz en el que hemos puesto las esperanzas, es limitado. Esto tiene un significado práctico. Yo me planteo una pregunta también:
¿Somos seres con fundamento?

En relación con la enfermedad, vemos que el hombre enferma de modo distinto que el animal. El animal no sabe explicar lo que le pasa hay que interpretarlo. El hombre, sabe hablar, es un animal simbólico, esta característica es exclusivamente humana.
Las enfermedades humanas son distintas, por el modo en el que el hombre las afronta. El hombre inventa una técnica o un arte para curar. El arte médico no es casualidad, sino que es mucho más antiguo que la ciencia moderna.
Lo característico del enfermo, es que no puede valerse por si mismo y sufre por ello. El hombre es un ser doliente, al que el estar mal no le deja indiferente. El animal padece la enfermedad, el hombre la sufre, se despierta en él una fuerte tendencia a salir de ella.
Se interpreta al hombre y a la sociedad con categorías médicas. El marxismo es una antropología de la enfermedad y de la curación.

En definitiva; la ciencia no garantiza que el hombre esté en condiciones de ayudar a resolver siempre los problemas; el arte político se encuentra enredado en otro trilema, no sabemos cómo se curan las enfermedades sociales.

El sistema de saber absoluto es el saber divino, el cual no puede ser alcanzado por el hombre. Ya aquí en este apartado nos hace referencia de un ser superior y de la existencia de Dios. Pero gracias a que el hombre tiene inteligencia, a diferencia de los otros animales, esto hace que piense, proponga soluciones y las lleve a la práctica.

Según Aristóteles, si no se entiende qué problema resuelve la distinción, no se entiende bien la distinción. La verdad es esquiva, hay que conquistarla. Se encuentra y se oculta, se resiste a aparecer.

Me gustaría terminar con esta frase que en muchas ocasiones he pensado: “La verdad la tenemos muy cerca de nosotros, pero a veces no la vemos”.

Eurídice dijo...

Buenas tardes a todos,soy Laura Martínez Izquierdo

Quizá os vais a asustar un poco porque mi comentario es muy largo, pero me gusta hacerlo así porque de algún modo me sirve relacionar las ideas del texto a mi manera para facilitar la comprensión y estudio del capítulo en su totalidad. Además, también influye el hecho de que no se me da bien hacer resúmenes.

Antes de escribir mi "resumen" me gustaría decir que este capítulo me ha hecho reflexionar bastante dado que me considero una persona eminentemente científica y racional y las argumentaciones de Polo han hecho que se tambaleen un poco mis convicciones o al menos, que me plantee la posibilidad de no confiar plenamente en la ciencia.
Por otro lado, me gustaría añadir que no estoy de acuerdo con esta afirmación de Polo "En el hombre la enfermedad tiene un carácter más grave que en el animal; si no, no habría medicina” ya que considero que el hecho de que en el hombre se despierte una tendencia a superarla es una manifestación más de su inteligencia que no está relacionada con un carácter más grave de la enfermedad. No obstante, es indudable que el hombre vive la enfermedad con la angustia añadida de querer salir de la misma pero también es cierto que el hecho de que los animales no busquen salir de su enfermedad no tiene por qué deberse a que sufran menos a este nivel sino a que no cuentan con el conocimiento o las herramientas necesarias para ello (las cuales vendrían proporcionadas por la inteligencia) y por ello se abandonan a sus instintos cuando les acontece una enfermedad.

Dicho esto, expongo ahora mi "falso resumen":

Actualmente, el hombre se encuentra en una situación muy problemática, hecho a pesar de no ser muevo resulta extremadamente difícil dada la mayor cantidad e interconexión de problemas que existe. Consecuentemente, surge el pasotismo, una actitud de renuncia ante los problemas causado por el aturdimiento que en el hombre provoca este exceso de los mismos. No obstante dado que a lo largo de la historia ha habido situaciones problemáticas de mayor o menor intensidad a las que el hombre no ha sucumbido, podemos afirmar que es un solucionador de problemas. Por otro lado, hay que tener en cuenta que el hombre es además un provocador de problemas, ya que los suscita, y que se plantea a sí mismo problemas.
En contrapartida, los animales, no poseen la capacidad de resolver problemas con la que cuenta el hombre sino que el cuentan con un elenco de recursos (referidos a su supervivencia o a la de su especie) limitado y estereotipado. Por ello, si el animal se encuentra en una situación (la cual suele aparecer ligada a un cambio del medio) para la cual sus recursos no son suficientes, la especie se extingue. Por su parte, las especies cuentan a lo sumo con adaptaciones al medio debidas a un cambio en su dotación genética, lo cual origina la evolución. Finalmente, a no ser por un cambio intenso de su medio ambiente, es muy difícil que los animales sufran grandes problemas, pues carecen de la condición de generador de problemas que caracteriza al hombre; ni tampoco se plantean a sí mismos, problemas.

1. La inteligencia humana y su capacidad abstractiva
El hombre es mejor solucionador de problemas gracias a su inteligencia, que a nivel de resolución de problemas se manifiesta de dos formas distintas:
a) La capacidad de abstracción, que permite al hombre llevar a cabo la captación (descubrimiento) de propiedades generales (constantes) que se conservan inalteradas prescindiendo de condiciones espacio-temporales y de circunstancias particulares. Sin ella, como ocurre en el caso de los animales, la utilización de los recursos es muy limitada ya que no se puede acudir a dichos recursos si cambian las circunstancias. Dicha capacidad abstractiva es, asimismo, susceptible de crecimiento.

Eurídice dijo...

b) La capacidad de resolver problemas que no sean abordables con fórmulas generales dado su carácter de novedosos y/o impredecibles, tal y como afirmaba John Dewey. Debido a que el hombre no puede inspirarse en ninguna solución anterior para resolver dichos problemas, deberá recurrir a una inventiva pura.
Dentro de este apartado conviene mencionar el término solertia, que es el estar dispuesto para enfrentarse con lo imprevisible. La solertia constituye un rasgo de la prudencia, la cual se alimenta de la experiencia. Conviene añadir también que ser prudente es virtuoso para el hombre justamente porque se encuentra ante problemas.
2. La aparición de lo imprevisible
No se puede negar la aparición de lo imprevisible. De hecho, gran parte de lo imprevisible se cifra en que la experiencia de cada uno no es transmisible a los demás, lo cual hace que en ocasiones, ante determinadas situaciones problemáticas que no constituyen una novedad desde el punto de vista de la especie humana, tengamos que recurrir al procedimiento de ensayo-error para hacerlas frente.
El surgimiento de novedades hace que la vida del ser humano no sea un proceso de carácter lineal, de manera que, aunque hay momentos en los que el hombre se encuentra en una situación más equilibrada y maneja las dificultades con mayor soltura que en otros, todo ser humano tiene que enfrentarse con problemas.
Conviene hacer mención al concepto griego de aporía, que constituye una de las maneras griegas de entender la vida que se identifica con todo obstáculo que sale al paso, con la falta de salida, con lo cerrado; en contraposición a poros, que es lo abierto. De esta manera, cuando el hombre se encuentra ante lo cerrado, aquello que no puede atravesar, tropieza con la aporía. El concepto de aporía aparece en el mito de Edipo con la aparición de la esfinge y viene a significar la falta de libertad. Constituye un claro ejemplo de cómo los mitos son una forma sapiencial acerca del vivir del hombre: A través del mito el hombre expresa el saber que tiene acerca de sí mismo de modo más vivo que con un planteamiento intelectual.
Por otro lado, si analizamos las dos formas que tiene el hombre de resolver los problemas, extraeremos rasgos psicológicos humanos: Cuando el hombre se encuentra con problemas nuevos, muchas veces se esfuerza en resolverlos con procedimientos antiguos, de comprobado éxito, pero que no sirven para encarar la novedad. Ello se debe a que le cuesta hacerse cargo de lo nuevo, volviéndose un poco automático en los procedimientos de solución (procesos resolutivos). Esta situación no sólo se da a individual sino también a nivel social, momento en el cual recibe el nombre de ceremonialización.
3. Los manierismos
Podemos encontrar manifestaciones del ceremonialismo y del convencionalismo a distintos niveles, como por ejemplo el artístico y el político. Dentro del primer podríamos mencionar los manierismos, que son ciertas fórmulas o maneras de enfocar el arte que no se corresponden con la nueva sensibilidad y se aplican de un modo hueco.
El ceremonialismo se hace evidente cuando el hombre se embarca en un modo de resolver asuntos que le ciega para percibir que son soluciones inhábiles, lo cual le lleva a entrar en crisis. Crisis significa que ciertos postulados se han agotado, y que ciertos modos de afrontar la vida ya no responden a las nuevas cuestiones. Este hecho puede llegar a afectar a la idea de progreso, lo cual afecta a su vez de manera muy significativa al hombre puesto que las estrategias resolutivas del hombre dejan de responder a las esperanzas suscitadas y dan lugar a formas de ceremonialización verdaderamente agudas y a desengaños y decepciones notables. Éstas originan en él un sentimiento de desánimo que le lleva a no querer saber nada y así apartarse de lo que le desagrada profundamente, volviendo la espalda al futuro.

Eurídice dijo...

1. La idea de progreso
Seguramente, el primero que expresa el progreso como la ley de la existencia temporal es Leibniz, a finales del siglo XVII. Por otro lado, resulta curioso que esta idea de progreso aparezca sólo en Occidente, lo cual se a muchos factores, de entre los cuales señalaremos dos.
a) La idea de progreso surge del propósito de no cultivar el saber en círculos apartados, sino de hacer que penetre en la sociedad hasta el punto de que promueva la dinámica social (mejora de condiciones de vida, de la organización social, etc.). Ello da lugar a una idea basada en la confianza en la ciencia moderna: Mejoraremos en la medida en que descubramos saberes útiles, que puedan transformarse en nuevas técnicas que nos permitan dominar la naturaleza para así librarnos de la dificultad que presentan las relaciones del hombre con ella.
b) La idea que Leibniz empezó a formular y que Newton también señala en los Principia, según la cual se puede incrementar la dominación técnica del mundo porque cabe una interpretación dinámico-mecánica del universo, y con ello, mejorar nuestra situación en él.
2. Las fallidas esperanzas de la ciencia
Los teóricos de la ciencia actuales que están más de moda (Popper, Kuhn o Feyerabend) señalan una crisis: la ciencia no garantiza el cumplimiento de las esperanzas que se han puesto en ella. La ideología progresista es un ceremonialismo, porque mientras no sepamos manejar las objeciones, las aporías no solubles con que se ha topado la ciencia, es dudoso que sea posible seguir progresando y aprovechando nuevos hallazgos científicos. Lo que estos autores denuncian se puede entender a partir del llamado trilema del barón de Münchhausen, que ejemplifica metafóricamente el trilema de la ciencia actual.
3. La improgramable aparición de los genios
Podemos afirmar que la ciencia como procedimiento para solucionar problemas es bastante deficiente e imperfecta ya que:
a) Si no sabemos por qué pensamos científicamente como pensamos, la ciencia carece de fundamento sobre el cual poder “andar”.
b) Si no podemos conseguir un sistema total de la ciencia caracterizado por una coherencia completa, tampoco la ciencia se mantiene a sí misma según su propia consistencia, es decir, que no se basta a sí misma como cuerpo de doctrina.
c) Si declaramos que los dos ideales científicos anteriores son inexistentes, tampoco vemos cómo podemos seguir pensando en el caso de que nos falle un modelo explicativo de nuestras hipótesis al contrastar estas con la realidad, ya que la ciencia no dice cuál es el modelo que debe sustituir al anterior al carecer de criterio lógico para construir ese otro modelo o hipótesis a partir del “falsado”.
Al no haber ningún criterio discursivo, la posibilidad de formular un nuevo modelo explicativo no depende de la lógica de las hipótesis, de manera que no se puede hablar de continuación en las hipótesis al no existir reglas para formular unas a partir de otras; sino que pasa a depender exclusivamente de la genialidad y de la inventiva humana, de alguien que lo descubra al margen de la interna racionalidad lógica de la ciencia, lo cual introduce un factor
contingente desde el punto de vista de la racionalidad lógica y nos lleva a estar desprovistos de criterio de sustitución y de avance.
A modo de conclusión, podemos decir que toda explicación científica es falsable, pero ninguna explicación científica dice cómo puede ser sustituida una vez falsada. Hasta ahora el hombre lo ha hecho, pero no hay modo de saber si lo seguirá haciendo ya que la aparición de genios no es programable e incluso aunque fuera posible encontrar algún procedimiento para aumentar la media intelectual de la humanidad, no estaría asegurado que ese mayor talento fuera el adecuado para dar con la solución nueva. La única solución sería descubrir cuál es el tipo de talento que necesitamos para así tener un criterio racional pero dado que no lo poseemos podemos afirmar que hemos topado con un límite verdaderamente notable para nuestra capacidad de resolver problemas.

Eurídice dijo...

Hemos inventado un procedimiento de resolverlos (la ciencia moderna) que, a su vez, es problemático ya que no sabemos cómo resolver su triple problematicidad intrínseca. Dicha ciencia es la que inventa explicaciones acerca del universo para poder controlarlo y para que ese control contribuya a llevar a la humanidad a una situación mejor; pero descubrimos que la realidad, tal y como sostiene Karl Popper, es que la ciencia no puede garantizar nada.
Finalmente, pasaremos a analizar en qué sentido la ciencia carece de fundamento, tal y como se afirma en el apartado a): Si la ciencia no evoluciona de acuerdo con una discursividad continua, quiere decirse que ha aparecido sin que se pueda dar razón de su porqué. Lo de hecho ocurre es que sólo aparece una nueva orientación de la ciencia cuando tiene lugar un cambio de paradigma, un cambio de modelo general según el cual el hombre se enfrenta con el universo, el cual ha ido variando a lo largo de la historia según las culturas y las épocas. Este cambio es lo que Kuhn denomina revolución científica. Este hecho es significativo hasta el punto de que lleva a afirmar a uno de los discípulos de Popper que la ciencia occidental no es sino una tradición entre otras.
1. La ausencia de un sistema científico
En definitiva, de estos autores se desprende que la ciencia carece de fundamento, es contingente y además carece de consistencia y de sistematicidad porque no hay manera de construir un sistema científico completamente unitario. Más aún, que ni siquiera tiene sentido formular el proyecto porque no tenemos herramientas para ello ni sabemos por qué no las tenemos.
La idea de sistema completo es uno de los grandes proyectos del pensamiento moderno. El filósofo que lo formuló como logrado fue Hegel, quien creyó que el saber humano podía constituir un sistema absoluto. No obstante, es evidente que el hombre no puede abarcarlo todo y es por ello que se admitieron formas parciales de sistematización. Esto es paralelo a la llamada teoría de juegos, donde no hay lógica completa sino que las reglas que se emplean de uno a otro varían, de forma que no existe el juego de los juegos. De esta forma podemos afirmar que el sistema absoluto del saber es el saber divino, pero que ese saber no es accesible al hombre. De ahí que la ciencia no sea consistente, lo cual no quiere decir que no haya partes suyas más o menos coherentes, pero en su totalidad no se sabe si lo es. Por otro lado, a esta inconsistencia se añade el hecho de que la realidad no se deja encerrar en un modelo científico de manera que en conjunto podemos afirmar que no tenemos certeza, es decir, plena confianza científico-racional sobre la lógica del progreso científico.
En cuanto a las explicaciones estadísticas, los físicos afirman que se acude a ellas cuando no se tiene otra, porque la explicación estadística es la más débil. Además las explicaciones estadísticas tienen un límite, ya que no todo se puede explicar estadísticamente. De esta forma, cuando entran muchos factores en el cálculo, no hay modo de establecer la estadística lo cual se denomina técnicamente el ruido blanco. Por otro lado, estadísticamente no se sabe nada desde el punto de vista causal, ya que siempre se puede dar la vuelta a la relación de causalidad. Es por ello que el conocimiento estadístico ha de completarse con una investigación sobre las causas. Por otro lado, también conviene que nos preguntemos hasta qué punto las encuestas son válidas y fiables.
2. El hombre y la enfermedad
El trilema del barón de Münchhausen tiene relación con la práctica ya que se proyecta en nuestra vida:
a) Si somos un producto de la evolución, si hemos aparecido en virtud exclusivamente de antecedentes empíricos y estamos por completo introducidos en una historia, entonces carecemos de fundamento.
b) No somos consistentes y nuestra vida no es un sistema coherente el cual se garantice la continuidad. Ejemplos:

Eurídice dijo...

- Intentamos hacer compatible asistir a una discoteca y a clase de filosofía cuando no es posible articular, según un criterio lógico, esas dos actividades.
- Mentimos. Mentir es una forma de incoherencia en nuestro propio ser.
Por otro lado, vamos a formular otro trilema, que es planteado, sobre todo, por politólogos, que se ocupan de las ideologías. A través del mismo nos ponemos en contacto con una consideración muy importante en antropología: la del hombre como sano o enfermo.
Si el trilema del barón surgía al hilo de la condición del hombre como solucionador de problemas, ahora entramos en otra dimensión suya: aquella que justifica la medicina. Podemos afirmar que el hombre no enferma como el animal y que la enfermedad no significa lo mismo para el hombre que para el animal. Así, cuando un animal enferma, suele quedarse quieto, amodorrado, o bien se irrita o se agita a raíz de un fuerte dolor; mientras que el hombre programa el modo de salir de la enfermedad, inventa una técnica o un arte para curarla. Es por ello que la invención del arte médico no es una casualidad y es más antiguo que la ciencia moderna dado que el hombre ha estado siempre dándole vueltas al problema de la enfermedad y tratando de conjurarla o de ponerle remedio. En el hombre la enfermedad tiene un carácter más grave que en el animal; si no, no habría medicina. De esta forma, el animal simplemente padece la enfermedad mientras que el hombre la sufre, se despierta en él una fuerte tendencia a salir de ella.
1. El trilema hiatrogénico
Por la importancia que tienen la enfermedad y la salud para la vida humana, también puede hablarse de enfermedad social y entender la política como terapéutica. Si, como los últimos pensadores de la Escuela de Frankfurt, se adopta una actitud crítica, cabe formular, a la manera del trilema del barón, el trilema hiatrogénico, en el cual se sostiene que las tres partes de la alternativa son mutuamente excluyentes y que todos los procedimientos de curación de la realidad social son desaconsejables ya que los remedios son peores que la enfermedad. Estas tres partes son las siguientes:
a) 1ª parte: Primer modo de enfocar la actividad médica (postura de Galeno)  El estado fuerte.
- El enfermo no pone nada de su parte.
- Una naturaleza enferma no puede curarse de suyo.
- Toda la eficacia sanante viene del médico, del tratamiento, de la ciencia médica.
Afirmar que sólo el médico cura equivale al totalitarismo. De forma paralela, si sólo el Estado aporta remedio a las enfermedades sociales, si sólo el Estado cura, no se puede hablar de sociedad sana. Propiamente, nadie se cura desde fuera, porque o se cura él, o no se cura. Además, si esto fuera cierto obtendríamos una sociedad que volvería a estar enferma si se suprimiera el aparato burocrático y, según el proyecto moderno, lo que queremos una sociedad que esté sana ella misma. También cabe añadir que hay que sospechar que el Estado, lo mismo que el médico, al entenderse como imprescindible, no querría desaparecer.
b) 2ª parte: Segundo modo de enfocar la actividad médica (Se puede asimilar a la escuela de Hipócrates)  La iniciativa privada individual.
- Como quien se tiene que curar es el enfermo, el concurso del médico es accidental, una ayuda extrínseca.
- El médico aconseja, vigila, sabe qué puede agravar la enfermedad pero no pone nada esencial en el proceso curativo.
Sería una medicina muy débil, que reconoce que o el enfermo se cura él, o no se cura.
La posición contraria a la anterior es el liberalismo, que tampoco es válido ya que es la ley de la selva donde la competitividad y el afán de éxito, conducen al darwinismo social: Si la sociedad fuera a curarse ella, habría que decir que algunos se curarán y otros no, o que alguno se curaría a costa de otros.

Eurídice dijo...

A modo de resumen general del capítulo podemos decir que, según los popperianos, la ciencia no garantiza que esté en condiciones de ayudar a resolver siempre los problemas que sobrevengan. Tampoco sabemos cómo se curan las enfermedades sociales. El resultado es un balance profundamente pesimista que hace que estemos entrando en una nueva edad, el postmodernismo le llaman algunos, en la que las esperanzas de progreso se debilitan y sólo resta sobrevivir, aspirar a muy poco para así desengañarnos menos. Ahora bien, esta renuncia no es propia de la filosofía, porque es la muerte del pensamiento (no sólo su debilitamiento, como propone G. Vattimo). Además, precisamente porque al filósofo le corresponde tratar universalmente de la verdad, si no considera las dificultades, se parecería más bien a uno que no sabe dónde va; si no se advierten las aporías a que responden las grandes nociones, no se entienden esas nociones. Finalmente, cabe señalar que hemos considerado algunas dificultades, aunque no todas.
Quizá lograríamos tener una parte de la sociedad sana, pero a costa de aplastar a los débiles. Por otro lado, cabe mencionar que si ponemos la capacidad de sanar en la naturaleza misma, es evidente que unos son más capaces de sanar que otros, ya que unos tienen naturaleza más fuerte. Además la experiencia enseña que los débiles son más que los fuertes.
a) 3ª parte: Futurismo médico  Utopía
Entre estar enfermo y estar sano es mejor estar sano pero lo que sea la salud, no lo sabemos, porque nunca ha habido nadie sano. La salud es una situación óptima, hay que apostar por ella, pero los hombres siempre han estado enfermos. La salud que se trata de alcanzar está entera en el futuro, lo cual puede llamarse futurismo médico.
Postular que todas las sociedades han estado mal, y que la sociedad sana sólo podemos ponerla en el futuro, es el planteamiento político utópico. Pero no podemos jugar a la utopía ya que si no sabemos qué es estar sano, tampoco sabemos cómo llegar a estarlo. La utopía postula la sociedad perfecta en el futuro, pero no dice cómo se llega a ella, es una esperanza hueca y en una situación tan grave como la actual, en la que estamos aquejados por tantos males inmediatos, no se puede posponer la solución ad kalendas graecas.
Tras llevar a cabo este análisis detallado acerca de las tres partes del trilema hiatrogénico, podemos llegar a la conclusión de que no conocemos un remedio eficaz para las enfermedades sociales.

Fátima Carreño Echanove dijo...

Buenas tardes soy Fátima Carreño de 1º de psicopedagogía.

Leonardo Polo centra este capítulo entorno a la situación problemática en la que se encuentra hoy el hombre. El hombre es un ser capaz de solucionar problemas y, a la vez, es un ser suscitador de problemas.

Ahora bien, me ha llamado mucho la atención el trilema del barón de Münchhausen y cómo Polo lo lleva al plano de la Ciencia dejándola sin fundamento alguno.
Este trilema se plantea de la siguiente manera: el barón Münchhausen, tiene que atravesar el lago para llegar al castillo, su objetivo. Para lograrlo el barón tiene tres posibilidades: la primera sería atravesar el lago a pie, es decir andando. Esta primera posibilidad es imposible pues el lago es muy profundo; la segunda iría en contra de la ley de la inercia, pues el barón no puede mantenerse a sí mismo; y la tercera sería ir nadando pero el barón tampoco sabe nadar.
Ahora bien, si este trilema lo aplicamos a la ciencia nos encontramos con que la Ciencia no es un sistema completo, no nos garantiza el cumplimiento de las esperanzas que se han puesto en ella y, por lo tanto, se trata de uno de los problemas con los que se encuentra el hombre.
Todo esto se explica llevando el trilema al plano de la ciencia: no hacer pie significa que no podemos encontrar la base, que no hay fundamento y, por consiguiente, que la ciencia carece de fundamento; El segundo, mantenerse desde sí, es algo imposible ya la Ciencia carece de coherencia, no se basta así misma; y, por último, nadar es imagen de discusividad.
Por tanto, si la Ciencia no tiene fundamento y se trata de un sistema incompleto, lo único que nos queda es ir formulando hipótesis de manera que garantice su sistematicidad, se trataría de un sistema cíclico en el que una hipótesis lleva a otra.
En definitiva, nos encontramos ante la ausencia de un sistema científico. Hegel creyó que el saber humano podía constituir un sistema absoluto, pero evidentemente el hombre no puede abarcarlo todo ya que el saber absoluto sólo se encuentra en el saber divino y éste no es alcanzable por el hombre.

Fátima Guillén Guillén dijo...

Queridas Consuelo y compañeros:

Soy Fátima Guillén Guillén de Primero de Psicopedagogía (alumna titulada).
A continuación os presento un resumen comentado sobre el Capítulo I: "El hombre ante los problemas. Los límites de la ciencia".
Haciendo referencia al texto, me hace pensar que el hombre, tanto al principio de nuestros días como ahora, siempre ha tenido problemas, los tiene que afrontar y resolver, aunque a veces no sean resueltos de manera idónea.
Algunos lo pueden solucionar o no, pero sin duda el que los soluciona tendrá mayor capacidad humana.
El hombre, es además, el causante de los problemas, es el que suscita los problemas que después va a tener que solucionar. Esto hace que se cree para el hombre un estado de crisis.
Otra de las cosas que hacen falta también para resolver un problema es tener recursos. Se van resolviendo en función del tiempo y las necesidades que se tengan. A través del mito el hombre expresa el saber que tiene acerca de sí mismo de modo más vivo que con un planteamiento intelectual.
Ser prudente es virtuoso para el hombre, porque se encuentra ante problemas.
El manierismo es una manifestación del ceremonialismo. Los manierismos en el arte son fórmulas o maneras de enfocar el arte que no se corresponden con la nueva sensibilidad y se aplican de un modo hueco. La idea de progreso aparece sólo en Occidente. El saber puede aumentar e impregna la dinámica social. Aplicando el saber podemos mejorar nuestras condiciones de vida, nuestra organización social y la situación de la humanidad. Si descubrimos saberes útiles, que se transforman en técnicas, mejoramos. Evitamos la dificultad de las relaciones del hombre con la naturaleza; la dominaremos. Esta idea se basa en la confianza en la Ciencia Moderna.
La ciencia es un sistema completo y carece de coherencia. El gran proyecto del pensamiento moderno es la idea del sistema completo y el filósofo que lo formuló como logrado fue Hegel.
El sistema de saber absoluto es el saber divino, el cual no puede ser alcanzado por el hombre. Ya aquí en este apartado nos hace referencia de un ser superior y de la existencia de Dios. Pero gracias a que el hombre tiene inteligencia, a diferencia de los otros animales, esto hace que piense, proponga soluciones y las lleve a la práctica.
En definitiva, la ciencia no garantiza la resolución de todos los problemas.
La verdad la tenemos muy cerca de nosotros, pero a veces el hombre no la ve.

Fátima Guillén Guillén. 1º de Psicopedagogía.

Marta Forniés Cruz dijo...

Buenas tardes soy Marta Forniés, de 1º de psicopedagogía. Voy a intentar plasmar lo que he entendido en esta primera lectura sobre el hombre ante los problemas y los límites de la ciencia.
En este primer capítulo Polo nos habla sobre los múltiples problemas que se le pueden ir presentando al hombre a lo largo de la vida, afirma que el hombre posee una capacidad para solucionar problemas mayor que la de cualquier otro ser, ya que estos no se encuentran con los recursos suficientes. El hombre es capaz de resolver problemas porque es un ser inteligente y tiene una capacidad abstractiva, pero además de resolverlos es el propio creador de ellos, provocándolos mediante sus acciones. Es decir, es el propio hombre el que crea los problemas, pero a su vez luego tiene que solucionarlos.

Dewey afirma que la solución de un problema no sirve para los siguientes. Cuando el hombre se encuentra con un problema nuevo intenta solventarlo de la misma forma que los anteriores, ya que le fueron efectivos para solucionar su problema, pero en este caso no conseguirá solucionarlo, ya que se vuelven obsoletos.

El hombre muchas veces se basa en la ciencia, pero en este capítulo nos dejan claro que la ciencia no es un sistema completo, tiene sus inconvenientes, como que carece de fundamento y de coherencia por si sola y es discusiva. Por eso todo depende del hombre y de sus posibilidades, la ciencia es limitada.

Un saludo.

Almudena Valdivieso dijo...

Polo en este primer capítulo, empieza comparando el modo que tiene el hombre y el animal de enfrentarse a los problemas, y llega a la conclusión de que el hombre es capaz de superar las dificultades y problemas, a diferencia del animal, porque gracias a la inteligencia puede idear una solución, puede pensar en el problema y darle una respuesta (aunque en muchos casos esta respuesta tarde mucho tiempo en llegar).
Después, pasa a centrarse sólo en los problemas de los hombres. A lo largo de la historia se han ido encontrando diferentes respuestas a las necesidades de cada momento, pero éstas muchas veces no han funcionado ¿por qué? Porque eran soluciones antiguas comparado con la novedad de esos problemas; y para esto está la ciencia, para encontrar respuestas a las necesidades de cada momento, ya que la ciencia avanza al ritmo de la sociedad.
Desde que surge la ciencia como tal, hemos puesto ciegamente en sus manos nuestra esperanza, pero la ciencia al ser “cosa de hombres” no puede proporcionar todas las soluciones, ya que ella misma se tiene que enfrenar a varias aporías, en el ámbito de la ciencia llamados trilemas.
Estos trilemas demuestran que la ciencia no es infalible, (de hecho, en mi opinión, Polo en este capítulo deja a la ciencia por los suelos) al confirmar que muchas veces no puede encontrar fundamentos, que no tiene coherencia en sí misma, y en última instancia, debido a la discusividad, ya que de una hipótesis falsa no se puede llegar a otra, no se puede continuar.
Al final del capítulo, Polo compara la salud y la enfermedad con la sociedad, de forma que la sociedad enferma sólo va a encontrar la salud en la política (entendida como terapeútica). De esto se puede concluir que la política debe ayudar a la sociedad, que los políticos siempre tendrían que actuar por el bien de ésta.
Almudena Valdivieso

Aurora Amedey Ramírez dijo...

Buenas tardes, soy Aurora Amedey Ramírez de 1º de psicopedagogía. El hombre se ha tenido que enfrentar a lo largo de la vida a problemas que han ido surgiendo, pero de la misma manera los ha ido solucionando, ya que es el único ser con la capacidad de resolverlos. A diferencia de los animales el hombre dispone de una variedad de recursos para dar respuesta a los problemas pero no únicamente los soluciona, sino que también los suscita. He de resaltar dos posturas que se puede optar ante esta situación: una es afrontar el problema, y la segunda es ignorarla (pasar de ello) a esto se denomina pasotismo, el libro destaca la siguiente frase del pasotismo “que se pare el mundo, que me bajo”.
El hombre tienen la capacidad de resolver los problemas porque es inteligente y usa los recursos que tiene a su alcance para ponerle solución (he aquí otra diferencia respecto a los animales.)
Lógicamente, el hombre tiene que aspirar grandes metas en su vida que desee alcanzar y para ello se planteara objetivos, deberá pensar las consecuencias que puede llevar hacerlo pero a veces surgen problemas que no se esperaba pero se ha de enfrentar a lo imprevisible, no puede rendirse a la primera de cambio, deberá solucionarlo y aprender de ello, superarse a si mismo. Si se encuentra con una situación nueva no se debe asustar sino verlo como una novedad a la que se debe hacer cargo.
Si decimos que estamos en crisis la gente se asusta, tiembla y no ve que es el momento de cambiar, por ejemplo: la visión del maestro antiguamente con la que se tiene hoy en día es muy diferente, podríamos decir casi opuestas, pues es el momento para aprovechar y cuando se debe luchar por el equilibrio, es decir, solucionar esta situación, mejorar, poder progresar en la vida, superar las barreras.
Por último, en la sociedad de hoy en día se ha avanzado muchísimo con las tecnologías, la ciencia… pero no obstante hemos de saber utilizarla, porque la evolución es global tanto para aspectos positivos como perjudiciales para el ser humano.
Un saludo.

Fátima Carreño Echanove dijo...

Buenas tardes, soy Fátima Carreño Echanove, alumna ordinaria de 1º de Psicopedagogía.

Leonardo Polo centra este capítulo entorno a la situación problemática en la que se encuentra hoy el hombre. El hombre es un ser capaz de solucionar problemas y, a la vez, es un ser suscitador de problemas.

Ahora bien, me ha llamo mucho la atención el trilema del barón de Münchhausen y cómo Polo lo lleva al plano de la Ciencia dejándola sin fundamento alguno.

Este trilema se plantea de la siguiente manera: el barón Münchhausen, tiene que atravesar el lago para llegar al castillo, su objetivo. Para lograrlo el barón tiene tres posibilidades: la primera sería atravesar el lago a pie, es decir andando. Esta primera posibilidad es imposible pues el lago es muy profundo; la segunda iría en contra de la ley de la inercia, pues el barón no puede mantenerse a sí mismo; y la tercera sería ir nadando pero el barón tampoco sabe nadar.

Ahora bien, si este trilema lo aplicamos a la ciencia nos encontramos con que la Ciencia no es un sistema completo, no nos garantiza el cumplimiento de las esperanzas que se han puesto en ella y, por lo tanto, se trata de uno de los problemas con los que se encuentra el hombre.

Todo esto se explica llevando el trilema al plano de la ciencia: no hacer pie significa que no podemos encontrar la base, que no hay fundamento y, por lo tanto, que la ciencia carece de fundamento; El segundo, mantenerse desde sí, es algo imposible ya la Ciencia carece de coherencia, no se basta así misma; y, por último, nadar es imagen de discusividad.
Por tanto, si la Ciencia no tiene fundamento y se trata de un sistema incompleto, lo único que nos queda es ir formulando hipótesis de manera que garantice su sistematicidad, se trataría, por consiguiente, de un sistema cíclico en el que una hipótesis lleva a otra.

En definitiva, nos encontramos ante la ausencia de un sistema científico. Hegel creyó que el saber humano podía constituir un sistema absoluto, pero evidentemente el hombre no puede abarcarlo todo ya que el saber absoluto sólo se encuentra en el saber divino y éste no es alcanzable por el hombre.